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Omar Artan y su camino hacia la Supercopa de la UEFA

Omar Artan se quedó a las puertas del Mundial antes incluso de escuchar un solo silbatazo. Ahora, el colegiado somalí tendrá el partido más visible de su carrera: dirigirá la Supercopa de la UEFA entre Paris Saint-Germain (PSG) y Aston Villa este miércoles. Un giro radical para un árbitro que hace apenas unas semanas era noticia por un motivo muy distinto.

Del control de pasaportes al ojo del huracán

Antes del inicio del Mundial en junio, Artan, de 34 años, aterrizó en el aeropuerto internacional de Miami con la acreditación de árbitro designado por la FIFA. Formaba parte del panel elegido para el torneo. No llegó más lejos que el control de entrada.

Las autoridades estadounidenses le denegaron el acceso al país. Un funcionario del Departamento de Estado explicó a la agencia AFP que el árbitro estaba “asociado con presuntos miembros de organizaciones terroristas”, lo que le hacía “no admisible” para entrar en Estados Unidos.

Artan rechazó de plano esas acusaciones. En Somalia, el episodio provocó indignación y una ola de apoyo. A su regreso fue recibido como un héroe nacional, símbolo de una injusticia que traspasó fronteras.

“Fue un periodo muy duro”, reconoció en una entrevista publicada por la UEFA. “Mucha gente siente simpatía por mí, porque cuando alguien lleva muchos años trabajando y está a punto de hacer algo, y de repente no puede, es muy desafiante”.

El gesto de UEFA en plena guerra fría con FIFA

El caso no pasó desapercibido en Zúrich. “Es desafortunado lo que le ocurrió al árbitro de Somalia”, lamentó el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, recordando al mismo tiempo: “No controlamos todo”.

En Nyon sí decidieron intervenir. La UEFA anunció que Artan sería el encargado de pitar la Supercopa, el duelo que enfrenta al campeón de la Champions League, PSG, con el ganador de la Europa League, Aston Villa. Un nombramiento con doble lectura: deportiva y política.

De puertas afuera, el organismo europeo justificó su decisión apelando al acuerdo firmado a finales de abril con la Confederation of African Football (CAF), destinado a reforzar la cooperación entre ambas confederaciones. La designación de Artan encaja en ese marco: un árbitro africano, emergente, en un gran escenario europeo.

Pero el contexto va mucho más allá de un intercambio técnico. La UEFA mantiene desde hace dos semanas un pulso abierto con Infantino a raíz del fallido proyecto para abrir el Mundial a inversores privados. El plan se desplomó, en gran medida, por la rebelión liderada por el propio organismo europeo, que incluso ha puesto sobre la mesa la amenaza de boicotear competiciones de la FIFA, incluidos los Mundiales, para forzar la salida del presidente.

En ese tablero de poder, colocar a Artan en la Supercopa también suena a mensaje: la UEFA premia a quien la FIFA no pudo proteger y marca distancia con la gestión del caso por parte de las autoridades estadounidenses y del propio ecosistema mundialista.

De Mogadiscio a la élite

Para Artan, el partido del miércoles es algo más íntimo que una jugada política. Es el punto más alto de una trayectoria levantada a contracorriente.

“Tuve suerte, pero he trabajado muy duro para estar aquí y estoy realmente orgulloso”, aseguró al canal oficial de la UEFA. “Como podéis imaginar, crecí en una situación difícil, pero eso no me impidió perseguir mis sueños”.

En 2024 se convirtió en el primer somalí en arbitrar en la Copa Africana de Naciones. Ahora, dará otro paso histórico: será su primer encuentro oficial en Europa. Un salto enorme en pocos meses.

“Vivir aventuras, crear recuerdos y aprender cosas nuevas siempre es fantástico”, añadió. “Cuando recibimos esta llamada fue, para mí y para mi familia, un momento muy, muy feliz”.

El miércoles, mientras PSG y Aston Villa se disputan el primer título continental de la temporada, todas las miradas también se posarán en el hombre del silbato. Para algunos, será solo la Supercopa. Para Omar Artan, será el partido que transforme un veto en escaparate. Y quizá, el día que termine de cambiar su lugar en el mapa del arbitraje mundial.