Parrott brilla y el Real Madrid cae en Sevilla
El Estadio de La Cartuja rugió como si fuera mayo y no septiembre. Real Betis derribó a un gigante. Y lo hizo con un protagonista inesperado: Troy Parrott, debutante en casa, suplente y héroe en apenas unos minutos.
El internacional irlandés, recién llegado desde AZ Alkmaar el mes pasado, necesitó solo una jugada para dejar su huella. Minuto 82, córner para el Betis, tensión en las dos áreas, el Madrid replegado pero tambaleándose. Nelson Deossa se elevó con todo y conectó un cabezazo brutal. Thibaut Courtois respondió como tantas veces: mano salvadora, reflejos felinos. Pero esta vez el rebote no fue suyo. Fue de Parrott.
Más rápido que nadie, el delantero se lanzó sobre el balón suelto y lo mandó a la red. Un toque seco, directo, de delantero que vive para ese segundo de caos en el área.
“Ese es el trabajo de un delantero”, explicó después. “Ir a por el balón y esperar que caiga delante de mí. Mira, en un partido puedo hacer esto diez veces y que no pase nada. Es mentalidad, seguir y seguir entrando, y esperar que llegue. Hoy llegó”.
La Cartuja estalló. El Betis olió la gesta. El Madrid, herido en su orgullo, se lanzó a por el empate.
Gol anulado, penalti fallado y un gigante contra las cuerdas
El equipo de José Mourinho, que había arrancado LaLiga con tres victorias consecutivas, no se rindió. En el minuto 87 pareció encontrar el premio. Carlos Espi conectó una acrobacia perfecta dentro del área y mandó el balón a la escuadra. Golazo, silencio helado en la grada… por unos segundos.
La revisión del VAR cambió el guion. Vinicius Junior había caído en fuera de juego en la acción previa. El tanto no subió al marcador. El Betis respiró. El Madrid volvió a morder.
Quedaba aún una última vida para los blancos. En el tiempo añadido, penalti para los de Mourinho. Oportunidad de oro para rescatar un punto, para enfriar la fiesta verdiblanca. Al lanzamiento, Killian Mbappé. El escenario soñado para el Madrid. El peor desenlace posible para el francés: penalti fallado y un suspiro colectivo de alivio en la hinchada bética.
El equipo de Manuel Pellegrini aguantó los últimos minutos con oficio, tirando de carácter y de ese punto de picardía que tantas veces decide partidos grandes. El pitido final confirmó lo que ya se sentía en el ambiente: victoria histórica y un inicio de temporada que invita a soñar.
Con este 1-0, el Betis alcanza al Real Madrid en la clasificación, ambos con nueve puntos tras cuatro jornadas, y se instala en la zona alta con autoridad.
Mourinho, entre la incredulidad y el elogio
Mourinho no escondió su frustración tras el encuentro, aunque defendió con firmeza a su vestuario.
“No sé cómo perdimos porque jugamos muy bien colectivamente. No puedo reprochar la actitud de ninguno de mis jugadores. Merecimos ganar, pero merecer ganar no te da puntos”, afirmó.
El técnico portugués insistió en respaldar a los suyos, incluso tras el penalti fallado.
“Estoy muy contento con mis jugadores, con todos. No puedo culpar a ninguno individualmente. En cuanto al penalti, cuando uno de nosotros da un paso al frente para tirarlo, todos estamos juntos”.
Mourinho también dejó un dardo envuelto en reconocimiento hacia el rival: “Los jugadores del Betis son más ‘callejeros’ que los del Madrid, que son muy honestos. Con el apoyo de una afición fantástica, consiguen este tipo de ventajas”.
Mientras el Madrid se marcha de Sevilla preguntándose cómo se le escapó un partido que parecía tener controlado durante muchos minutos, el Betis se queda con algo mucho más tangible: tres puntos, una noche para el recuerdo y un nuevo héroe en la ciudad. Su nombre ya lo corean en verdiblanco: Troy Parrott. Y esto solo acaba de empezar.






