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Phil Neumann brilla con doblete y derrota a Wrexham

La racha sin victorias de Wrexham ya va por cuatro partidos. Esta vez, la herida la abrió un central que casi nunca aparece en los marcadores: Phil Neumann. El alemán firmó un doblete en el Racecourse Ground y dio a Birmingham un 2-1 que sabe a respuesta inmediata tras el 6-1 encajado ante Brentford en la Carabao Cup.

Para Wrexham, en cambio, fue otra noche de dudas.

Neumann, inesperado héroe

A los 13 minutos, Birmingham ya mandaba. Saque de esquina de Alex Cochrane, balón cerrado al segundo palo y Neumann, más listo que nadie, cabeceó sobre la línea. Un remate sencillo, pero que resumía lo que estaba pasando: los visitantes imponían su físico y su intensidad en el área.

Antes de ese golpe, Wrexham ya había coqueteado con el desastre. August Priske se encontró la portería abierta y cabeceó a bocajarro, pero Ollie Rathbone apareció sobre la línea para evitar el 0-1. Fue un aviso. No lo aprovecharon.

Lejos de espabilar, el equipo de Phil Parkinson siguió sufriendo. Carlos Vicente rompió por la izquierda, levantó la cabeza y regaló un balón perfecto a Jay Stansfield. Solo, con todo a favor, el delantero fusiló… pero fuera, rozando el poste derecho. Una ocasión tan clara que en el estadio se celebró casi como un gol salvado.

El dato lo decía todo: apenas 0,22 de xG para Wrexham en la primera parte. Un equipo plano, sin colmillo, mirando más hacia su propia área que hacia la de James Beadle.

Wrexham reacciona… y vuelve a caer

Tras el descanso, el partido cambió de tono. Wrexham salió con otra cara, mordiendo más arriba, y por fin encontró una vía de ataque fiable.

El empate llegó en el minuto 54. Lewis O'Brien puso un centro tenso y con caída envenenada al corazón del área. Callum Doyle atacó el balón y lo desvió lo justo para superar a Beadle. 1-1, el estadio despertó, y Birmingham sintió por primera vez que el partido se le podía escapar.

La reacción local, sin embargo, duró poco. Diez minutos, como mucho.

En el 63, Priske lanzó un saque de banda largo desde la derecha. La defensa de Wrexham despejó a medias, el propio Priske recicló la jugada y colgó de nuevo al área. Allí apareció otra vez Neumann, que peinó el balón con precisión lejos del alcance de Anthony Patterson. Segundo cabezazo, segundo gol. Un central que rara vez supera los dos tantos en una temporada firmaba un doblete en una sola noche.

Wrexham se volcó en el tramo final. Kieffer Moore rozó el empate con un cabezazo que Beadle no blocó y que dejó el balón suelto en el área pequeña. Christoph Klarer se jugó el físico para meter la pierna y evitar la conexión definitiva de los atacantes locales. Fue el último gran susto para un Birmingham que acabó resistiendo como pudo.

Parkinson, muy duro con los suyos

Phil Parkinson no maquilló nada después del encuentro. Habló de las dos dianas encajadas como “dos de los goles más blandos” que ha visto en toda su etapa en Wrexham, incluyendo los años en la National League. Para él, la raíz del problema es clara: el equipo no defendió su área.

Reprochó la falta de convicción en la primera parte, admitió la mejoría tras el descanso y dejó claro que el segundo gol le dolió especialmente porque el equipo había logrado meterse en el partido. A su juicio, el grupo se quedó esperando que “otro” resolviera la situación, en lugar de asumir responsabilidades individuales.

El técnico fue más allá: habló de un equipo que por momentos parecía sentir lástima de sí mismo. Un lujo que, en Championship, se paga caro. Su mensaje final fue de desafío: mirarse al espejo y salir “a pelear” en el próximo duelo ante Millwall.

Birmingham se recompone

En el otro banquillo, el tono fue muy distinto. Chris Davies calificó la noche como “realmente buena” para Birmingham. Destacó la puesta en escena, agresiva y mandona, ideal para un partido fuera de casa, y subrayó que su equipo pudo haberse ido al descanso con más ventaja.

Lo que más valoró el técnico fue la sensación de bloque. “Parecimos un verdadero equipo”, insistió. Y para ganar en un estadio como el de Wrexham, con un rival fuerte como local pese al mal inicio, consideró que esa unidad fue clave. Después del varapalo ante Brentford, este triunfo se siente grande en el vestuario de los Blues.

¿Refuerzos a la vista?

El debate en torno a Wrexham se abre inevitablemente hacia el mercado. Jobi McAnuff apuntó en Sky Sports que el equipo quizá necesite un central más dominante, un perfil que, recordó, fue fundamental en el ascenso encadenado en los últimos años.

La derrota ante Birmingham, con dos goles encajados en acciones que se pudieron defender mejor, puede servir como toque de atención para la directiva. McAnuff recordó que Parkinson ha tenido respaldo total del grupo propietario para construir la plantilla, y que en el club sienten que hay mimbres suficientes. Aun así, dejó entrever que los próximos días, hasta el cierre del mercado, pueden traer preguntas… y quizá decisiones.

Wrexham sigue sin ganar y mira a la tabla con inquietud. Birmingham, con un central inesperadamente goleador, se ha dado un respiro. La temporada apenas empieza, pero el margen para aprender a defender el área propia ya se ha reducido al mínimo.