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PSG supera al Marseille en un Clásico tenso

PSG salió vivo de un clásico envenenado. Victoria por 2-1 ante Marseille para cerrar la quinta jornada de Ligue 1 y, sobre todo, un mensaje claro desde el vestuario parisino: no hubo decepción, ni mucho menos relajación.

El contexto no era sencillo. Inicio de temporada doméstica turbulento, dudas en el juego y un desplazamiento siempre hostil. Aun así, el equipo de París firmó una actuación intensa, seria, lejos de la imagen de gigante vulnerable que había dejado en semanas anteriores.

El marcador, sin embargo, alimentó el debate.

Un 2-1 que no encaja con la previa

La mayoría de pronósticos hablaban de paseo, de goleada, de un PSG muy superior. El Clásico, decían, estaba desequilibrado antes de empezar. El césped contó otra historia.

El 2-1 final dejó la sensación de partido más cerrado de lo esperado, de duelo en el que Marseille supo competir y aguantar. La diferencia mínima chocó con la narrativa previa y encendió las preguntas en la zona mixta: ¿había bajado el nivel PSG? ¿Se había quedado corto?

Vitinha no tardó en cortar el discurso.

Vitinha, tajante: “No esperábamos una paliza”

El centrocampista portugués, uno de los más lúcidos del encuentro, frenó la idea de que PSG hubiera fracasado por no golear.

“Decís que todo el mundo esperaba una paliza, pero nosotros no, os lo aseguro”, lanzó, citado por MaxiFoot, nada más pasar por la zona mixta. “Siempre es difícil jugar aquí”.

El mensaje fue directo. Nada de sobrar al rival, nada de minimizar el contexto. Para Vitinha, el choque tuvo la dureza habitual de un Marseille–PSG, por ambiente, por tensión y por lo que se juega cada club en términos de orgullo.

Lo interesante llegó después, cuando el luso defendió con firmeza la actuación de su equipo.

“Marseille tiene un buen equipo y lo ha demostrado hoy”, reconoció. “Creo que hicimos lo necesario para tener una ventaja de varios goles, pero al final ganamos 2-1. Tuvimos muchas ocasiones, así que el resultado ni se discute. Esta victoria es totalmente merecida”.

El relato de Vitinha encaja con la sensación sobre el césped: PSG manejó grandes tramos del partido, generó oportunidades suficientes para sentenciar antes y dejó vivo a un rival que, empujado por su público, se negó a caer por derribo.

No hubo exhibición en el marcador, pero sí control durante buena parte del duelo. Y para el vestuario parisino, eso pesa más que el número de goles.

Del Clásico a la Nations League

El triunfo llega justo antes del parón internacional, un respiro para algunos y un cambio de chip para otros. Vitinha pertenece al segundo grupo.

El centrocampista se incorporará ahora a la concentración de Portugal para la próxima ventana de la UEFA Nations League. La agenda de la Seleção es exigente: primero Gales el 24 de septiembre, luego una doble cita ante Noruega el 27 de septiembre y el 4 de octubre, con un duelo intercalado ante Dinamarca el 1 de octubre.

De un Clásico francés a un calendario comprimido con la camiseta de su país. Sin apenas margen, Vitinha cambia París por la responsabilidad de liderar el centro del campo portugués.

PSG respira tras un inicio liguero agitado. Portugal le espera. Y el portugués, visto lo visto, no parece dispuesto a bajar el ritmo en ninguno de los dos frentes.