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Real Madrid protege a Yan Diomande: lecciones de Mastantuono

El fichaje más caro en la historia del Real Madrid apenas ha vivido el fútbol de verdad con su nueva camiseta. Yan Diomande, 19 años, 125 millones de euros pagados al Leipzig —una cifra que puede escalar hasta los 140 en función de objetivos— todavía no ha sido titular ni una sola vez. Ni una.

Ha jugado, sí. Siempre a cuentagotas. Siempre desde el banquillo y en los minutos finales.

No es un castigo. Es un plan. Y en el club insisten en que nadie se va a salir del guion.

Un plan calculado… y un miedo muy concreto

José Mourinho ya lo había adelantado antes del duelo ante el Inter: Diomande iría entrando poco a poco, había llegado tarde al grupo y su momento llegaría más adelante. Nada de prisas. Nada de lanzarlo al fuego solo porque costó una fortuna.

Desde dentro del club se repite la misma idea: hay que manejar al joven marfileño con extremo cuidado. No se trata solo de proteger una inversión récord. Se trata de evitar que se repita una historia que aún escuece en los despachos del Bernabéu.

El diario “Mundo Deportivo” lo resumía con un nombre propio: Mastantuono.

El fantasma de Mastantuono

El pasado verano, el Real Madrid desembolsó 63,2 millones de euros para sacar a Mastantuono de River Plate. Tenía 18 años, venía etiquetado como estrella del futuro y firmó rodeado de expectativas desmedidas.

No hubo periodo de adaptación. No hubo colchón. Xabi Alonso lo lanzó de inicio de forma inmediata. No en un partido suelto, sino en varios. La apuesta fue total, casi ansiosa.

El resultado fue demoledor para el chico. La presión, el ruido, el peso de un club que no perdona tropiezos… Mastantuono se vino abajo. Su rendimiento se desplomó al mismo ritmo que la paciencia que le rodeaba.

Poco a poco, el argentino fue desapareciendo del once. Primero perdió peso, luego perdió minutos. Terminó convertido en suplente habitual. Y este verano, la historia se cerró con una cesión a la Fiorentina que sonó a retirada silenciosa.

En Valdebebas no han olvidado ese desenlace.

Diomande, entre el precio y la paciencia

Con ese precedente tan reciente, se entiende el extremo cuidado con el que el Real Madrid gestiona ahora cada minuto de Yan Diomande. Nadie quiere que el fichaje de 125 millones de euros se convierta en otro caso de promesa devorada por la urgencia.

Por eso el marfileño entra en los partidos cuando el contexto ya está más controlado, cuando el ritmo baja un punto y el foco mediático no es tan feroz. Por eso se insiste en que su integración será gradual, aunque el coste del traspaso invite a exigirle impacto inmediato.

La grada mira el banquillo y ve sentado al jugador más caro de la historia del club. La tentación de pedirle ya mismo que cambie partidos es enorme. El cuerpo técnico, de momento, resiste.

El Madrid ha elegido esta vez la paciencia sobre el impulso. La pregunta es cuánto tardará el Bernabéu en reclamar algo más que un plan y empezar a exigir a Diomande que justifique, por fin, cada uno de esos millones.