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Robbie Ure: El goleador que sorprende en Suecia

Robbie Ure marcó cuatro goles en un solo fin de semana y, de golpe, cambió el tono de la conversación en dos países. En Suecia ya es el máximo artillero de la Allsvenskan y ha disparado al modesto IK Sirius hasta una ventaja de nueve puntos en lo más alto de la tabla. En Escocia, en cambio, la pregunta es otra: ¿van a reaccionar a tiempo antes de que Ucrania se les adelante?

El delantero, de 22 años, nacido y criado en Glasgow, vive su explosión lejos de casa, en Uppsala, la cuarta ciudad más grande de Suecia. Allí suma 11 goles en 11 partidos esta temporada, 22 en 41 desde que llegó en marzo de 2025. Cifras de atacante serio, de futbolista que ya no pide una oportunidad: la reclama.

Un póker que hace ruido

El partido que lo ha puesto en el escaparate fue un torbellino: un 4-4 contra el vigente campeón, Mjällby, en el que Ure firmó los cuatro tantos de Sirius.

“Fue mi primer ‘hat-trick’, la primera vez que marco cuatro en un mismo partido, así que fue muy especial para mí”, explicó después. No sonaba a tópico: se le notaba todavía dentro del partido. “Fue uno de esos encuentros en los que me sentía tan confiado, con tanta creencia, que parecía que todo caía de mi lado”.

Ese póker no solo consolidó su liderato en la tabla de goleadores. También encendió radares. Ojeadores de ligas mayores ya venían siguiéndolo; ahora, sencillamente, no pueden ignorarlo.

Escocia, Ucrania y una decisión que se acerca

El debate ya no es si está preparado para el siguiente nivel, sino para qué selección. Ure ha sido internacional escocés hasta la categoría sub-19, pero también puede jugar con Ucrania por la vía de sus abuelos. Y desde allí ya han llamado.

“Ha habido contacto”, admite. “Fue más en los últimos meses y también el año pasado. Pero no es una decisión que vaya a tomar con prisa. Siento claramente que querría jugar para Escocia”.

Mientras tanto, mira los grandes torneos por televisión y se imagina dentro.

“Estuve viendo a Escocia en el Mundial y, por supuesto, es algo en lo que me habría encantado estar involucrado”, reconoce. La ambición está clara, pero no le consume. “Mi ambición es jugar con Escocia algún día, pero no tengo estrés con esa situación. Siento que lo que haga a nivel de club me dará las oportunidades que merezco”.

Su hoja de ruta también incluye a las categorías inferiores si hace falta. “Voy a empujar para estar con la absoluta, pero si es con la sub-21 no hay ningún problema. Soy joven y siento que voy a tener una buena carrera internacional”.

El mensaje, en el fondo, es nítido: quiere a Escocia, pero no va a esperar eternamente.

De Ibrox al exilio necesario

El presente brillante en Suecia contrasta con un inicio áspero en casa. En Rangers solo marcó un gol con el primer equipo, contra Queen of the South, y se marchó tras una temporada en la que apenas disputó tres partidos oficiales. Demasiado poco para alguien que veía cómo otros se quedaban atascados en la misma fase.

“Fue difícil porque llevaba dos años en el sub-21”, recuerda. “Había visto a muchos jugadores mayores que yo llegar a ese punto y luego caerse”.

En lugar de aceptar ese destino, decidió romper el molde.

“Pensé que lo siguiente que quería hacer era irme al extranjero. Ponerme a prueba como futbolista, pero también como persona”.

La vía fue Bélgica. Anderlecht lo incorporó para su equipo B, en la segunda división belga, un paso que para muchos suena a retroceso, pero que para él resultó ser la plataforma adecuada.

“El movimiento a Anderlecht fue perfecto para mí. Me permitió jugar fútbol de hombres en la segunda liga de Bélgica mientras entrenaba a un nivel muy alto”.

Ese tramo de 18 meses lo curtió. Le dio golpes, minutos y una nueva perspectiva. Y allanó el camino a Suecia.

Responsabilidad asumida en Sirius

Cuando llegó a IK Sirius, tampoco todo fue inmediato. “Cuando vine al club, tuve un periodo de adaptación y creo que no marqué mi primer gol hasta el quinto partido”, admite. Nada de explosión instantánea. Trabajo silencioso, ajustes, aprendizaje del ritmo y de la exigencia.

Pero algo encajó.

“Me acostumbré al nivel. Me acostumbré a la responsabilidad que tengo ahora. Disfruto de esa responsabilidad y siento que voy a tener impacto en cada partido que juego”.

Esa frase explica buena parte de su transformación: ya no se ve como un joven que entra y sale, sino como el hombre al que miran cuando el equipo necesita un gol. Y responde. Sirius, un club lejos de los focos tradicionales del fútbol europeo, se encuentra de pronto liderando la Allsvenskan con margen, soñando con su primer título de la máxima categoría. Ure está en el centro de ese sueño.

Un ojo en las grandes ligas

El siguiente paso ya asoma. Ure no lo esconde: quiere llegar a una de las cinco grandes ligas europeas. Lo dice sin estridencias, pero con convicción.

“Es normal que, cuando eres joven y estás jugando bien en una buena liga, tengas interés de buenas ligas y buenos clubes”, señala. “Especialmente cuando marco cuatro goles, creo que el ruido va a aumentar”.

No se precipita, pero tampoco se cierra.

“Es algo que me va a interesar, si pienso que es lo correcto para mí. Pero tenemos que esperar y ver. El mercado de verano es largo”.

Mientras nadie le diga lo contrario, su misión está clara: “Hasta que me digan otra cosa, tengo que ayudar a Sirius. Si seguimos jugando como lo hemos hecho, creo que puede ser una temporada realmente especial”.

Rangers en la memoria, sin mirar atrás

Su presente no pasa por Escocia, y él mismo lo reconoce. “En este momento, no creo que volviera a Escocia”, admite. Aunque deja una puerta abierta a largo plazo: “Algún día, nunca se sabe. Me encantaría volver a Rangers”.

No suena a despedida definitiva, sino a pausa. A necesidad de seguir subiendo peldaños antes de regresar a Ibrox con otro estatus.

“Es simplemente yo intentando ponerme a prueba y ver a qué liga puedo ir”, explica. “Siento que estoy en una posición realmente buena y solo necesito seguir”.

Suecia era, desde el principio, un trampolín. “Ese fue el plan cuando vine por primera vez a Suecia: desarrollarme como jugador e ir a cosas más grandes. Hasta entonces, necesito mantenerme concentrado y seguir demostrándome”.

Mientras las defensas suecas tratan de descifrar cómo frenarle, la cuestión se desplaza a los despachos. IK Sirius quiere retener a su goleador para pelear por un título histórico. Los ojeadores de media Europa toman notas. Ucrania ya ha hecho sonar el teléfono.

Y Escocia, que lo vio crecer y lo dejó marchar, tiene que decidir si convierte a Robbie Ure en parte de su futuro o lo ve brillar con otra camiseta.