Logotipo completo Alargue Final

Ronwen Williams y el odio en redes: el desafío de Bafana en el Mundial

En Atlanta, a miles de kilómetros de casa, Ronwen Williams se prepara para uno de los partidos más importantes de su carrera. Pero el ruido que lo rodea no viene solo de las gradas o de los análisis tácticos. Viene del teléfono. De su propio país. Del resto del continente.

El capitán de Bafana Bafana ha tenido que salir a hablar. No sobre un error bajo los palos, ni sobre un cambio táctico de Hugo Broos. Sobre insultos. Sobre mentiras. Sobre un odio que se ha desbordado en redes sociales desde que comenzó el Mundial 2026.

Un Mundial marcado por la política y el teclado

La selección sudafricana aterrizó en esta Copa del Mundo con una carga extra que nada tiene que ver con el balón. La postura antiinmigración que domina el debate político en Sudáfrica ha convertido a Bafana en un blanco perfecto para la furia digital.

FIFA, a través de su servicio de protección en redes sociales, lo ha dejado claro: los jugadores sudafricanos están sufriendo niveles de abuso sin precedentes. En apenas una semana de torneo, los incidentes detectados ya superan los de toda la cita de Qatar 2022. El dato se hizo público en el National Center for Civil and Human Rights, a pocos kilómetros del Atlanta Stadium, donde Bafana se jugará media vida ante Czechia en el Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio. Ironías del calendario.

La derrota 2-0 ante Mexico en el partido inaugural encendió la mecha deportiva. El rendimiento pobre, las dudas, las críticas habituales. Eso forma parte del juego. Lo que vino después, no.

La situación política en casa echó gasolina al fuego. El discurso antiinmigrante, las imágenes de marchas, la tensión en las calles: todo se trasladó a la selección. Y Williams, como rostro visible del equipo, se ha llevado una de las peores partes.

Marchas, amenazas y “hate watching”

El grupo March and March, que se define como “un movimiento ciudadano de base que aborda la creciente preocupación por la inmigración indocumentada en Sudáfrica”, se ha convertido en un actor inesperado en el Mundial. Su discurso ha resonado tanto que el propio presidente Cyril Ramaphosa se vio obligado a dirigirse a la nación para anunciar medidas contra las fronteras porosas del país.

March and March ha ido más allá de la denuncia. Ha fijado el 30 de junio como fecha límite para que los migrantes indocumentados abandonen Sudáfrica. No han detallado qué ocurrirá después, pero las escenas de sus marchas dejan entrever un escenario de posible violencia.

Varios gobiernos africanos han habilitado mecanismos de repatriación voluntaria. Y en paralelo, en el terreno simbólico, ha surgido otro fenómeno: aficionados de distintos puntos del continente que “ven con odio” los partidos de Bafana, deseando su caída como forma de protesta contra la política sudafricana.

La reacción no se ha quedado en el terreno de las sensaciones. También ha aparecido la desinformación. Una cita falsa atribuida a Williams, en la que supuestamente lamentaba que africanos apoyaran a Mexico y aseguraba que el equipo “casi lloró” por ello, circuló con tanta fuerza que llegó a ser publicada por medios respetados.

El propio portero tuvo que desmentirlo con claridad.

Williams responde: “Nos atacan por cosas que no dijimos”

“Sabemos lo difícil que es ahora en redes sociales, donde todo el mundo te ataca”, admitió Williams. No son palabras lanzadas al aire. Vienen de alguien que ha visto su nombre arrastrado por una ola de odio que no provocó.

“En ocasiones es por información falsa. Si pierdes un partido y no rindes, como jugadores puedes aceptarlo. Puedes levantar la mano. Pero cuando hay información falsa que circula, eso sí duele”.

El capitán fue directo al corazón del problema: “He sido un objetivo en los últimos días por cosas que no dije. No dije nada sobre África, ni sobre gente apoyando a Mexico. Siempre he dicho que, como África, somos uno. Nos apoyamos en los buenos y en los malos momentos”.

Williams no se quedó ahí. Recordó que cada país arrastra sus propias batallas: “Todos tenemos nuestra política, nuestros problemas y nuestras luchas en casa. Cada país tiene eso. No sé de dónde viene todo esto. Duele. Me han atacado… a mí y a mi país, por cosas que están pasando en casa”.

Heridas abiertas desde 2019

No es la primera vez que la selección paga el precio de la tensión xenófoba en Sudáfrica. En 2019, Madagascar y Zambia se negaron a disputar amistosos contra Bafana por la ola de ataques contra extranjeros en el país.

Aquel episodio dejó tocado al entonces seleccionador Molefi Ntseki, recién llegado para sustituir a Stuart Baxter. Tuvo que iniciar la clasificación para la Africa Cup of Nations 2021 sin haber trabajado como quería con el grupo. El desenlace fue duro: Sudáfrica no logró el billete, terminó tercera en un grupo con Ghana, Sudan y São Tomé and Príncipe.

Seis años después, la historia se repite con otro matiz. Esta vez, la frustración se descarga directamente sobre los jugadores, amplificada por las redes y la velocidad del odio digital.

“Los jugadores también somos seres humanos. Lo sufrimos. A veces se hace demasiado”, confesó Williams. “Quieres concentrarte en hacer tu trabajo, que es ser futbolista, pero acabas metido en política aunque no quieras entrar en ese espacio”.

El fútbol como refugio… y como juicio

En medio de la tormenta, el capitán se aferra a lo que aún une: “Lo maravilloso del deporte es que puede unir, puede hacerte o romperte. Puede juntar a la gente”.

La escena en Atlanta le sirve de ejemplo. “Estamos en Atlanta ahora, y veo a tantos africanos… tantos sudafricanos y gente de Mexico, en una misma sala. Esa es la belleza del deporte. Esa es la belleza del fútbol”.

Su petición es sencilla, pero contundente: “Disfrutemos y pasémoslo bien, y dejemos la política a los políticos. Dejemos que nosotros juguemos al fútbol y disfrutemos. Criticadnos por lo que pasa en el campo, pero las cosas fuera del campo… no podemos controlarlas y no tienen nada que ver con nosotros. Como africanos, unámonos y sigamos adelante, porque estamos todos juntos en esto”.

Broos, el filtro ante el ruido

En el vestuario, el tema no se ha barrido bajo la alfombra. “Por triste que suene, los jugadores han aceptado que así es el mundo ahora”, admitió Williams. “Hemos tenido reuniones para hablar de esto como jugadores”.

Ahí entra la figura de Hugo Broos. El técnico belga, veterano de mil batallas, se ha convertido en el principal escudo del grupo. “Tienes un entrenador experimentado como el coach Hugo, que dice que lo más importante es analizar el partido”, explicó el capitán.

Esa es la línea que han trazado para sobrevivir: “Lo más importante es bloquear el ruido, centrarnos en cómo podemos mejorar, aprender de nuestros errores y mantenernos unidos como equipo. Si vas a escuchar la opinión de un millón de personas, vas a perder la cabeza”.

Para Williams, solo hay una voz que debe pesar ahora: “En este momento, el comentario más importante y la persona a la que hay que escuchar es nuestro entrenador y el cuerpo técnico. Él nos conoce, y nosotros le conocemos. Conoce nuestras fortalezas y debilidades”.

El mensaje interno es claro: “Estamos ahí los unos para los otros. Vinimos aquí juntos y nos iremos de aquí juntos. Así que mantengámonos unidos como equipo y mantengamos el foco”.

Un partido que vale más que tres puntos

Contra Czechia, en Atlanta Stadium, Bafana no solo se juega el pase. Se juega la narrativa de su Mundial. En un Grupo A que entrega billete directo a los dos primeros y abre una puerta extra a ocho de los doce terceros para meterse en los octavos, cada punto pesa como plomo.

La derrota ante Mexico dejó a Sudáfrica contra las cuerdas. El duelo del jueves puede marcar quién avanza y quién hace las maletas. Pero para este grupo, hay algo más en juego: demostrar que puede rendir bajo una presión que va mucho más allá del césped.

El camino que tome Bafana dependerá, en buena medida, de cómo gestione ese odio que llega desde ciertos rincones del continente y de cómo procese las críticas feroces de su propia afición.

El balón rodará en Atlanta. Las redes seguirán ardiendo. Entre ambos mundos, Ronwen Williams tendrá que sostener a un equipo que intenta, desesperadamente, que se le juzgue por lo que hace durante 90 minutos, y no por las batallas políticas que se libran lejos del vestuario.

Ronwen Williams y el odio en redes: el desafío de Bafana en el Mundial