Santos avanza a cuartos de final: Neymar provoca en Mangueirão
Santos ya está en los cuartos de final de la Copa do Brasil. El dato frío dice 1-0 sobre Remo. La historia real empezó cuando el balón dejó de rodar en el Mangueirão.
Durante todo el partido, Neymar fue el villano elegido por la hinchada local. Silbidos cada vez que tocaba la pelota, insultos desde las gradas, un ruido constante que lo acompañó de área a área. Al final, cuando el trabajo estaba hecho, el astro respondió a su manera: caminó hacia los vestuarios lanzando besos al público, un gesto tan irónico como desafiante.
La tensión, ya alta, estalló en la zona mixta. Neymar, que hace poco anunció su retiro de la selección brasileña, apareció bailando de forma provocadora y gritando “¡Eliminados! ¡Eliminados!” a dirigentes y aficionados de Remo. La escena encendió aún más a los presentes y el ambiente se volvió irrespirable.
Desde las tribunas, la respuesta llegó cargada de gestos obscenos y amenazas. Hubo gritos, insultos cruzados, cuerpos inclinándose sobre las barandas. Solo las barreras de seguridad y la rápida intervención del personal del estadio evitaron que el cruce verbal se transformara en algo físico. El pase de ronda de Santos quedó, por unos minutos, en un segundo plano.
El presidente de Remo carga contra Neymar
El eco del conflicto no tardó en llegar a los micrófonos. El presidente de Remo, Antonio Carlos Teixeira, no suavizó ni una palabra al valorar el comportamiento del delantero de Santos. En declaraciones a O Fluxo, el dirigente apuntó directamente a la figura y a la influencia de Neymar sobre los más jóvenes.
Teixeira fue tajante: “Ese vagabundo Neymar, que es idolatrado por muchos niños, hizo sus payasadas aquí y luego vino a provocarnos. Somos culpables de idolatrar a un montón de vagabundos como ese tipo.”
La crítica golpea donde más duele: la imagen pública de un jugador que, pese a su trayectoria, sigue siendo referencia para una generación entera de aficionados. La escena en el Mangueirão alimenta el debate sobre los límites de la provocación y la responsabilidad de las grandes figuras en el fútbol brasileño.
De suplente a decisivo
En lo estrictamente deportivo, Neymar volvió a demostrar que, cuando entra en escena, el partido cambia de tono. El duelo venía atascado desde el primer encuentro en Vila Belmiro, que terminó en empate sin goles. La vuelta en Belém siguió el mismo guion durante 45 minutos: tensión, pocas ocasiones claras y un marcador inmóvil al descanso.
Ahí apareció la carta guardada de Santos. Neymar ingresó en el entretiempo por Gabriel Bontempo y, con él, el equipo visitante ganó peso ofensivo y confianza. Con más movilidad entre líneas, más atrevimiento en el uno contra uno y esa pausa que solo tienen los grandes, empezó a inclinar el campo.
La jugada clave llegó cuando el ex Paris Saint-Germain y Barcelona aceleró hacia el área, rompió líneas con conducción y sirvió el balón para otro suplente, Rony. El atacante no perdonó ante su exclub y firmó el 1-0 que selló la clasificación a cuartos. Un destello de calidad en un partido cerrado, decidido por quienes salieron desde el banquillo.
Premio deportivo, dudas en el aire
El triunfo mantiene vivo el objetivo de Santos de pelear por un título nacional en la temporada y, de paso, garantiza una inyección económica importante por alcanzar los cuartos de final de la Copa do Brasil. En el plano financiero y competitivo, la noche en Belém fue un éxito.
Fuera del césped, la historia es distinta. El episodio en la zona mixta promete repercusiones. Las autoridades del fútbol brasileño deberán analizar los informes sobre las provocaciones, las reacciones de la hinchada y el comportamiento de los protagonistas. Sanciones disciplinarias no están fuera del horizonte.
Todo esto ocurre en un momento particular de la carrera de Neymar. El delantero ha admitido recientemente que no sabe “cuánto tiempo más” seguirá jugando y ha dejado claro que, por ahora, su plan es cumplir el contrato hasta diciembre y luego decidir su futuro.
Entre los besos lanzados a la grada, los gritos de “Eliminados” y una asistencia decisiva, la noche en el Mangueirão retrata al Neymar de siempre: determinante con el balón, incendiario sin él. La pregunta ya no es solo qué título perseguirá Santos en esta Copa do Brasil, sino cuánto tiempo más estará dispuesto su mayor estrella a vivir al filo de ese mismo volcán.






