Stefan Bajcetic se acerca al Celta Vigo
El futuro de Stefan Bajcetic se aleja de Anfield. El centrocampista de 21 años está cada vez más cerca de convertirse en jugador del Celta Vigo, con las negociaciones por las condiciones personales ya muy avanzadas entre el futbolista y el club gallego.
El último paso lo desveló Fabrizio Romano en X: el Celta Vigo está “cerrando un acuerdo en términos personales” con Bajcetic para su llegada desde el Liverpool. Un mensaje que encaja con la sensación creciente en el entorno del jugador: su carrera apunta ahora a LaLiga.
Bajcetic tiene contrato con el Liverpool hasta el verano de 2027, pero sobre la mesa ya se contempla la necesidad de una rescisión anticipada o de una salida pactada que facilite la operación. En el club inglés, por lo que se desprende de los movimientos recientes, no existe demasiada intención de poner trabas. El mediocentro viene de un periodo complicado, marcado por lesiones y cesiones que no han conseguido devolverle el impulso que generó en sus primeros meses con el primer equipo.
Un salto hacia LaLiga
Las señales de que el cambio está en marcha son claras. Distintas informaciones sitúan al jugador en Finlandia, sometiéndose a pruebas de condición física antes de un posible traspaso a LaLiga. No suena a simple sondeo, sino a una operación en plena construcción, con todas las partes empujando en la misma dirección.
Para el Liverpool, la marcha de Bajcetic encajaría en una nueva fase de reconstrucción bajo el mando de Andoni Iraola. El español llegó a parecer una apuesta sólida de futuro en Merseyside, especialmente tras su irrupción inicial, pero el contexto ha girado con brusquedad. Las lesiones cortaron su progresión y el camino de regreso a un papel relevante en el primer equipo se ha ido estrechando.
Un centro del campo que se vacía
El caso de Bajcetic no se entiende sin el marco general del mercado del Liverpool este verano. El club está autorizando salidas de forma constante, mientras el capítulo de incorporaciones genera más dudas que certezas. Curtis Jones ya ha cerrado su traspaso definitivo al Inter Milan, y la sensación en la medular es de pérdida de recursos, no de refuerzo.
Al mismo tiempo, la búsqueda de nuevas piezas ofensivas sigue sin concretarse. Las conversaciones por Yankuba Minteh se han enfriado, el interés en Ibrahim Mbaye ha disminuido y Bradley Barcola continúa como objetivo prioritario a la espera de avances reales. En ese escenario, la salida de Bajcetic puede tener lógica individual para el jugador y para el club, pero también refuerza la impresión de que el Liverpool está adelgazando su plantilla antes de haber cubierto los huecos.
Frustración en la grada y dudas sobre la planificación
Desde la perspectiva del aficionado del Liverpool, cuesta digerir este tipo de noticias sin una buena dosis de frustración. Bajcetic no ha alcanzado el nivel que muchos imaginaban y las lesiones han pesado, pero ver cómo otro joven talento se aleja mientras la plantilla se queda más corta no resulta sencillo de aceptar.
El problema, para muchos, ya no es solo el nombre propio de Bajcetic. Es lo que su posible salida simboliza sobre el estado del mercado del club. El Liverpool ya ha perdido a Curtis Jones, ahora parece dispuesto a dejar marchar al mediocentro español, y la afición sigue esperando movimientos claros en las posiciones clave. El centro del campo transmite falta de certezas, de energía y de variedad. Recortarlo todavía más sin sustitutos a la vista se percibe como una apuesta arriesgada.
La planificación también queda bajo el foco. Si Iraola y el departamento de fichajes no consideran a Bajcetic parte del proyecto de futuro, la decisión es suya. Es legítima. Pero entonces la grada quiere ver la alternativa. De momento, demasiadas historias giran en torno a negociaciones estancadas, oportunidades que se escapan y objetivos que no terminan de concretarse.
Si el traspaso al Celta Vigo se consuma, puede ser el punto de inflexión que la carrera de Bajcetic necesita, un regreso a España para reconstruirse en un entorno que le ofrezca minutos y continuidad. En Anfield, sin embargo, quedará la sensación de que las salidas corren más deprisa que las llegadas. Y la pregunta empieza a ser inevitable: cuántas piezas más puede perder el centro del campo del Liverpool antes de que el proyecto de Iraola empiece a tambalearse.






