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El sueño galáctico de Madrid: Olise como fichaje clave

El mercado de fichajes vuelve a mirar a Madrid. Y esta vez no es un simple movimiento de verano: es un golpe que podría sacudir los cimientos del fútbol europeo. El club blanco estudia seriamente una ofensiva por Michael Olise que, según distintas fuentes, alcanzaría los 223 millones de euros. Un euro más que el traspaso de Neymar al Paris Saint-Germain en 2017. Un símbolo. Un mensaje.

No se trata solo de dinero. Se trata de poder, de jerarquía, de volver a marcar la pauta. Olise, recién aterrizado en Alemania tras su etapa en Crystal Palace, ha irrumpido con una fuerza descomunal. En muy poco tiempo se ha convertido en uno de los atacantes más productivos del continente. Versátil, fino técnicamente, capaz de partir desde cualquiera de las bandas o de ocupar zonas interiores. Exactamente el tipo de futbolista que encaja en la obsesión histórica de Florentino Pérez por reunir a los mejores del mundo bajo el mismo escudo.

Zamorano no duda: “¡Yo compraría a Olise mañana!”

En ese contexto, la voz de Iván Zamorano suena con la contundencia de quien conoce la casa y el peso de la camiseta. El chileno, ídolo del Santiago Bernabéu entre 1992 y 1996, habló con el diario Marca y fue directo al corazón del debate cuando surgió el nombre de Olise.

«¡Yo compraría a Olise mañana! Y jugaría con Olise, Kylian Mbappé, Vinicius, y traería a Enzo Fernández y lo pondría en el centro del campo. Ya tenemos un lateral derecho, un central… con eso tendríamos un equipazo», afirmó el exdelantero.

No hay matices en su propuesta. Zamorano imagina un frente de ataque de puro vértigo, con Olise sumándose a Mbappé y Vinicius para formar una línea ofensiva de talento desbordante. A su juicio, con un mediocampo reforzado por un perfil como el de Enzo Fernández, el equipo daría un salto cualitativo inmediato.

Brillo arriba, dudas atrás

El entusiasmo del chileno, sin embargo, viene acompañado de una advertencia. No basta con juntar estrellas. Y menos después de lo visto en la temporada 2025-26, una campaña en la que el equipo sufrió para encontrar un equilibrio real entre sus líneas.

Zamorano lo ve claro: «Tenemos dos delanteros de clase mundial, y no hay duda de que el equipo debe construirse alrededor de eso. El año pasado hubo un desequilibrio entre los atacantes, el mediocampo y la defensa». El mensaje es transparente. El talento arriba no puede tapar las carencias atrás.

La tentación de apoyarse únicamente en la genialidad de Vinicius y Mbappé, y ahora quizá en Olise, es enorme. Pero el exdelantero de Inter recuerda que un proyecto campeón necesita una estructura sólida: centrales de jerarquía, centrocampistas completos, un bloque compacto que funcione como una unidad, desde la presión del tridente ofensivo hasta la última línea defensiva.

«Hay que aprovechar tener dos delanteros de clase mundial y la posibilidad de sumar otro», insiste, pero enlaza de inmediato con la necesidad de no depender «tanto de dos monstruos como Vinicius y Mbappé» y de construir «un equipo muy compacto desde los delanteros hacia atrás». Es una hoja de ruta más que un simple comentario.

Olise, entre el ruido del mercado y el reto del Mundial

Mientras su nombre retumba en los despachos de Madrid y se convierte en protagonista de portadas y tertulias, Michael Olise vive otra realidad: la de un Mundial en marcha y una selección, Francia, que aspira a todo en 2026.

El atacante está centrado en la campaña mundialista con el equipo de Didier Deschamps, pero su nombre también ocupa espacio en los despachos de la Fédération Française de Football (FFF). El motivo no tiene que ver con táctica ni con goles, sino con disciplina. La federación ha recurrido ante la FIFA la tarjeta amarilla que Olise vio en el ajustado 1-0 ante Paraguay, en un tenso duelo de octavos de final.

La acción llegó tras un encontronazo con Matías Galarza en un partido áspero, decidido únicamente por un penalti transformado por Kylian Mbappé. Francia sufrió, pero avanzó. Y ahora quiere blindar a una de sus piezas más determinantes de cara a los próximos compromisos.

La FFF considera clave que Olise llegue limpio a los tramos decisivos del torneo y ha movido ficha para intentar que se le retire la amonestación. El vestuario, consciente de su peso en el esquema, se ha cerrado en torno a él. Proteger a su creador de juego mientras el Mundial entra en ebullición es casi una prioridad estratégica.

Un cuarto de final… y un futuro por decidir

El siguiente capítulo ya tiene fecha y rival: Francia se medirá a Marruecos en cuartos de final el 9 de julio. Un cruce cargado de matices deportivos y emocionales, con Mbappé y Olise llamados a marcar diferencias en los metros finales.

Mientras tanto, el reloj del mercado sigue corriendo. Madrid toma nota de cada actuación, de cada detalle, de cada gesto de un futbolista que podría romper el techo económico del fútbol moderno. Si Florentino Pérez decide dar el paso y convertir a Olise en el nuevo galáctico, no será solo un fichaje. Será una declaración de intenciones en toda regla.

La pregunta ya no es si gusta en el Bernabéu. Eso está claro. La cuestión es otra: ¿se atreverá Madrid a cruzar de nuevo la frontera de lo imposible para construir el próximo gran monstruo ofensivo de Europa?