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Erik ten Hag critica a Cristiano Ronaldo y a Ineos por la cultura tóxica en Old Trafford

Erik ten Hag ha roto su silencio con una dureza poco habitual incluso para los estándares de Manchester United. En una entrevista con The Athletic, el exentrenador neerlandés señaló directamente a Cristiano Ronaldo por “dejar tirado al equipo” durante su segunda etapa en Old Trafford y apuntó también a Sir Jim Ratcliffe y a la estructura de Ineos por perpetuar lo que define como una cultura tóxica dentro del club.

El desencuentro con Cristiano, al detalle

Ten Hag llegó a Manchester en 2022 con Cristiano ya instalado en la plantilla. Sobre el papel, el plan era sencillo: construir un equipo competitivo alrededor de uno de los mejores goleadores de la historia. La realidad, según su versión, fue muy distinta.

“Nos dejó tirados. Dejó tirado al equipo y me dejó tirado a mí, porque habíamos planificado con él”, explicó el técnico, que no suavizó ni una arista al recordar aquellos meses. El divorcio deportivo y personal desembocó en noviembre de 2022 con la rescisión del contrato del portugués, poco después de la famosa entrevista con Piers Morgan en la que Cristiano aseguró sentirse “traicionado” por el entrenador.

Ten Hag sostiene ahora que el problema fue mucho más profundo que una simple discrepancia táctica. Afirma que Cristiano “no se preparó” adecuadamente para competir al máximo nivel. Habla de sesiones de entrenamiento interrumpidas, de un nivel de exigencia física insuficiente y de una actitud que chocaba frontalmente con las normas que intentaba imponer.

El neerlandés llega incluso a concretar un episodio muy simbólico: la ya célebre carrera de castigo tras el 4-0 encajado ante Brentford en agosto de 2022. Según Ten Hag, Cristiano completó solo dos de las tres vueltas que el cuerpo técnico había fijado para toda la plantilla. Un detalle menor en kilómetros, enorme en el mensaje que recibía el vestuario.

“Le confronté con esto”, relata. “Muchas veces le decía: ‘Ronnie, todos quieren trabajar para ti, para ponerte en la mejor posición, pero si no eres capaz de llegar al área, no puedes marcar’. No era capaz de hacerlo”. Ten Hag rechaza la idea de que le exigiera presionar como a cualquier otro delantero y centra el foco en algo más básico: correr, con balón y sin balón.

Su acusación va más allá del comportamiento individual. Según el exentrenador, Cristiano transmitía a algunos compañeros un mensaje peligroso para la dinámica del grupo: “Guardar piernas” en los entrenamientos. Ten Hag matiza que entiende esa gestión del esfuerzo cuando un futbolista está en plena forma y dentro de un plan físico bien diseñado, pero insiste en que el orden es el contrario: primero alcanzar el nivel de forma óptimo, luego dosificar.

“Cada equipo grande tiene que abrazar a su gran estrella”, concede. “Pero la gran estrella tiene que trabajar para el equipo”. Esa frase condensa la línea roja que, a su juicio, Cristiano cruzó de manera repetida.

El portugués, por ahora, no ha respondido públicamente a estas nuevas declaraciones.

Ineos y el poder del vestuario

El otro frente que abre Ten Hag apunta hacia arriba, hacia los nuevos co-propietarios. Su diagnóstico sobre la llegada de Ineos es demoledor: “Están continuando la cultura tóxica. La alimentan, dan el poder a los jugadores”.

El neerlandés sitúa el foco en la gestión de la disciplina interna, un terreno siempre delicado en un vestuario de élite. Cita casos como los de Marcus Rashford y Jadon Sancho, y su sensación de no haber recibido el respaldo necesario cuando intentó aplicar sanciones o medidas correctivas.

Sobre Rashford, Ten Hag se muestra tan elogioso como exigente. Le define como “un jugador increíble” cuando su mentalidad es la adecuada y recuerda que siempre le demostró confianza con minutos y titularidades. Pero remarca que, para sostener ciertos estándares, a veces hay que corregir, aunque el futbolista en cuestión sea una de las grandes figuras de la plantilla.

Ahí, según su versión, se abrió una brecha con la nueva propiedad. Ten Hag se vio obligado a interpretar el papel de “poli malo”, imponiendo normas y castigos, al mismo tiempo que tenía que alinear a los jugadores que consideraba indispensables para ganar partidos. Una tensión constante entre autoridad y necesidad deportiva que, en su opinión, Ineos no ayudó a resolver, sino que inclinó hacia el lado del vestuario.

La historia con Cristiano encaja en ese mismo patrón: un entrenador que hereda a una superestrella, intenta encajarla en un marco colectivo más estricto y acaba chocando con la inercia de un club donde el peso de los nombres propios ha condicionado demasiadas decisiones durante demasiado tiempo.

Ten Hag, ya fuera, mira al banquillo actual

Desde su destitución en octubre de 2024, Ten Hag había concedido muy pocas entrevistas. Esta, cargada de reproches y detalles internos, llega en un momento en el que Michael Carrick, su sucesor, empieza a sentir la presión.

Pese a la crudeza con la que describe su etapa, el neerlandés no se suma al ruido que pide otra revolución en el banquillo. Al contrario: insta al club a darle tiempo a Carrick y advierte de que encadenar despidos no es “la solución” para un United atrapado en un ciclo de cambios permanentes.

Su mensaje, en el fondo, es tan incómodo como claro: mientras la estructura siga reforzando el poder del vestuario y debilitando la autoridad del entrenador, da igual quién se siente en el banquillo. La pregunta ya no es quién dirige a Manchester United, sino cuánto margen real tiene para mandar. Y esa respuesta, hoy, parece estar lejos del terreno de juego.