Tottenham en crisis: Agbonlahor critica a Richarlison tras empate
Tottenham tuvo en la mano un respiro casi definitivo en la lucha por la permanencia. Acabó con un murmullo de frustración y con uno de sus líderes señalados públicamente. El 1-1 ante Leeds en el norte de Londres no solo dejó escapar dos puntos vitales: abrió un debate incómodo sobre el nivel de varios pesos pesados del vestuario.
El empate, en una noche que debía servir para aprovechar la derrota de West Ham ante Arsenal, deja a los de Londres norte expuestos. Si West Ham gana el domingo en el campo de Newcastle, Spurs podría volver a caer a la zona de descenso antes de visitar a Chelsea el martes. El margen de error se estrecha. Y las críticas se endurecen.
De héroe a villano en 24 minutos
El guion del partido parecía escrito para el alivio. Mathys Tel, el más atrevido del frente ofensivo, rompió el cero en el minuto 50 con un disparo que encendió el estadio. Energía, intención, carácter. Todo lo que el equipo pedía a gritos.
Pero el francés pasó del cielo al suelo demasiado rápido. En el 74’, un pie demasiado alto sobre Ethan Ampadu dentro del área cambió la noche. El colegiado señaló penalti y Dominic Calvert-Lewin no perdonó desde los once metros. Empate, nervios y una grada que empezó a temer lo peor.
El castigo pudo ser mayor. Ya en el descuento, Sean Longstaff se plantó solo ante Antonin Kinsky y soltó un zurdazo brutal. El portero respondió con una mano prodigiosa, desvió el balón al larguero y firmó una de las paradas de la temporada. El suspiro colectivo en el estadio sonó casi tan fuerte como un gol.
“El jugador más lento de la Premier League”
El resultado dejó tocado al equipo. Las palabras de Gabby Agbonlahor, exdelantero de Aston Villa y ahora comentarista en talkSPORT, lo dejaron directamente en el escaparate. El principal señalado: Richarlison, máximo goleador del equipo esta campaña… y, según él, un lastre físico.
“Es el jugador más lento de la Premier League. Apostaría con cualquiera a que Richarlison es el jugador más lento de la Premier League”, disparó Agbonlahor en el programa matinal del martes, después de calificar de “horrenda” su actuación ante Leeds.
El exdelantero no se quedó ahí. Describió una y otra vez acciones en las que el brasileño se vio superado con claridad. “La cantidad de veces que corrió hacia portería y Joe Rodon, que no es un central rápido, llegaba fácil y le quitaba el balón”, lamentó, subrayando la falta de chispa y presencia del ‘9’ en un duelo clave.
En un contexto en el que Tottenham se juega la vida, escuchar a un exprofesional tildar de esa forma al goleador del equipo no es un detalle menor. Es un golpe directo al orgullo y al liderazgo de Richarlison.
Maddison, el rayo de luz entre las sombras
No todo fueron reproches. Agbonlahor reservó elogios para James Maddison, que reapareció por primera vez en la temporada tras superar una grave lesión de ligamento cruzado sufrida en pretemporada.
“Necesitan a Maddison. Bien por ver a Maddison salir al campo”, apuntó, destacando la ovación que recibió el mediapunta. Para el exdelantero, ese recibimiento marcó un cambio de tono: el público le pide que sea el hombre que cargue con el peso del equipo en la recta final.
Agbonlahor incluso se atrevió a mirar al último partido del curso: no le sorprendería que Maddison pudiera ser titular en esa jornada definitiva. El mensaje es claro: el club lo necesita ya, casi sin red, como referencia futbolística y emocional.
Tel, Kolo Muani y un Gallagher irreconocible
El análisis no se detuvo en Richarlison. El foco se movió hacia otros nombres propios de un Tottenham que no termina de encontrar una identidad reconocible.
“Gran gol de Tel. Era el único que intentaba pedir el balón, hacer cosas, encarar”, valoró Agbonlahor, situando al joven francés como la excepción en una noche plana de casi todos sus compañeros de ataque.
El contraste llegó con Randal Kolo Muani. “Tiene un gol… un gol, una asistencia en 27 apariciones. Este es un internacional francés que probablemente irá al Mundial”, recordó, subrayando el pobre impacto de un fichaje llamado a marcar diferencias.
Tampoco se libró Conor Gallagher. “No es el Conor Gallagher que Spurs pensaba que fichaba. No es el que se vio en Crystal Palace y Chelsea. Jugador totalmente distinto, defensivamente muy pobre también”, sentenció. Palabras duras para un futbolista que llegó con la etiqueta de pulmón y equilibrio y que, de momento, no ha ofrecido ni una cosa ni la otra con continuidad.
Para Agbonlahor, el partido fue “doloroso de ver” y dejó la sensación de que Leeds, durante buena parte del encuentro, ni siquiera necesitó forzar la máquina. “Estaban en primera marcha. Subieron un poco el ritmo en los últimos 20 minutos y deberían haber ganado”, remató, volviendo a destacar la parada salvadora de Kinsky: “Vaya parada”.
Un viaje incómodo a Stamford Bridge
El calendario no da tregua ni consuelo. Tottenham dispone ahora de una semana para preparar la visita a Stamford Bridge, un escenario cargado de malos recuerdos. Hace diez años, en ese mismo césped, se desplomó su sueño de pelear por el título. Desde entonces, la herida nunca ha terminado de cerrarse.
Los datos son demoledores: Spurs solo ha ganado una vez en sus últimos 13 enfrentamientos ante Chelsea en todas las competiciones, y no vence allí desde hace ocho años. Ahora vuelve, no para discutir la parte alta, sino para huir del abismo.
Entre críticas a sus fichajes, dudas sobre su delantero referencia y la presión de un descenso que asoma, Tottenham llega a Londres oeste con una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿tiene este grupo la personalidad necesaria para sobrevivir cuando la temporada ya no admite excusas?






