Tottenham arrasa con goleada y brilla Savio
Tottenham tuvo que armarse de paciencia, pero cuando abrió la puerta ya no dejó de golpear. El equipo de Roberto De Zerbi se fue al descanso con un cómodo 2-0 y acabó desatado, firmando un 5-0 que dejó a Charlton sin respuesta y al nuevo proyecto de los ‘Spurs’ con un aire de autoridad que pesa.
Dos zarpazos antes del descanso
Durante buena parte de la primera mitad, el dominio no encontraba premio. Posesión, acercamientos, pero sin la puntería necesaria. Hasta que apareció Mikey Moore.
El joven talento rompió el partido con un destello. Control, regate entre piernas rivales, potencia para aguantar los contactos y definición para abrir el marcador. Un momento de pura inspiración que encendió al estadio y a sus compañeros.
El golpe dejó tocado a Charlton y Tottenham olió la sangre. Apenas tres minutos después, Dominic Solanke se giró dentro del área con clase y cruzó el balón para firmar el 2-0 justo al borde del descanso. Dos golpes seguidos, dos avisos de lo que puede ser esta delantera cuando coja ritmo.
El banquillo también marca diferencias
La segunda parte se jugó al ritmo que quiso Tottenham. Con la ventaja en el marcador, el equipo de De Zerbi empezó a mover el balón con calma, a desgastar y a esperar el momento de acelerar. Ese momento llegó desde el banquillo.
Kevin Danso necesitó solo un toque para dejar su huella. Entró al campo, se colocó en el área y remató de cabeza un balón medido de Mateus Fernandes tras un libre directo en el 67’. Gol, golpe en la cabeza en el contacto y una mezcla de satisfacción y rabia por no poder mantener el arco a cero hasta el final. Pero el 3-0 ya había cerrado cualquier duda.
Mateus Fernandes, en su debut como titular tras un fichaje de 85 millones de libras, dejó detalles de lo que puede aportar: giros limpios para salir de la presión, conducción vertical y esa asistencia precisa para Danso que rompió definitivamente el partido.
Savio enciende a los ‘Spurs’
Si el encuentro ya parecía sentenciado, Savio se encargó de convertirlo en exhibición. El nuevo fichaje, también tasado en 85 millones, saltó al césped entre una ovación enorme y respondió como se espera de un jugador de ese precio: con impacto inmediato.
Primero, un disparo seco y raso desde la frontal, potente, ajustado, imposible para el portero. Su primer gol con la camiseta de Tottenham, celebrado con rabia y alivio a partes iguales.
Poco después volvió a probar suerte desde fuera del área. Esta vez el balón se desvió en Ben Davies y terminó en el fondo de la red. El tanto se le apuntó al galés, pero la jugada llevaba la firma del brasileño. Un tiro, un desvío y el 5-0 en el marcador, con Savio ya instalado como protagonista del tramo final.
De Zerbi había pedido más “producto final” al atacante. La respuesta llegó en cuestión de minutos: un gol propio, otro provocado y la sensación de que su presencia cambia el colmillo del equipo.
Rendimientos individuales: solidez atrás, chispa arriba
Detrás de la goleada hubo actuaciones sobrias y algunas muy prometedoras.
Antonin Kinsky respondió cuando le tocó. Dos buenas paradas, una en cada parte, sostuvieron el cero hasta los minutos finales. Solo un gol tardío de Jones evitó su portería imbatida, un detalle que le dejará un sabor algo amargo pese al resultado.
En defensa, Ben Davies firmó un partido seguro, sin sobresaltos, y terminó sumando un gol en su estadística gracias al desvío del disparo de Savio. A su lado, Jan Paul van Hecke marcó el ritmo desde atrás: 96 pases, solo seis errados, y el mayor volumen de envíos al último tercio. Salió sustituido mediado el segundo tiempo con la sensación de haber controlado cada salida de balón.
Destiny Udogie aprovechó su primera titularidad de la temporada para sumar minutos de rodaje. Fue de menos a más, ganando confianza y dejando pinceladas de su capacidad ofensiva por banda izquierda.
En la medular, Rodrigo Bentancur empezó con alguna acción precipitada, pero se asentó con el paso de los minutos. Fuerte en el duelo, seguro bajo presión y cada vez más influyente a medida que Tottenham se adueñó de la posesión. A su lado, Lucas Bergvall se mostró más suelto que en su actuación anterior, agradeciendo la oportunidad de redimirse tras su partido ante Brentford.
Archie Gray trabajó sin descanso, acompañando las subidas de Moore y ofreciendo líneas de pase, aunque su último envío le restó brillo a su despliegue físico. Cuando tuvo que encarar a Millenic Alli se mostró algo cauto, pero Charlton apenas logró llevar peligro real a su zona tras el primer gol.
Pedro Porro, ya de vuelta, ofreció ese matiz distinto desde el lateral: más profundidad, más agresividad ofensiva. De Zerbi sabe que su presencia abre un abanico de variantes que pueden marcar diferencias en partidos más cerrados.
Arriba, Mathys Tel participó mucho en el juego, se ofreció, cayó a bandas, pero no terminó de encontrar la sintonía con el gol. Con el equipo desatado en la segunda parte, se marchó con la sensación de que el marcador pudo haber llevado también su nombre.
Dominic Solanke, en cambio, volvió a dejar claro por qué apunta a ser el ‘9’ titular en cuanto alcance el punto óptimo de forma. Protegió el balón, ganó faltas una y otra vez cuando bajaba a recibir y coronó su actuación con un giro y definición de delantero de élite.
Y en la sala de máquinas creativa, Mikey Moore se ganó los focos. Rompió el partido con su gol, encaró, aguantó choques, desbordó y se convirtió en la amenaza constante que desordenó a Charlton. Cada vez que tocaba la pelota, la zaga rival retrocedía un paso.
Un mensaje al resto de la liga
Tottenham no solo goleó, sino que repartió protagonismo: el canterano que decide, el ‘9’ que marca, el central que manda, el fichaje millonario que asiste y el otro que entra y resuelve con goles.
Si este es solo el primer aviso de lo que De Zerbi quiere construir, la pregunta ya flota en el ambiente: ¿hasta dónde puede llegar este Tottenham cuando todos estén a pleno rendimiento?






