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Tottenham y el sueño de Osimhen: ambición y desafíos económicos

Tottenham Hotspur vuelve a mirar hacia lo más alto del mercado. Victor Osimhen ha sido ofrecido a varios clubes de la Premier League este verano y, entre ellos, figura el equipo del norte de Londres. El delantero nigeriano, uno de los ‘nueve’ más cotizados de Europa, busca por fin su salto al fútbol inglés. La puerta de Spurs está entreabierta, pero el precio deportivo y económico es enorme.

Lo que sí está claro en el club es la idea: Roberto De Zerbi quiere un delantero centro de élite para liderar su proyecto. El italiano, recién llegado al banquillo, está en plena reconstrucción del plantel para adaptarlo a su estilo agresivo, vertical y dominante con balón. En esa pizarra, la figura de un ‘killer’ puro no es un capricho, es casi una necesidad.

Y pocos encajan mejor en ese perfil que Osimhen. Potente, incansable, feroz en el área. Su reputación como goleador prolífico se ha consolidado temporada tras temporada y su deseo de probarse en la Premier es un secreto a voces. Sus representantes ya han sondeado a varios clubes ingleses y Tottenham aparece entre los que han recibido la llamada.

Sin embargo, el encaje no depende solo del gusto futbolístico. Para que Spurs pueda lanzarse de verdad a por Osimhen, antes tendría que hacer hueco. Eso significa vender a Dominic Solanke o a Richarlison. No hay margen en la plantilla ni en la masa salarial para sumar al nigeriano sin una salida importante.

Ahí empieza el dilema.

Solanke ha dejado destellos desde su llegada, pero las lesiones han cortado su continuidad y han impedido que se asiente como referencia indiscutible. Richarlison, por su parte, sigue siendo un comodín valioso: puede actuar en varias posiciones del frente de ataque, aporta experiencia en la liga y mantiene peso en el vestuario. Elegir a quién sacrificar no es solo una cuestión táctica, también emocional y de equilibrio interno.

Además, el club no puede ignorar el tablero financiero. Las normas económicas aprietan y cualquier movimiento de este calibre exige cálculo fino. Un traspaso de alto coste, un salario de estrella y la obligación de cuadrar las cuentas. Nada sencillo, incluso para un club del tamaño de Tottenham.

El salario de Osimhen es otro muro. Actualmente percibe un bruto de 360.000 euros semanales, que se quedan en 288.000 tras un impuesto del 20% en Turquía. Ya con esas cifras sería, con diferencia, el jugador mejor pagado de la plantilla de Spurs. Pero el problema real llega con el cambio de sistema fiscal: en Inglaterra el tipo impositivo para estos salarios ronda el 45%.

Para que el delantero nigeriano mantenga un nivel de ingresos netos similar, Tottenham tendría que ofrecerle un bruto muy superior al que cobra ahora. En otras palabras, un contrato que rompería el techo salarial del club y reordenaría la jerarquía económica del vestuario de un plumazo.

La operación, por tanto, no solo sería una declaración de intenciones deportiva. Sería un giro estructural.

Mientras el mercado avanza, la cúpula de Spurs mide cada paso. La tentación de colocar a Osimhen al frente del proyecto de De Zerbi es enorme: un goleador de ese calibre podría disparar el techo competitivo del equipo y empujarle a pelear por cotas más altas en la Premier League.

Pero para que ese sueño tome forma, primero alguien tendrá que salir y el club deberá aceptar pagar el precio completo de vivir en la élite: desprenderse de uno de sus actuales delanteros, asumir un salario récord y convivir con las consecuencias en el vestuario.

La pregunta ya no es si Osimhen quiere la Premier. Es si Tottenham está dispuesto a cruzar esa línea.