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Tottenham se prepara para un verano sísmico con De Zerbi

Tottenham ha dejado de mirarse al espejo. Después de sellar la permanencia en la última jornada de la pasada Premier League, el club ha decidido dinamitar la zona de confort y entregarle las llaves del vestuario a Roberto De Zerbi. El técnico italiano prometió “cambios drásticos” tras el 1-0 ante Everton. Y los hechos le están dando la razón.

Tres fichajes ya han cruzado la puerta y el mensaje es inequívoco: este Tottenham no quiere volver a coquetear con el abismo.

Un vestuario en obras

De Zerbi ha empezado por donde más duele: la defensa. Ha pedido experiencia, jerarquía y personalidad atrás. Han llegado Andy Robertson, Marcos Senesi y Jan Paul van Hecke para apuntalar una línea que la temporada pasada vivió demasiado al límite.

El técnico no se quedará ahí. Sandro Tonali se ha convertido en el gran objetivo para el centro del campo, mientras las jóvenes promesas Lucas Bergvall y Luka Vuskovic ya han dejado claro que quieren salir. Un contraste brutal: talento emergente que mira hacia la puerta justo cuando el club intenta blindarse con veteranos de élite.

Nada está garantizado. Ni siquiera las dos piezas que parecían intocables: el capitán Cristian Romero y el portero Guglielmo Vicario. Sus futuros están en el aire y abren la puerta a un Tottenham irreconocible cuando ruede el balón el 22 de agosto.

La portería, primer terremoto

El caso Vicario es paradigmático. El guardameta, operado de una hernia que le dejó fuera en el tramo final del curso, todavía no ha jugado un solo minuto a las órdenes de De Zerbi. Mientras tanto, Antonin Kinsky aprovechó su oportunidad y sostuvo al equipo en la carrera agónica por la salvación.

Esa secuencia pesa. El técnico podría decidir que Kinsky sea su portero titular el próximo curso, premiando rendimiento inmediato por encima de jerarquías anteriores.

En paralelo, Tottenham mantiene desde hace tiempo el radar sobre James Trafford, guardameta de Manchester City que busca minutos de primer nivel. No hay negociaciones abiertas, pero el interés existe. Si Vicario regresa a Italia —Inter de Milán, campeón de la Serie A, aparece como candidato— la puerta de entrada para Trafford o para la consolidación definitiva de Kinsky quedará completamente abierta.

Una defensa nueva… y un posible capitán

Detrás de la pizarra se intuye una revolución. Con Romero cerca de la salida, todo apunta a que Jan Paul van Hecke, fichado por 52 millones de libras, formará pareja en el eje con su compatriota Micky van de Ven. Dos centrales de perfil moderno, agresivos en campo abierto, ideales para el fútbol de alto riesgo que persigue De Zerbi.

El caso de Van de Ven es delicado. También podría marcharse este verano, pero el técnico está decidido a convencerle para que se quede. No solo como pilar defensivo, sino como posible nuevo capitán si Romero hace las maletas. Sería un giro simbólico: del liderazgo volcánico del argentino a la serenidad del neerlandés.

En los laterales, el plan está más claro. Robertson llega como respaldo de lujo para Destiny Udogie en la banda izquierda, una competencia que eleva el nivel de ambos. Por la derecha, Pedro Porro seguirá siendo titular indiscutible tras firmar un nuevo contrato a largo plazo. Una línea de cuatro con alternativas, experiencia y piernas para sostener el juego de posesión agresiva que exige el entrenador.

El gran golpe: Sandro Tonali

El siguiente paso está en el corazón del equipo. Tottenham busca un centrocampista capaz de mandar con el balón y de imponer respeto sin él. El nombre elegido es Sandro Tonali.

De Zerbi lo admira desde hace tiempo. Sabe que arrancarlo de Newcastle exigiría un desembolso enorme, pero también que su llegada cambiaría el paisaje del mediocampo de inmediato. El plan es sencillo: Tonali junto a Rodrigo Bentancur en la base, una pareja capaz de marcar el ritmo, filtrar pases y proteger al mismo tiempo a la defensa.

Hay también interés en Mateus Fernandes, de West Ham, un perfil que añadiría profundidad y piernas jóvenes a la rotación. Pero el fichaje que reordenaría todo es Tonali. Si el club logra cerrar esa operación, la identidad del nuevo Tottenham empezará a definirse desde el círculo central.

Un ataque entre algodones y grandes nombres

Arriba, el escenario es más complejo. Las lesiones han golpeado la línea ofensiva y obligan al club a medir cada movimiento. No hay margen para equivocarse.

Savinho, extremo de Manchester City, lleva tiempo en la agenda. Tottenham ha reabierto las negociaciones por el brasileño, decidido a salir este verano para encontrar minutos regulares. Velocidad, uno contra uno, desborde: justo lo que pide un equipo que quiere vivir instalado en campo rival.

Sobre la mesa aparece otro nombre de impacto: Marcus Rashford. Sin futuro en Manchester United, el inglés se suma a la lista de extremos vinculados con Tottenham. Su fichaje sería una declaración de intenciones, un golpe mediático y deportivo que cambiaría la cara del ataque.

Entre líneas, James Maddison ya está de vuelta tras su lesión y aspira a recuperar el papel protagonista como mediapunta, el clásico número 10 que conecta todo. El problema sigue siendo la fragilidad física de Dejan Kulusevski, cuya disponibilidad condiciona la profundidad del frente ofensivo.

El once soñado… si todo sale según el plan

Si el verano responde a los deseos de De Zerbi y de la dirección deportiva, el Tottenham del 22 de agosto podría presentar un once radicalmente distinto al que se jugó la vida por la permanencia:

Trafford; Porro, Van Hecke, Van de Ven, Udogie; Bentancur, Tonali; Savinho, Maddison, Rashford; Solanke.

Un equipo construido para mandar, no para sobrevivir. Con balón para someter y talento suficiente en las bandas para castigar a cualquiera.

De Zerbi tendrá dinero y poder de decisión. Lo que no tendrá es margen para el error. Cada fichaje, cada salida, cada apuesta entre corto y largo plazo definirá si este Tottenham se reinventa de verdad o solo cambia de nombres para repetir la misma historia.