Troy Parrott brilla en el regreso del Real Betis a la Champions League
VILLENEUVE-D'ASCQ, Francia — Troy Parrott vuelve a aparecer cuando las luces más deslumbran. Otra vez con el verde y blanco sobre los hombros, otra vez con un gol que decide una noche grande.
Lo hizo con Irlanda en la fase de clasificación para el Mundial. Lo hizo en su primer duelo liguero en España contra el Real Madrid. Y ahora lo firma en el regreso de Real Betis a la Champions League tras 21 años de ausencia. No es casualidad. Es un patrón.
En su debut en la máxima competición europea, el delantero irlandés marcó en el minuto 53 el tanto que acabaría siendo definitivo en el 3-2 de Betis sobre Lille, un triunfo trabajado y cargado de simbolismo para el club verdiblanco.
Parrott recibió el balón a unos 30 metros de la portería, lo acomodó en la carrera y atacó el espacio. No dudó. Avanzó unos pasos, armó la zurda y soltó un disparo raso, seco, ajustado al palo largo. El balón besó la red y silenció al estadio por un segundo, antes de que el sector bético explotara.
El partido cambió de tono de inmediato. Tres minutos después, Lille se quedó con diez: Ethan Mbappé vio la roja directa por un codazo en el rostro al defensor Natan. Con superioridad numérica y el marcador a favor, los andaluces supieron manejar el ritmo y cerrar una victoria que refuerza su regreso a la élite continental.
El momento de Parrott no puede ser más brillante. Ese gol en Francia llega apenas cuatro días después de tumbar al Real Madrid en La Liga. Entonces entró desde el banquillo y, en el minuto 81, apareció en el área para rematar a bocajarro y firmar otro triunfo de impacto para Betis.
Manuel Pellegrini no ocultó su satisfacción: “Estoy muy contento por Troy, marcar dos goles en dos partidos es enorme para él”, subrayó el técnico chileno, consciente de que el irlandés está empezando a cambiar partidos y relatos.
El contexto añade una capa extra de sabor. Ese tanto al Madrid tuvo un punto de revancha silenciosa. José Mourinho dirigía a Parrott cuando ambos coincidieron en Tottenham, con el irlandés aún adolescente, pero apenas le dio minutos. Desde entonces, el delantero ha tenido que buscarse la vida lejos de Londres.
Encadenó cesiones, fue madurando lejos de los focos y terminó de hacerse un nombre en las dos últimas temporadas en AZ Alkmaar. Allí afinó su olfato y su confianza, hasta que llegó el gran escaparate de las selecciones.
Su nombre se hizo realmente global el pasado noviembre, en dos noches consecutivas con Irlanda que sostuvieron las esperanzas de clasificación para el Mundial de 2026. Primero firmó un doblete en Dublín para derrotar 2-0 a Portugal, en un partido marcado por la famosa expulsión de Cristiano Ronaldo. Después, en Budapest, se desató con un triplete en el 3-2 ante Hungría, coronado con un gol de oportunista en el tiempo añadido.
Esos partidos cambiaron la percepción sobre Parrott. De promesa itinerante a delantero decisivo en escenarios de máxima presión. Tres semanas atrás, Real Betis apostó fuerte: 16 millones de euros por su fichaje. Una inversión seria, sin margen para la duda.
La respuesta del irlandés está siendo igual de contundente. Gol al Real Madrid. Gol en su estreno en Champions. Dos victorias que empujan al Betis y que empiezan a perfilar a Parrott como algo más que una buena historia de redención.
Para un club que vuelve a la Champions después de más de dos décadas, encontrar un delantero que no se encoge en las noches grandes es oro puro. Y la pregunta ya no es si Parrott está preparado para este nivel, sino hasta dónde puede llevar a este Betis que ha decidido creer en él.






