Udinese y Como empatan en el estreno de la Serie A 2026
En el arranque de la temporada 2026 de Serie A, el Bluenergy Stadium – Stadio Friuli fue el escenario de un estreno que dejó más preguntas que certezas. Udinese y Como se midieron en la “Regular Season - 1” y, tras 90 minutos, el marcador quedó clavado en un 1-1 que refleja con crudeza el punto de partida de ambos proyectos: sólidos en la idea, todavía verdes en la ejecución.
I. El gran cuadro: dos proyectos que se presentan
El 1-1 final encaja milimétricamente con la fotografía de la tabla tras esta primera jornada. Udinese marcha 9.º con 1 punto, Como 8.º también con 1 punto; ambos con un balance total de 1 gol a favor y 1 en contra, lo que deja una diferencia de goles total de 0 para los dos. En casa, Udinese ha jugado 1 partido, con 0 victorias, 1 empate, 0 derrotas, 1 gol anotado y 1 recibido. Como, en sus viajes, presenta exactamente el mismo registro: 1 partido, 0 victorias, 1 empate, 0 derrotas, 1 gol marcado y 1 encajado.
La estadística de la temporada, aunque mínima, dibuja un espejo: Udinese promedia 1.0 gol a favor total y 1.0 en contra total, ambos en casa. Como, por su parte, firma 1.0 gol a favor total y 1.0 en contra total, todos ellos lejos de su estadio. Ninguno ha dejado aún la portería a cero y ninguno se ha quedado sin marcar. El ADN inicial es el de dos equipos que siempre dejan algo en el área rival, pero que todavía no han encontrado el cerrojo atrás.
Tácticamente, Kosta Runjaic apostó por un 3-4-2-1 reconocible, con M. Okoye bajo palos y una línea de tres centrales formada por J. Abankwah, M. Palma y O. Solet. Por fuera, la amplitud y el recorrido recayeron en M. Vojvoda y H. Kamara, mientras que el eje lo ocuparon J. Karlstrom y J. Piotrowski. Por detrás del punta, una doble mediapunta agresiva con N. Zaniolo y J. Ekkelenkamp, dejando a I. Gueye como referencia.
Cesc Fabregas respondió con un 4-2-3-1 que busca control y altura de los laterales. J. Butez defendió la portería, protegido por una zaga con Y. Couto y A. Valle en los costados, y la pareja J. Ramon – T. Chalobah en el centro. Por delante, un doble pivote de toque y lectura con M. Perrone y L. Milla, y una línea de tres mediapuntas móviles: J. Rodriguez, M. Baturina y N. Paz, al servicio del nueve, A. Douvikas.
II. Vacíos tácticos y ausencias que pesan
Udinese llegó a este estreno con una lista de ausencias significativa. A. Buksa no estuvo disponible por estar inactivo, G. Chakvetadze se quedó fuera por una lesión en el pie, A. Zanoli por una lesión de rodilla y, sobre todo, C. Kabasele cumplía sanción por tarjeta roja. La baja de Kabasele se siente en la jerarquía defensiva de una línea de tres que todavía está en fase de ensamblaje; obliga a J. Abankwah y M. Palma a asumir más responsabilidad en la salida y en los duelos, y deja a O. Solet como único referente de experiencia en esa retaguardia.
En Como, la única ausencia reseñable fue la de J. Addai, castigado por una lesión en el tendón de Aquiles. Su perfil de profundidad y desborde podría haber sido un recurso valioso para atacar la espalda de los carrileros de Udinese, especialmente cuando el partido se abrió.
En el plano disciplinario, los datos de la temporada muestran a Udinese como un equipo que reparte sus amarillas en momentos de gestión del partido. El 33.33% de sus tarjetas amarillas totales llega entre el 16’ y el 30’, otro 33.33% entre el 31’ y el 45’ y el 33.33% restante entre el 91’ y el 105’. Es decir, un equipo que tiende a cortar el ritmo tanto en el tramo medio del primer tiempo como en los minutos finales, cuando el cansancio y la tensión aprietan. No hay registro de tarjetas rojas para ninguno de los dos en este curso, y tampoco de amarillas para Como.
III. Duelo de piezas: cazadores y escudos
El “cazador” más evidente del partido fue A. Douvikas. El delantero de Como ya se ha instalado entre los máximos goleadores del torneo: 1 gol total, 3 tiros totales, los 3 a puerta, y una actuación de 90 minutos como referencia ofensiva. Su 6.6 de valoración y sus 9 duelos totales (con 2 ganados) hablan de un delantero que no solo finaliza, sino que pelea cada balón frontal. Frente a él, el “escudo” de Udinese fue una defensa de tres que, pese al gol encajado, mostró destellos: J. Abankwah completó 37 pases totales con un 86% de acierto y bloqueó 2 disparos, una cifra que ilustra su capacidad para corregir dentro del área.
En el otro lado, el cazador de Udinese fue, sorprendentemente, un carrilero: H. Kamara. Con 1 gol total en este arranque, 3 tiros totales y 2 a puerta, más 36 pases totales y 3 entradas ganadas, Kamara se ha convertido en el puñal por banda. Su 7.6 de nota le sitúa como uno de los jugadores más influyentes del encuentro. La misión de Como fue contener sus irrupciones, una tarea en la que A. Valle y L. Milla tuvieron que multiplicarse, cerrando su banda y obligando a Udinese a circular por dentro.
En la sala de máquinas, el “motor” de Udinese fue J. Ekkelenkamp. Desde la mediapunta, firmó 1 asistencia total, 30 pases totales con un 70% de precisión, 1 pase clave y 4 entradas, además de 3 intercepciones. Su capacidad para mezclar trabajo sin balón y último pase le convierte en el verdadero enlace entre la estructura de Runjaic y la zona de definición. A su alrededor, J. Piotrowski sostuvo el equilibrio: 30 pases totales con un 96% de acierto, 1 pase clave y 1 amarilla que certifica su rol de mediocentro dispuesto a cortar transiciones. También J. Abankwah vio tarjeta amarilla, y Unai Gómez, desde el banquillo, sumó otra, consolidando a Udinese como un equipo que no rehúye el contacto en el centro del campo.
En Como, el “cerebro” se repartió entre L. Milla y M. Perrone, pero la creatividad más alta la encarnó M. Baturina, situado en la mediapunta del 4-2-3-1. A su alrededor, N. Paz y J. Rodriguez ofrecieron líneas de pase interiores y exteriores para activar a Douvikas. Y. Couto, desde el lateral derecho, fue clave para ganar altura y fijar a Kamara en tareas defensivas, evitando que el carrilero de Udinese viviera permanentemente en campo rival.
IV. Pronóstico estadístico y lectura táctica
Con solo un partido disputado por cada equipo, las métricas globales son aún embrionarias, pero dibujan tendencias claras. Udinese ha jugado 1 encuentro total, todos en casa, con 0 victorias, 1 empate, 0 derrotas, 1 gol a favor total y 1 en contra total. Como ha disputado 1 partido total, todos a domicilio, con el mismo balance. Ninguno ha tenido penaltis a favor ni en contra, y ambos mantienen un 0% de eficacia desde los once metros porque no han lanzado.
Desde el prisma táctico, el 3-4-2-1 de Runjaic deja una conclusión evidente: el equipo está diseñado para que los carrileros —especialmente Kamara— sean la primera fuente de peligro. La presencia de dos mediapuntas como Zaniolo y Ekkelenkamp permite a Udinese cargar el carril central con talento, pero la ausencia de un segundo delantero puro obliga a I. Gueye a fijar y a pelear muchos balones de espaldas. La estructura defensiva, sin Kabasele, aún no ha encontrado la combinación óptima, aunque Okoye se mostró sobrio en el marco.
El 4-2-3-1 de Fabregas, en cambio, prioriza el orden. El doble pivote protege la frontal, mientras los laterales y los mediapuntas tejen triángulos para que Douvikas reciba en ventaja. El hecho de que Como haya sido capaz de marcar 1 gol total en su único desplazamiento y encajar solo 1 habla de un equipo que, aun en construcción, ya compite lejos de casa.
Si proyectamos este 1-1 sobre lo que puede venir, la estadística sugiere que ambos seguirán siendo equipos de marcadores cortos: promedian 1.0 gol a favor total y 1.0 en contra total, sin rachas de victorias ni derrotas, solo un empate cada uno. La clave para que Udinese convierta estos puntos en triunfos estará en afinar la coordinación entre sus tres centrales y proteger mejor los momentos en los que, según sus datos de tarjetas, tiende a sufrir: los tramos medios del primer tiempo y los minutos finales. Para Como, el reto pasa por transformar el trabajo de su segunda línea —Paz, Baturina, Rodriguez— en un flujo más constante de ocasiones para Douvikas, que ya ha demostrado que, si le dan tres tiros, puede convertir uno.
En definitiva, este 1-1 inaugural no es solo un reparto de puntos: es el prólogo de dos relatos tácticos. Udinese, apoyado en la verticalidad de Kamara y la inventiva de Ekkelenkamp, busca crecer desde un 3-4-2-1 ambicioso. Como, guiado por la pizarra de Fabregas y la pegada de Douvikas, se perfila como un recién llegado que no se encoge lejos de casa. La temporada dirá cuál de los dos proyectos consigue que este equilibrio inicial se rompa a su favor.





