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Woltemade, la última apuesta de la Juventus

Nick Woltemade fue uno de esos fichajes de última hora que se cierran casi con el reloj en rojo. La Juventus apuró hasta el final del mercado para asegurarse al delantero alemán, y el propio jugador empujó con fuerza para que la operación llegara a buen puerto. Su insistencia resultó clave mientras el club turinés aceleraba para tenerlo a tiempo.

El ariete había llegado la temporada pasada al Newcastle United, pero allí fue perdiendo peso en el equipo. Ese giro en su situación abrió una rendija. La Juventus vio la oportunidad, entró en escena y acabó incorporándolo a su plantilla.

Un perfil hecho a medida para la idea de la Juve

En Turín están convencidos de que Woltemade encaja en lo que pide su entrenador a los hombres de ataque. Ven en él características muy específicas, útiles para el modelo de juego que quieren consolidar. Por eso fueron a por él con decisión y confían en que pueda aportar de inmediato.

La fe en el alemán es alta, aunque el desenlace pudo ser muy distinto. Durante todo el verano, su salida parecía segura… pero no necesariamente rumbo al Allianz Stadium. El Barcelona también lo tuvo sobre la mesa mientras rastreaba el mercado en busca de un nuevo delantero y se preparaba para competir seriamente por su fichaje.

Según informa Tuttomercatoweb, antes de que Woltemade cerrara su llegada a la Juventus, fue ofrecido al club azulgrana. La dirección deportiva del Barça analizaba distintas opciones para reforzar el ataque y, en ese escenario, el nombre del alemán figuró entre las alternativas posibles.

La historia cambió cuando la Juventus avanzó con paso firme en las negociaciones. Justo en ese momento, el Barcelona decidió orientar sus esfuerzos hacia otro objetivo: Gabriel Jesus, del Arsenal. Ese giro dejó vía libre a los bianconeri, que aceleraron y terminaron ganando la carrera por la firma del punta germano.

Un fichaje bajo el foco

Ahora, la pelota está en los pies de Woltemade. Tendrá que demostrar que todo el esfuerzo que hizo la Juventus para llevárselo a Turín mereció la pena. Las expectativas son elevadas, no solo por el contexto del fichaje, sino porque el club ha apostado por él como pieza relevante en su frente de ataque.

El margen de error es mínimo. Más aún con el nombre de Jonathan David sobrevolando la operación. El canadiense salió cedido al Atlético de Madrid y fue precisamente Woltemade quien ocupó su lugar en la plantilla juventina. La comparación es inevitable: cada gol, cada actuación del alemán se mirará de reojo a lo que haga David en LaLiga.

Para Woltemade, el escenario es tan exigente como prometedor. La Juventus está convencida de que tiene las herramientas adecuadas para su sistema. Ahora le toca a él trasladar esas virtudes al césped, semana tras semana, y justificar la confianza que el club le ha entregado a contrarreloj en un verano en el que su destino pudo ser muy distinto.