Wrexham busca reacción tras derrota ante West Brom
El golpe todavía escuece en el Racecourse. Wrexham tenía el partido en la mano ante West Bromwich Albion, se adelantó con un golazo de Kieffer Moore desde casi 30 metros y, cuando el estadio empezaba a saborear una gran noche de Championship, encajó dos tantos en los últimos once minutos. De 1-0 ilusionante a 1-2 devastador.
Phil Parkinson no quiere lamentos. Quiere reacción.
De un misil de Moore al desplome final
La tarde apuntaba a fiesta cuando Moore, el delantero de la selección de Gales, soltó un derechazo imparable desde larga distancia. Un disparo de los que levantan a todo un estadio. De los que suelen acompañar victorias, no naufragios.
“Goles así merecen formar parte de una actuación ganadora”, subrayó Parkinson después. No lo fue. Ese tanto, el cuarto de Moore en la temporada, quedó como una postal preciosa en un álbum que Wrexham preferiría no abrir durante un tiempo.
West Brom, que llegaba sin ganar en liga en sus últimos tres encuentros, olió la duda. Isaac Price igualó y el suplente Aune Heggebø culminó la remontada para sellar el primer triunfo liguero de los Baggies en cuatro partidos. Wrexham, mientras tanto, vio cómo se le escapaba la posibilidad de encadenar dos victorias en casa por primera vez desde febrero. Otra oportunidad perdida. Otro aviso.
“Cuando pierdes de esa manera es más duro, ¿no? Los chicos lo sentían, el partido estaba ahí para nosotros”, admitió el técnico.
Atrincherarse y reaccionar
El calendario no espera. El sábado vuelve el fútbol al Racecourse con la visita de Preston North End, colista. Un duelo que, por la clasificación del rival y por el contexto anímico, se parece más a un examen de carácter que a un simple partido de liga.
Parkinson lo tiene claro: “Cuando has perdido un partido en casa es momento de atrincherarse y salir fuertes como grupo, y eso es lo que vamos a hacer el fin de semana”.
Sabe que las críticas llegarán. De hecho, ya las da por descontadas. “Estoy seguro de que recibiremos críticas por la derrota, eso es inevitable y lo aceptamos totalmente”, reconoció. Pero el técnico insiste en mirar hacia dentro, hacia el día a día en el campo de entrenamiento, donde ve algo que ahora mismo necesita más que nunca: resistencia.
“Hay mucha resiliencia en ese campo de entrenamiento y la vamos a mostrar en la preparación para Preston”, prometió.
No espera compasión de nadie. “Nadie va a sentir lástima por nosotros en el fútbol. Tenemos que encontrar una solución, mirar el partido y ver en qué áreas podemos hacerlo mejor”. Mensaje directo al vestuario: menos excusas, más respuestas.
Proteger a su goleador
La otra gran decisión de la noche fue la sustitución de Moore poco después de su obra de arte. El delantero, de 34 años, venía de completar los 90 minutos en el 1-1 del sábado ante Derby County. Parkinson no quiso apurar más.
“Ha tenido un inicio de temporada muy fuerte y ha marcado todo tipo de goles”, destacó el entrenador, recordando también las asistencias que ha aportado el ariete. Pero, en un campeonato tan largo y exigente, el técnico prefiere pecar de prudente con uno de sus hombres clave: “Jugó sus primeros 90 minutos en un tiempo el fin de semana y volvimos a apostar por él, pero también tenemos que protegerlo hasta cierto punto”.
Proteger a Moore, reforzar la confianza del grupo y cerrar heridas a toda velocidad. Wrexham no tiene margen para recrearse en la derrota. El próximo capítulo llega ya, en el mismo escenario y ante un Preston North End desesperado por puntos.
La cuestión es sencilla y brutal a la vez: ¿convertirá Wrexham este tropiezo en un punto de inflexión o en el inicio de una mala racha? El sábado, en el Racecourse, llegará la primera respuesta.





