Yang Hyun-jun, clave para el Celtic antes de su ausencia
Yang Hyun-jun, de casi salir en enero a pieza intocable en el Celtic. El giro es tan brusco como evidente cada fin de semana.
A comienzos de año, el extremo surcoreano estaba a un paso de hacer las maletas rumbo a Birmingham City. El escenario cambió cuando Martin O'Neill regresó para su segunda etapa en el banquillo. Yang se quedó. Y desde entonces, cada minuto ha valido la pena para los campeones escoceses.
Su impacto fue inmediato: goles clave en el tramo decisivo para amarrar un doblete de liga y copa. Con ese cierre de curso, la renovación veraniega del jugador de 24 años no sorprendió a nadie en Glasgow. Tampoco sorprende que haya arrancado esta temporada exactamente donde la dejó: marcando diferencias por banda.
El problema para Celtic es que ahora tendrá que aprender a vivir sin él. Al menos durante cuatro partidos.
Un gol que deja huella… y un vacío
El sábado, en Paisley, Yang volvió a aparecer cuando el partido quemaba. Su gol decisivo ante St Mirren selló el 2-1 y confirmó su segundo tanto del curso, apenas tres días después de estrenarse en la victoria contra Aberdeen. Dos partidos, dos goles. Y la sensación de que el equipo pierde mucho más que un simple extremo durante su ausencia.
Callum McGregor no lo esconde. El capitán, ante las cámaras de Sky Sports tras el triunfo, fue directo: “Es una parte realmente importante del equipo. Es un jugador grande para perder, pero obviamente le deseamos lo mejor”. No hay matices en sus palabras. Dentro del vestuario saben lo que se va, aunque sea por unas semanas.
Las cifras respaldan la percepción. Esta temporada, Yang suma ya dos goles y una asistencia en siete encuentros, un reflejo claro de su creciente peso en el juego ofensivo. El curso pasado terminó con 10 tantos y tres asistencias, números que lo colocan como una amenaza constante para cualquier defensa que se abra demasiado.
Un sistema que pide banda… y pierde a su mejor hombre
El Celtic de este año vive de su amplitud. El equipo se estira por fuera, abre el campo, castiga por las bandas. En ese libreto, Yang encaja a la perfección. Por perfil, por ritmo, por decisión en el uno contra uno.
Si no fuera por sus compromisos internacionales, sería el candidato natural para adueñarse del costado izquierdo. No es solo una cuestión de estadísticas. Es la forma en que fija laterales, la manera en que obliga a los rivales a replegar un metro más atrás, el espacio que genera para los mediapuntas.
Pero el fútbol de clubes tendrá que esperar. Llega la llamada de la selección.
Yang se perderá los próximos cuatro encuentros del Celtic mientras disputa los Juegos Asiáticos con Corea del Sur. Un torneo que lo medirá, entre otros, a Qatar y Arabia Saudí en Japón a finales de mes. Para el jugador, escaparate y responsabilidad. Para su club, un vacío que obliga a O'Neill a retocar piezas.
Un calendario sin red
El momento no es precisamente cómodo para experimentar. El calendario aprieta y no da margen a tropiezos.
Primero, viaje para enfrentarse a St Johnstone en la Scottish Premiership. Después, un duelo de alta tensión: visita a Rangers en los cuartos de final de la League Cup. De regreso a casa, espera un compromiso europeo exigente ante Ferencvaros en la Europa League. Y, como cierre de este tramo, nada menos que un Old Firm de liga en Glasgow.
Cuatro partidos, cuatro escenarios donde la pegada y la profundidad de Yang habrían sido casi una garantía. O'Neill tendrá que encontrar soluciones en la plantilla para mantener la amplitud que define a su equipo. No es solo reemplazar goles. Es reemplazar influencia.
Yang se va con Corea del Sur en uno de los mejores momentos de su carrera. El Celtic, mientras tanto, afronta una pregunta incómoda: ¿puede mantener el paso de campeón sin uno de sus hombres más desequilibrantes justo cuando la temporada empieza a ponerse seria?






