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Achraf Hakimi y el impacto de Luis Enrique en el PSG

Achraf Hakimi, el soldado de Luis Enrique que llega lanzado a la final ante Arsenal

En París ya no se habla solo de estrellas. Se habla de equipo. Y Achraf Hakimi señala a un responsable con nombre y apellido: Luis Enrique.

El lateral marroquí no se anda por las ramas cuando explica el giro que ha dado el vestuario del PSG desde la llegada del técnico asturiano. Tres Ligue 1 consecutivas, la Champions 2024-25 ya en las vitrinas y otra final europea a la vista, esta vez frente a Arsenal en Budapest. El dominio interno se ha convertido en una cultura ganadora que mira de frente a Europa.

“Ha cambiado todo”

En declaraciones a Sky Sport, Hakimi dibuja un antes y un después muy claros en el club parisino.

“Luis Enrique? Ha cambiado todo en el PSG. Desde que llegó, todos hemos cambiado la mentalidad: ahora somos un equipo, jugamos los unos para los otros, corremos los unos por los otros, somos una familia. Jugando así, todo se vuelve más fácil. Tengo la suerte de estar en este equipo, con estos compañeros y este entrenador. Él cambió mi mentalidad y mi forma de ser en el campo. Me ha hecho mejor como futbolista y como hombre”.

No es una frase hecha. El rendimiento del lateral derecho lo respalda: esta temporada suma tres goles y nueve asistencias en 31 partidos, con un total de 28 tantos y 44 pases de gol en 206 encuentros con la camiseta del PSG. Un lateral que produce como un mediapunta, pero corre como un extremo y defiende como un central en plena carrera hacia atrás.

De la duda física al impulso anímico

Durante unos días, París contuvo la respiración. La lesión sufrida ante Bayern Múnich encendió las alarmas sobre su presencia en la final de Champions. El plan de Luis Enrique, tan apoyado en la profundidad y agresividad de sus laterales, parecía en riesgo.

El técnico, sin embargo, se encargó de apagar cualquier temor en su última rueda de prensa. Mensaje corto, directo, tranquilizador: todos disponibles.

“Todos están listos. Todos llegan de una manera diferente. Pero será una semana con muchos cambios, días de descanso y mucho entrenamiento para preparar los pequeños detalles ofensivos y defensivos. El resto es el sol en París y Budapest”.

La frase resume el ambiente: trabajo minucioso, pero sin dramatismos. El PSG llega con su bloque fuerte, con su estructura intacta y con Hakimi preparado para otra noche grande.

Una final que sabe a confirmación

Hakimi lo asume con naturalidad, pero no le quita peso al momento. Volver a una final de Champions no es rutina, ni siquiera en un gigante como el PSG.

“¿Estar otra vez en la final? Creo que es un logro muy bonito. No fue un camino fácil y estamos orgullosos de haber llegado de nuevo al final de la competición. Pero ahora no debemos perder el foco porque Arsenal es un rival realmente fuerte”.

No hay euforia desmedida, sí una conciencia clara del reto. El conjunto de Mikel Arteta llega como un bloque agresivo, intenso, con un fútbol que castiga cualquier desajuste en banda. Precisamente la zona en la que Hakimi suele marcar diferencias. Su duelo con los extremos del Arsenal será una de las llaves tácticas del partido.

París en la mente, Milán en el corazón

Mientras prepara la que puede ser la noche más grande de su carrera, Hakimi no olvida de dónde viene. Italia sigue muy presente. En especial, Inter.

El internacional marroquí aterrizó en el club nerazzurro en septiembre de 2020 procedente del Real Madrid y se marchó a París en julio de 2021 por unos 68 millones de euros. Un paso breve, pero intenso, que dejó huella en él y en el club.

Tras los recientes títulos de Serie A y Coppa Italia, el lateral no ocultó su alegría.

“Sí, soy interista y estoy muy feliz por el campeonato y la Coppa Italia”, confesó. Y reveló que los lazos siguen vivos: “¿Si he hablado con alguien? Escribí a Lautaro, me llevo muy bien con él”.

Milán le marcó, París le ha pulido. Entre ambos puntos, una carrera que se ha ido afinando hasta convertirlo en uno de los laterales más determinantes del mundo.

El reto definitivo

El corazón guarda un rincón para el Inter, pero la cabeza solo mira a Budapest. Hakimi lo sabe: estas finales definen carreras. Un título más cambiaría la dimensión histórica de este PSG de Luis Enrique y consolidaría a la generación actual como algo más que un proyecto de lujo.

En un equipo que ha pasado de depender de nombres a sostenerse en una idea, el marroquí encarna mejor que nadie esa transformación: compromiso, recorrido, producción ofensiva y una fe ciega en el plan del entrenador.

Ahora, a 90 minutos —o algo más— de otra Champions, la pregunta ya no es qué ha cambiado Luis Enrique en el PSG. La verdadera cuestión es hasta dónde puede llegar este grupo si mantiene esa mentalidad de familia que Hakimi describe. Y la respuesta, en buena parte, saldrá de sus carreras por la banda en la noche húngara.