Alcaraz da la victoria al Everton en la Carabao Cup
Charly Alcaraz necesitó solo tres minutos para cambiar la noche en Goodison Park. Entró desde el banquillo y, en el minuto 80, soltó un derechazo curvado desde dentro del área que dio al Everton una victoria por 1-0 ante unos Wolves muy retocados en la tercera ronda de la Carabao Cup. Un golpe seco, decisivo, que sostuvo el inicio de temporada invicto del equipo de David Moyes.
Era apenas el segundo gol de Alcaraz con la camiseta del Everton, más de un año después del primero, también en esta competición. La espera fue larga. La recompensa, enorme.
Un Everton dominante ante unos Wolves llenos de cambios
El Everton mandó en el partido. Se encontró con un rival de Championship que llegó con nueve cambios respecto al once que había ganado el fin de semana en Sheffield. El ritmo, la coordinación y la chispa ofensiva de los Wolves se resintieron, y el conjunto local lo olió desde el inicio.
Raul Jimenez, héroe goleador en Bramall Lane, tuvo su oportunidad de inicio. Pero su noche se torció pronto: tuvo que abandonar el campo, lesionado, mediada la primera parte. Un golpe anímico para los visitantes, que ya sufrían para salir con claridad desde atrás.
El premio al dominio del Everton pudo llegar antes del descanso. En el tiempo añadido de la primera mitad, un centro preciso encontró el cabezazo de Thierno Barry a quemarropa. Parecía gol cantado. Entonces apareció Joao Virginia.
Virginia brilla ante su antiguo club
El guardameta de los Wolves, debutante y ex del Everton, firmó la parada de la noche. Un reflejo felino, mano firme a bocajarro para sacar el remate de Barry cuando Goodison Park ya se levantaba del asiento. Un gesto de orgullo personal ante el club que conocía mejor que nadie.
Virginia sostuvo a los Wolves durante muchos minutos. Tras el descanso, el guion no cambió demasiado: el Everton siguió empujando, y el equipo de Championship apenas lograba morder en campo contrario.
Cuando por fin los visitantes conectaron algo de peligro real, apareció el otro portero. Jordan Pickford voló para negar el gol a Adam Armstrong, sustituto de Jimenez, en lo que fue el primer disparo a puerta de los Wolves en todo el encuentro. Un aviso aislado, más que una amenaza constante.
El desenlace: de Virginia a Alcaraz
El partido parecía escrito para irse a la prórroga. El Everton acumulaba ocasiones, cambios ofensivos, metros ganados. Faltaba el golpe final.
Virginia volvió a intervenir para mantener vivo a su equipo, esta vez ante un disparo del suplente Brennan Johnson. Otra parada de mérito, otro recordatorio de que el portero estaba decidido a aguar la noche a su antiguo estadio.
Pero la resistencia se quebró en el tramo final.
Alcaraz, recién ingresado, recibió dentro del área, se perfiló y soltó un disparo potente y con efecto imposible para Virginia. El balón se coló ajustado, imparable. Un gesto técnico limpio, ejecutado con la frialdad de un veterano, que desató el rugido de Goodison.
Una noche de Copa con peso político en la grada
En la grada, la escena tenía un matiz singular. El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, y su homólogo canadiense, Mark Carney, ambos declarados aficionados del Everton, celebraron el gol como dos hinchas más. No era una noche cualquiera: era una victoria que mantiene vivo el sueño de levantar el primer título desde 1995.
El Everton sigue en la Carabao Cup, sin conocer la derrota en lo que va de curso, con la sensación de que esta vez el camino puede ser distinto. Y con un protagonista inesperado, Charly Alcaraz, recordándole al vestuario y a la grada que los partidos de Copa, muchas veces, los deciden los que entran desde la sombra.






