Anthony Martial y su posible fichaje por el Málaga
Anthony Martial se asoma a otra oportunidad inesperada. A sus 30 años, sin club desde hace dos meses tras romper su contrato con el CF Monterrey, el delantero francés podría encontrar refugio en el Málaga, recién ascendido y en plena lucha por asentarse en LaLiga.
Según informó Santi Aouna, de Foot Mercato, el miércoles, las conversaciones están muy avanzadas. “Málaga está en negociaciones avanzadas con Anthony Martial. Las conversaciones entre ambas partes progresan y el acuerdo está cerca”, escribió el periodista en X. El movimiento, de concretarse, sería tan simbólico como arriesgado para las dos partes.
Un grande en horas bajas, un recién ascendido en apuros
El contexto del club andaluz explica parte de la apuesta. De vuelta a LaLiga tras años lejos del escaparate principal, el Málaga vive un inicio áspero: ocupa la 18ª posición con solo tres puntos y necesita gol, experiencia y algo de chispa arriba. Martial, incluso en su versión más irregular, ofrece precisamente eso: talento, nombre y la promesa —todavía latente— de un jugador diferente.
Pero el fichaje también viene cargado de interrogantes. El francés llega tras una etapa turbulenta, encadenando rescisión tras rescisión y dejando más dudas que certezas en cada parada.
De Monterrey a la encrucijada
Su último club fue el CF Monterrey. Allí tenía contrato hasta mediados de 2027, pero la relación se cortó de raíz en julio por motivos que no han trascendido con claridad. Sobre el césped, su impacto fue discreto: 20 partidos, un solo gol y tres asistencias. Números demasiado pobres para un internacional francés con 30 partidos con su selección y el cartel que arrastra desde sus inicios.
La salida de México dejó a Martial en una encrucijada evidente: o encontraba un proyecto que le devolviera protagonismo o su carrera corría el riesgo de diluirse definitivamente. Málaga aparece ahora como ese último tren competitivo en una gran liga europea.
De promesa deslumbrante a carrera errática
El contraste con sus primeros años es brutal. Formado y lanzado al estrellato en el AS Monaco, Martial irrumpió con una mezcla de potencia, regate y frialdad que sedujo al Manchester United, dispuesto a pagar al menos 60 millones de euros por él. En Old Trafford arrancó fuerte, con actuaciones que alimentaron la sensación de estar ante el próximo gran delantero francés.
Ese impulso, sin embargo, se fue apagando. Su progresión se estancó, las lesiones se acumularon y la irregularidad se convirtió en su marca. La cesión al Sevilla no funcionó: no dejó huella ni en el juego ni en las cifras. En 2024, el United decidió poner punto final a su etapa, rescindiendo un contrato que ya estaba cerca de expirar mientras el jugador se encontraba lesionado.
Un gol aquí, una chispa allá, pero sin continuidad. Esa ha sido la tónica.
AEK Athens, México y la sensación de caída libre
Tras salir de Manchester, Martial encontró una nueva puerta en el AEK Athens. Sobre el papel, un escenario ideal para recuperar confianza. Marcó nueve goles, un registro nada despreciable, pero ni así logró asentarse: el club quiso desprenderse de él con rapidez, otra señal de que algo no terminaba de encajar.
Su siguiente aventura, en México con Monterrey, tampoco enderezó el rumbo. Poca continuidad, escasa influencia y un adiós prematuro. Cada parada parecía alejarle un poco más de la versión que deslumbró en Mónaco y en sus primeros meses en el United.
Málaga, ¿última bala o punto de inflexión?
Ahora, el nombre de Martial vuelve a circular con fuerza, esta vez ligado al Málaga. Para el club, sería un golpe de efecto en plena batalla por la permanencia. Para el jugador, quizá la última gran oportunidad de demostrar que su historia no está escrita del todo.
El acuerdo aún no está cerrado, pero las negociaciones avanzan. Si se firma, La Rosaleda se convertirá en el escenario de una pregunta que sobrevuela su carrera desde hace años: ¿queda todavía en Anthony Martial el futbolista que prometía dominar Europa, o este será simplemente el último capítulo de una caída que nadie imaginó cuando empezó?






