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Arteta enfrenta retos en el lateral derecho del Arsenal

Mikel Arteta se ha topado con una prueba física y táctica en una zona tan concreta como decisiva: el lateral derecho. La última alarma la encendió Ben White, obligado a retirarse al descanso por un problema en la ingle ante Sunderland, y de golpe el margen de maniobra del técnico se ha estrechado.

White había arrancado la temporada con fuerza, recuperado de la lesión de rodilla que le dejó sin Mundial en mayo. Volvió a sentirse importante, superó un golpe ante Napoli en la Champions League y parecía haber dejado atrás los fantasmas. Pero su sustitución en el Stadium of Light vuelve a colocar a Arsenal frente a un viejo enemigo: la gestión del esfuerzo.

El lateral moderno, una posición de castigo

En el Arsenal de Arteta, ser lateral no es un simple rol defensivo. Es una exigencia física constante. Correr por fuera, repetir desmarques, corregir hacia atrás, vivir en carrera. Una y otra vez.

El analista de rendimiento y lesiones Stephen Smith, de Kitman Labs, lo resumió sin rodeos, en declaraciones recogidas por Metro: el lateral es “una de las posiciones más exigentes del campo” y los datos lo demuestran. No se trata de cuántos kilómetros se recorren, sino de cómo: “repetidas carreras explosivas arriba y abajo por el mismo carril”.

Ese patrón encaja de lleno con lo que pide Arteta. Laterales que se proyectan como extremos, que cierran por dentro como mediocentros y que sostienen la estructura defensiva a máxima velocidad. Una receta brillante… siempre que el cuerpo aguante.

Fondo de armario en la izquierda, tensión en la derecha

En los costados, el club se ha protegido bien, al menos sobre el papel. Por la izquierda, la nómina impresiona: Riccardo Calafiori, Piero Hincapie, Myles Lewis-Skelly. Opciones, perfiles distintos, margen para rotar.

El problema se concentra en la otra banda. El equilibrio del proyecto pasa por mantener sano el lateral derecho, una pieza clave en la salida de balón y en la presión alta. La carrera por el título no admite demasiados tropiezos físicos en una posición tan específica.

La gestión de los últimos días lo ilustra. White no entró ni en la convocatoria en la victoria de Carabao Cup ante Ipswich. Para tapar el hueco, Martin Zubimendi tuvo que desplazarse al lateral derecho. Un parche fiable, pero un recordatorio de que el margen es corto. Timber también descansó ese día; Arteta aclaró que el neerlandés no sufrió ningún contratiempo nuevo tras una temporada anterior marcada por la rotura de ligamento cruzado anterior.

Tiempos de recuperación y una ventana clave

Smith fue claro al hablar de plazos. Aconseja no precipitarse con este tipo de dolencias musculares: incluso una distensión leve en la ingle o en el aductor “suele necesitar una o dos semanas de carga controlada antes de que el jugador vuelva siquiera a la intensidad completa de los entrenamientos”. No es un capricho médico, es una protección directa sobre el rendimiento a medio plazo.

El calendario, por una vez, ofrece una pequeña tregua. Arsenal visita el sábado por la tarde a Brighton, el antiguo club de White. El defensa podría llegar a tiempo para entrar en la convocatoria, pero asoma un elemento decisivo: el parón internacional de tres semanas que se abre a continuación.

Ese tramo sin competición oficial es oro. Permite a Arteta y a su cuerpo técnico reconstruir el estado físico tanto de White como de Timber, afinar cargas, recuperar sensaciones y reducir el riesgo de recaídas justo antes del tramo duro de la temporada.

En un título que se decidirá por detalles y por piernas frescas en primavera, la rotación inteligente en el lateral derecho puede pesar tanto como un fichaje de invierno. La cuestión ya no es solo quién juega, sino cuánto, cuándo y a qué ritmo. Y de esa respuesta puede depender que Arsenal llegue a la recta final con sus dos laterales de élite listos para sostener el asalto definitivo al campeonato.