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Arteta tranquilo por Mosquera y enfocado en fortalecer el Arsenal

Mikel Arteta salió del triunfo ante Aston Villa con dos ideas claras: tranquilidad por el estado físico de Cristhian Mosquera y determinación absoluta para rematar el mercado con un Arsenal aún más fuerte.

El central fue protagonista en una de las acciones clave del partido. Desde atrás, rompió líneas con un pase que abrió el campo y permitió a Eberechi Eze y Riccardo Calafiori encontrar el espacio que necesitaban. Una acción limpia, de central con personalidad. Poco después, la preocupación.

Mosquera se llevó la mano a la parte posterior de la pierna y pidió el cambio a falta de diez minutos para el final del tiempo reglamentario. Silencio contenido en la grada. Nadie en el club olvida lo que supone perder a un pilar de la zaga en plena pelea por todos los frentes.

El relevo tuvo morbo: Ezri Konsa entró para firmar su debut precisamente ante su antiguo equipo. Un estreno con carga emocional, pero también con una misión muy concreta: cerrar el partido sin sobresaltos.

Arteta, sin embargo, apagó rápido cualquier alarma sobre Mosquera.

«Él está bien», aseguró el técnico. «Pero sentía que estaba a punto de tener algo. Por eso tenemos el banquillo que tenemos, por eso tuvimos que meter a Ezri».

El mensaje fue claro: prevención, no emergencia. En un equipo que aspira a todo, arriesgar con un jugador clave en septiembre no tiene sentido.

Un ojo en la enfermería, el otro en el mercado

Mientras el susto de Mosquera se quedaba en eso, un susto, Arteta dejó claro que el Arsenal no ha cerrado todavía su capítulo de incorporaciones, especialmente en ataque. El nombre que suena con más fuerza ahora mismo es el de Malick Fofana, de Lyon, uno de los perfiles que el club valora para dar una vuelta más de tuerca a su frente ofensivo.

«Estamos intentando mejorar la plantilla, y hasta mañana por la noche vamos a intentar hacerlo», afirmó el entrenador.

Arteta reconoció que se había abstraído por completo del ruido del mercado en la previa del choque ante Aston Villa. «He estado desconectado del mundo durante 24 horas, porque creo que mi energía y mi foco tenían que estar en el partido, y ahora volveré a ello», explicó.

El contexto lo exige. El Arsenal ha perdido piezas en ataque en esta ventana y la pregunta es inevitable: ¿hay fondo de armario suficiente arriba para aguantar una temporada de máxima exigencia?

Profundidad o nada

Cuando se le planteó si se siente cubierto en las posiciones ofensivas pese a las salidas, Arteta no dudó en matizar.

«Depende de si todos están sanos o no», respondió. «Podemos hablar de hoy, pero ese escenario puede cambiar».

El técnico tiró de un ejemplo reciente para ilustrar el riesgo: la baja de Willy Saliba. «Sabíamos que con Willy fuera, con una lesión en la línea defensiva, estábamos en un gran problema, así que teníamos que hacerlo todo», recordó. El mensaje de fondo: ya han vivido lo que significa quedarse cortos atrás; no quieren repetir la historia arriba.

Lo de Mosquera fue otra señal. «Hoy, Mosquera no pudo continuar», subrayó. «Sabemos que la profundidad tiene que ser realmente grande cuando peleas por cuatro competiciones, y también por la manera en la que jugamos».

El plan está trazado. El cuerpo técnico pide amplitud, el club trabaja contra el reloj y la plantilla sabe que cada pieza cuenta. El cierre del mercado no será una anécdota para el Arsenal. Será una declaración de intenciones sobre hasta dónde quiere, y puede, llegar esta temporada.