Atlético sin Julián Álvarez viaja a San Sebastián
El Atlético de Madrid se subió al avión rumbo a San Sebastián con una ausencia que lo cambia todo: Julián Álvarez se quedó en casa. Ni lesión de larga duración ni golpe espectacular en partido grande. Un problema muscular en el último entrenamiento bastó para dejar fuera al gran referente ofensivo del equipo justo cuando más falta hacía.
El club lo confirmó con un mensaje escueto en redes sociales, que cayó como un jarro de agua fría en el vestuario: «Julián no viaja a San Sebastián debido a una sobrecarga muscular, que le obligó a retirarse de la sesión de entrenamiento de ayer. Tras las pruebas pertinentes, el cuerpo médico ha descartado su participación en el partido de hoy».
Nada de riesgo. Nada de medias tintas. Los médicos actuaron rápido en cuanto el argentino notó las molestias en la ciudad deportiva. Diagnóstico claro y decisión inmediata: fuera de la lista para Anoeta para evitar males mayores.
El golpe llega en el peor momento para el delantero. Álvarez acababa de recuperar su sitio en el once el pasado miércoles en Anfield, donde disputó los 90 minutos ante el Liverpool. Ese partido apuntaba a ser el despegue definitivo de su rol como titular indiscutible en la delantera de Diego Simeone. Había encadenado minutos, sensaciones y confianza. De repente, frenazo en seco.
Para el Atlético, la ausencia es mucho más que un cambio de nombre en la alineación. Es un agujero enorme en el último tercio del campo. El equipo arrastra una preocupante pérdida de pegada y se queda sin su futbolista más determinante en el área en plena crisis de resultados.
El contexto no ayuda. El conjunto rojiblanco llega al duelo ante la Real Sociedad con dos derrotas consecutivas a la espalda: primero en San Mamés frente al Athletic Club en La Liga, después en Europa contra el propio Liverpool. Dos golpes seguidos que han encendido las alarmas en un inicio de temporada en el que cada punto pesa.
Simeone necesita los tres puntos en San Sebastián para no descolgarse de la pelea alta a las primeras de cambio. Y tendrá que hacerlo sin su arma más afilada. El reto es evidente: reconstruir el ataque sobre la marcha, ajustar el plan y encontrar soluciones en un vestuario obligado a dar un paso adelante colectivo.
Sin Julián Álvarez, el Atlético viaja herido, pero sin margen para lamentarse. Anoeta dictará si este contratiempo se queda en susto o se convierte en el primer gran giro de la temporada rojiblanca.






