El banquillo de Mourinho: un lujo de 537 millones
En el banquillo del Bernabéu, José Mourinho no veía suplentes. Veía dinero. Y, sobre todo, veía problemas de entrenador grande.
“Miraba al banquillo y estaban todos los jugadores, excepto los lesionados, y todo lo que veía era calidad”. La frase del técnico de Real Madrid, tras la victoria ante Rayo Vallecano, retrata el momento: la enfermería se vacía, las estrellas regresan… y las decisiones se vuelven incómodas.
Un once que deja millones sentados
Para darle a Diomande su primera titularidad, Mourinho dejó fuera del once a Arda Güler. El turco venía de brillar en apenas 23 minutos sobre el césped. Aun así, se quedó mirando el inicio desde la banda. Ahí empezaron las preguntas.
El portugués respondió a su manera: “Guler juega mucho cuando está en el campo, pero estoy 100% seguro de que si Diomande no hubiera sido titular, la primera pregunta habría sido: ¿cuándo va a jugar Diomande?”. Un dilema de lujo. Literalmente.
Según datos recogidos por el diario AS y la web Transfermarkt, Mourinho tenía ante el Rayo a 12 jugadores esperando su turno, con un valor de mercado conjunto de 537 millones de euros. Doce suplentes que, por sí solos, valen más que la plantilla completa de la mayoría de clubes del planeta.
El caso de Güler es el más llamativo. Tasado en 90 millones de euros, figura ya entre los 25 futbolistas con mayor valor de mercado del mundo. Solo él, un chico que no fue titular, supera el valor total de la plantilla de Rayo Vallecano, cifrada en 86,85 millones de euros. Y pasa por encima de cinco equipos más de LaLiga: Málaga, Alavés, Elche, Osasuna y Levante.
Un banquillo que compite con clubes enteros
Junto a Güler se sentaron Tchouameni, valorado en 70 millones, y un trío de 60 millones cada uno: Huijsen, Arnold y Cucurella, campeón del mundo. Detrás, una segunda línea que en cualquier otro sitio sería columna vertebral: Camavinga (50 millones), Endrick (40 millones), Brahim Díaz (35 millones), Carlos Espi, Thiago Pitarch y Raúl Asencio (20 millones cada uno) y Andriy Lunin, tasado en 12 millones.
En total, 537 millones de euros en botas… sin contar a los once que comenzaron el partido.
Solo 19 clubes en todo el mundo poseen plantillas con un valor superior a esos 537 millones. En LaLiga, únicamente dos equipos presentan un valor de mercado global mayor que el banquillo de Mourinho: Barcelona, con 1.265,6 millones de euros, y Atlético de Madrid, con 679,7 millones. Villarreal, cuarto en la jerarquía económica del campeonato, se queda en 331,6 millones. Muy por debajo de lo que Mourinho tenía sentado a su lado.
Rotaciones de élite y nombres que aún esperan
El técnico luso ha utilizado 19 futbolistas en lo que va de temporada. Con la primera titularidad de Diomande, ya son 17 los jugadores que han aparecido en el once inicial en las seis primeras jornadas. Solo dos siguen sin estrenarse de inicio: Tchouameni, que todavía ajusta su estado físico y ritmo de competición tras la lesión, y Carlos Espi.
Lunin, Raúl Asencio y Endrick ni siquiera han debutado este curso. Los dos últimos también arrastran problemas físicos. A esa lista se suman Militao, Mendy y Rodrygo, aún en la enfermería.
El escenario es claro: la competencia interna va a subir de temperatura. Mourinho tiene un banquillo que vale más que casi todo el continente. La pregunta ya no es quién merece jugar, sino a quién se atreverá a dejar fuera cuando la temporada entre en su tramo decisivo.






