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El Barça se prepara tras el 7-2 y enfoca a Sevilla

Ni resaca ni concesiones. Veinticuatro horas después de arrasar a Racing con un 7-2 que hizo temblar los libros de historia, la primera plantilla del FC Barcelona volvió al césped para una sesión claramente marcada por la palabra clave de cualquier gran equipo: gestionar.

En la Ciudad Deportiva, todos los jugadores disponibles se ejercitaron a las órdenes del cuerpo técnico. Los que acumularon más minutos en la goleada se centraron en trabajo de recuperación, estirando piernas y limpiando la fatiga de un partido de alto ritmo. El resto apretó algo más, con más carga y balón, pensando ya en el siguiente examen serio del calendario: el duelo ante Sevilla.

El mensaje es evidente: la goleada se celebra un rato, el calendario no espera.

Joan Garcia, en observación por molestias de rodilla

No todas las noticias giran alrededor de los goles. El club informó de que Joan Garcia sufre unas leves molestias en la rodilla derecha. No hay plazos cerrados ni alarmismo, pero sí una idea clara: su evolución marcará el momento de su regreso al grupo.

Por ahora, prudencia. El cuerpo médico monitoriza sensaciones y respuesta al tratamiento, sin forzar una articulación clave en una temporada que apenas empieza a coger temperatura.

Un 7-2 que rompe registros

La victoria frente a Racing no fue solo un marcador abultado; fue una sacudida estadística. El 7-2, coronado por un hat-trick de Raphinha, dejó hasta siete récords registrados tras solo seis jornadas de LaLiga.

El brasileño se llevó los focos con una actuación demoledora en el área rival, mientras el equipo convertía cada llegada en una amenaza real. Entre registros colectivos y cifras individuales, el partido se instala ya en la lista de goleadas más llamativas del inicio de campeonato. Un aviso al resto de candidatos: este Barça tiene gol y no necesita demasiadas ocasiones para demostrarlo.

João Cancelo, el lateral que dispara misiles

En medio de la fiesta ofensiva, hay un patrón que empieza a repetirse y que los rivales ya tienen subrayado en rojo: cuando João Cancelo recibe en la frontal, algo puede explotar.

El portugués se ha acostumbrado a armar la pierna con una violencia técnica que convierte cada disparo en un problema para el portero. Su juego mantiene una dosis de imprevisibilidad, pero hay una certeza: sus “latigazos” desde la media distancia son ya un recurso ofensivo instalado en el guion del equipo.

Cada vez que pisa la zona de tres cuartos, el estadio se levanta un poco del asiento. Y con Sevilla en el horizonte, la pregunta es clara: ¿quién se atreverá a darle un metro de espacio cerca del área?