El Barça viaja a París con Gerard Martin y defensa diezmada
El calendario no espera a nadie y el Barcelona lo sabe. A las puertas de una semana que puede marcar su temporada, el equipo de Hansi Flick viaja a Francia con una mezcla de preocupación y desafío: Gerard Martin entra en la convocatoria para medirse al PSG en la Champions League, pero no llega en plenas condiciones.
El central salió tocado del duelo ante el Real Betis y sigue siendo duda para el choque en el Parc des Princes. Aun así, se sube al avión. Señal clara de la importancia del partido y de la situación límite en la zaga.
Porque la lista defensiva llega marcada por las ausencias. Jules Kounde y Eric Garcia se quedan fuera por lesión, obligando a Flick a tirar de cantera: el técnico cita al joven Alex Campos, de 18 años, para completar una línea defensiva que se verá las caras con el vigente campeón de Europa.
El resto del contingente atrás lo completan Joao Cancelo, Xavi Espart, Alejandro Balde y Pau Cubarsí. Nombres conocidos, talento de sobra, pero una rotación corta para un duelo de altísimo voltaje ante el equipo de Luis Enrique.
Incógnita de Gerard Martin
La gran incógnita pasa por Gerard Martin. En el club confían en que pueda estar disponible para actuar en el eje de la defensa. Si no llega, Flick tendrá que improvisar. El técnico contempla opciones internas: Rodri o incluso Frenkie de Jong podrían retrasar su posición y ocupar el centro de la zaga si el contexto lo exige. No sería la primera vez que el neerlandés se sacrifica por el colectivo.
Todo esto ocurre en un momento clave del curso 2026-27. El Barcelona abre una semana que puede cambiar la tabla y el relato de la temporada: primero, la visita al PSG en Champions; después, el domingo, un Clásico ante el Real Madrid que puede dispararles en la Liga. Un triunfo frente a su eterno rival dejaría a los azulgrana nueve puntos por encima de los blancos.
París como examen de carácter. El Clásico como golpe definitivo. Y en medio, una defensa al límite que viaja con un canterano de 18 años y un líder entre algodones. La pregunta es sencilla: ¿aguantará el Barça la presión cuando más caro se paga cada error?






