Ben Godfrey se une a Rangers: refuerzo defensivo de experiencia
Rangers mueve ficha con fuerza antes del curso 2026/27 y se asegura la llegada de Ben Godfrey, un defensa con más de 100 partidos en la Premier League y experiencia internacional con Inglaterra. El acuerdo incluye una opción para convertir la cesión en traspaso definitivo el próximo verano, una fórmula que encaja con la ambición del club y con el punto de su carrera en el que se encuentra el jugador.
A sus 28 años, Godfrey no llega como una promesa, sino como un futbolista hecho, con cicatrices competitivas y oficio. Él lo sabe. Y lo deja claro desde el primer minuto: está “buzzing”, encantado, orgulloso de vestir la camiseta de un club del tamaño de Rangers y con hambre de títulos. No aterriza para adaptarse con calma; llega para competir desde ya.
De York a la élite: un recorrido sin atajos
Formado en York City, el club de su ciudad natal, Godfrey construyó su carrera lejos de los focos, paso a paso. Su gran salto llegó en Norwich, donde entró en la academia y terminó convirtiéndose en pieza clave del primer equipo. En la temporada 2018/19 se adueñó del centro de la defensa y fue protagonista en el ascenso de los Canaries a la Premier League, un tramo que marcó su perfil: intenso, agresivo en el duelo, con carácter para liderar.
Ese rendimiento le abrió las puertas de Everton en el verano de 2020. Debutó nada menos que en un Merseyside derby, un 2-2 que lo lanzó directamente al escenario grande. Desde entonces, fue sumando minutos, responsabilidades y experiencia hasta superar la barrera de los 100 encuentros en la máxima categoría inglesa. No es un detalle menor: pocos defensas alcanzan ese volumen de partidos en un contexto tan exigente.
Serie A, Dinamarca y ahora Glasgow: un defensa que se ha curtido fuera
Tras su etapa en Inglaterra, Godfrey dio un giro a su carrera en 2024 con su llegada a Atalanta, un club que exige intensidad, lectura táctica y personalidad en la salida de balón. La segunda mitad de la pasada temporada la vivió en la Danish Superliga, cedido en Brøndby, añadiendo otro matiz a su perfil: adaptación a estilos y ritmos de juego distintos en poco tiempo.
Ese recorrido europeo no pasa desapercibido. Rangers incorpora a un futbolista que ya ha probado diferentes ligas, sistemas y presiones. Un jugador que ha tenido que responder en contextos de máxima exigencia, tanto en la lucha por objetivos altos como en escenarios de supervivencia.
Un fichaje con mensaje
Las primeras palabras de Godfrey dejan entrever el tono de su desembarco en Ibrox. Habla de “honor” por vestir la camiseta, de ganas de conocer al vestuario y, sobre todo, de ayudar al club a conseguir “lo que merece: títulos y momentos emocionantes”. No suena a discurso vacío: encaja con el tipo de jugador que Rangers busca para dar un salto competitivo inmediato.
Derek McInnes, por su parte, no esconde la satisfacción. Define a Godfrey como un futbolista acostumbrado al “muy alto nivel”, subraya su paso por la Premier League y su presencia en la selección absoluta de Inglaterra, y destaca dos rasgos clave: fortaleza atlética y calidad tanto con balón como sin él. Un central moderno, físico, capaz de defender hacia adelante y de iniciar juego desde atrás.
Para el técnico, no es solo una pieza más. Es un refuerzo que debe elevar el listón del grupo. “Puede aportar mucho a la plantilla”, remarca, dejando claro que lo ve como un pilar y no como un simple complemento de rotación.
Rangers gana opciones, variantes y liderazgo en la línea defensiva. Godfrey, en cambio, encuentra un escenario perfecto para relanzar su carrera, pelear por títulos y dejar huella en un club que vive de la exigencia y del peso de su historia.
La pregunta ya no es quién es Ben Godfrey. La cuestión, a partir de ahora, es cuánto puede cambiar la cara de este Rangers en cuanto empiece a mandar desde su propia área.





