Boro remonta dos goles y empata ante Millwall
El Riverside Stadium pasó del silencio al rugido en 45 minutos. Middlesbrough, desdibujado y desbordado antes del descanso, se levantó de una desventaja de dos goles para rescatar un empate 2-2 ante un Millwall que rozó el golpe perfecto lejos de casa.
El punto impulsa a Boro hasta la tercera plaza del Championship. Se quedó corto para dormir líder, pero mantiene el pulso en la parte alta. Para Millwall, el botín también tiene peso: escala hasta el undécimo puesto y, de paso, rompe el pleno de victorias de los de Kim Hellberg como locales.
Un Millwall clínico silencia el Riverside
El guion arrancó como se esperaba: Middlesbrough con la pelota, Millwall encerrado, líneas juntas, paciencia y colmillo para salir. El dominio era rojo, las ocasiones no tanto.
Y al primer zarpazo, castigo. Minuto 10. Camiel Neghli levanta la cabeza y lanza un balón largo, tenso, a la espalda de la defensa. Tairyk Arconte lo lee antes que nadie, se impone en el cuerpo a cuerpo a Luke Ayling y encara a Radek Vitek. Definición seca, abajo, al primer palo. 0-1 y el Riverside helado.
Boro reaccionó. Will Lankshear, siempre bien perfilado en el área, rozó el empate con un remate que olía a gol. Solo lo evitó una parada de reflejos de Max Crocombe, firme bajo palos durante toda la primera mitad.
El aviso no inquietó demasiado a Millwall, que siguió fiel a su plan: aguantar, morder en las áreas. Y volvió a golpear a balón parado. En un córner mal defendido, Lyndon Dykes, en plena racha, cazó un balón suelto en el área pequeña y lo empujó dentro. Cuarto tanto en cuatro partidos para el escocés, justo el día en que se quedaba fuera de la nueva lista de Sebastian Pocognoli con su selección. 0-2 y sensación de control absoluto visitante.
Middlesbrough, mientras tanto, se asomaba al descanso con dudas, sin chispa y con la grada inquieta. El partido pedía un giro brusco. Hellberg lo entendió.
Triple cambio, otro Boro
El técnico de Boro agitó el árbol en el intermedio con una triple sustitución. Y el partido cambió de temperatura de inmediato. El equipo salió del vestuario con otro ritmo, otra agresividad, otra intención.
El recorte llegó pronto. Minuto 50. Amario Cozier-Duberry se perfiló, buscó el disparo y encontró la fortuna de un desvío en la zaga que descolocó a Crocombe. Gol, 1-2, y el Riverside despertó de golpe. Millwall, por primera vez en la tarde, dio un paso atrás.
La presión se hizo constante. Boro empujó, cargó el área y empezó a vivir en campo contrario. El empate parecía cuestión de tiempo. Y lo fue.
Superada la hora de juego, Ayling se proyectó por la derecha y colgó un centro medido. Lankshear, que no perdona dos veces, atacó el balón con decisión y cabeceó a la red. Octavo gol de la temporada, 2-2 y partido completamente inclinado hacia los locales.
Millwall tambaleaba, pero no se rompía. El oficio visitante mantuvo el marcador abierto.
Ocasiones al límite y un punto con sabor distinto
El tramo final fue un intercambio de golpes contenido, con los dos equipos oliendo el triunfo pero sin desprotegerse del todo.
Elkan Baggott, recién salido desde el banquillo, estuvo a centímetros de devolverle la ventaja a Millwall. Su remate encontró la mano salvadora de Vitek, que evitó el tercero y sostuvo la remontada de los suyos.
Al otro lado, Cozier-Duberry seguía encendido y Jeremy Sarmiento, también entrando desde el banquillo, aportó desequilibrio y piernas frescas. Ambos rozaron el 3-2, pero el último toque, el pase final o el disparo preciso nunca llegaron.
El pitido final dejó sensaciones encontradas. Middlesbrough se queda a medio camino entre la épica y la frustración: remontó dos goles, mantuvo su condición de invicto en casa, pero dejó escapar una oportunidad dorada de colocarse en lo más alto. Con 14 puntos, forma parte de un cuarteto igualado en la tabla, con West Ham al frente y Boro encajonado entre Swansea City y West Bromwich Albion.
Para Millwall, el contexto es otro. Solo una victoria en los últimos cinco partidos, sí, pero este empate, en un campo complicado y tras ver cómo se evaporaba un 0-2, ofrece algo de impulso antes del derbi del sábado al mediodía ante West Ham.
La cuestión ahora es clara: ¿será este punto el inicio del despegue de ambos o el recuerdo de una ocasión que ninguno terminó de aprovechar?






