Cancelo defiende a Cristiano y Neymar: No necesitan demostrar nada
En una Copa del Mundo que no perdona ni una mala noche, João Cancelo levantó la voz. El lateral de Portugal se plantó ante las críticas que persiguen a dos de los nombres más grandes de su generación: Cristiano Ronaldo y Neymar.
Cristiano, a sus 41 años, fue señalado tras un debut gris en el torneo, un 1-1 ante Congo DR que desató titulares duros y debates encendidos sobre su vigencia. Neymar, con 34, ni siquiera ha pisado el césped en los dos primeros partidos de Brasil por una lesión en la pantorrilla, y ya se le cuestiona incluso su presencia en la lista.
Cancelo no compró ninguno de esos argumentos.
“No creo que Neymar o Cristiano tengan que demostrarle nada a nadie”, dijo ante los periodistas. “Su talento y lo que han conseguido en el fútbol hablan por sí solos. Todo ese ruido es solo para la galería. Tanto Cristiano como Neymar saben quiénes son y lo que representan para sus países”.
No es una defensa vacía. Cristiano acaba de entrar en un territorio reservado a los elegidos: se unió a Lionel Messi como los únicos futbolistas que han disputado seis Copas del Mundo. Sigue siendo el máximo goleador histórico del fútbol masculino a nivel de selecciones, con 143 tantos desde su debut con Portugal en 2003. Cifras que sostienen una carrera que ya vive en el terreno de la leyenda.
Al otro lado del Atlántico, Neymar mantiene un registro igual de pesado: máximo goleador de la historia de Brasil, con 79 goles en 128 partidos. No juega con la ‘canarinha’ desde que se rompió el ligamento cruzado anterior en octubre de 2023 durante un compromiso internacional. Su sola convocatoria, pese a la lesión reciente, ha encendido el debate. Pero su peso simbólico en el vestuario brasileño sigue siendo enorme.
Hendry espera a Neymar sin temores
Mientras Cancelo blindaba a las estrellas, en el campamento de Escocia la conversación también giraba en torno a Neymar. Jack Hendry, central de 31 años, se prepara para un posible reencuentro con el brasileño en el duelo del miércoles ante Brasil, un choque de Grupo C que se disputará en Miami.
Neymar se perdió los dos primeros partidos de su selección por la mencionada lesión en la pantorrilla, pero el seleccionador Carlo Ancelotti ya confirmó que está en condiciones de jugar frente a los escoceses. El escenario promete: clima de Mundial, estadio caliente y la incógnita de cómo responderá el 10 brasileño tras tanto tiempo fuera.
Hendry, sin embargo, no se encoge.
Desde la concentración de Escocia en Charlotte, Carolina del Norte, el exdefensa de Dundee y Celtic respondió con calma cuando le preguntaron por la posibilidad de marcar otra vez a Neymar.
“Sí, ningún problema”, dijo, con naturalidad. Recordó que ya lo tuvo enfrente en la Champions League 2021-22, cuando vestía la camiseta de Club Brugge y Neymar formaba parte de un tridente de fantasía en Paris Saint-Germain junto a Messi y Kylian Mbappé. Un examen de máximo nivel.
Aquel partido dejó huella. Hendry rememoró que el encuentro terminó 0-0 o 1-1 —no lo tenía del todo claro—, pero sí subrayó un detalle clave: era uno de los primeros duelos en los que ese trío coincidía en el campo. Para un defensa, un laboratorio perfecto de aprendizaje.
“Contra jugadores así tienes que estar concentrado todo el tiempo”, explicó. “Un segundo en el que te desconectas y te castigan”. De esas noches, dijo, se aprende mucho. Te curten. Te obligan a elevar el listón.
Su trayectoria también se cruzó con Neymar en Arabia Saudí. Cuando Hendry se marchó a Al-Ettifaq en 2023, el brasileño aterrizó en la misma liga fichando por Al-Hilal. La lesión de ligamento frenó la posibilidad de más duelos directos. Neymar ya ha regresado a Santos, pero la sensación de que el destino los sigue cruzando permanece.
Ahora, el escenario es otro: un Mundial, Brasil en reconstrucción, Escocia buscando un golpe que cambie su historia reciente. Hendry lo ve como un desafío, no como una amenaza.
“Estoy bastante cómodo enfrentándome a Neymar y lo espero con ganas, debería ser una buena batalla”, afirmó.
La batalla está servida. Entre las críticas a las viejas leyendas y el hambre de quienes quieren medirse a ellas, la Copa del Mundo vuelve a plantear su pregunta favorita: ¿quién se atreve a desafiar a los gigantes cuando el balón empieza a rodar?





