Logotipo completo Alargue Final

Cánticos de odio en el duelo Hajduk Split vs Ajax

La noche en Split debía ser una fiesta de regreso a Europa. Terminó convertida en un expediente policial y en un nuevo bochorno para el fútbol croata.

Cánticos de odio camino al estadio

Antes del duelo de Conference League entre Hajduk Split y Ajax, un grupo numeroso de aficionados locales protagonizó escenas que han provocado indignación dentro y fuera de Croacia.

En vídeos difundidos en redes se ve a seguidores de Hajduk, concentrados en las inmediaciones del estadio, entonando cánticos antisemitas que aluden a Auschwitz y glorifican a Adolf Hitler. No fue un estallido aislado: formaba parte de una marcha organizada hacia el campo, encabezada por un coche amarillo que llevaba en el techo un ataúd con la inscripción “Ajax”.

El club neerlandés mantiene desde hace décadas una asociación histórica con la comunidad judía de Ámsterdam. Precisamente por eso, las imágenes han golpeado con más fuerza.

Condena institucional y primeras detenciones

La reacción en Croacia llegó con rapidez. La defensora del pueblo, Tena Simonovic Einwalter, calificó lo ocurrido como una “manifestación de odio e intolerancia”, un diagnóstico duro que subraya la gravedad de los hechos.

El Gobierno croata se sumó con un comunicado contundente, difundido en X: “Condenamos enérgicamente los cánticos inaceptables que glorifican el régimen nazi, registrados entre una parte de los aficionados antes del partido de hoy en Split”. Y añadió: “Ese comportamiento vergonzoso supone una negación del deporte y de los valores democráticos que la Croacia moderna aprecia”.

La policía local confirmó a BBC Sport que ya se han producido arrestos relacionados con los cánticos de la víspera y que han identificado a varios implicados más, a los que están tratando de localizar.

Victoria en el campo, vergüenza en la grada

Sobre el césped, Hajduk firmó un triunfo de prestigio: 2-1 frente a Ajax, en su regreso a competiciones europeas tras 16 años de ausencia. Pero ni el marcador escapó al contexto enrarecido. El partido se detuvo unos diez minutos por el lanzamiento de fuegos artificiales desde la grada, otro síntoma de una noche desbordada.

Tras el encuentro, el club croata publicó un mensaje de disculpa en sus redes sociales. No mencionó expresamente los cánticos antisemitas, pero sí el clima creado por parte de su hinchada.

“Cuando suceden situaciones como la de hoy, estamos obligados a disculparnos ante quienes vinieron al estadio para animar al equipo que regresó a las competiciones europeas después de 16 años”, señaló la entidad. “También pedimos disculpas al organizador de la competición y a la directiva y jugadores de Ajax, que fueron testigos de escenas por las que no queremos que Europa nos recuerde”.

El papel de Uefa y el pasado reciente

Uefa no tiene competencia sobre incidentes ocurridos fuera del recinto del estadio. Sí puede actuar si los hechos se producen en el interior o en su perímetro. Esa frontera jurídica será clave para saber hasta dónde puede llegar el castigo deportivo.

No es un episodio aislado. El fútbol croata arrastra un historial de sanciones por comportamientos antisemitas y discriminatorios. En 2015, la Federación Croata de Fútbol tuvo que disculparse después de que apareciera una esvástica marcada sobre el césped antes del clasificatorio para la Euro 2016 ante Italia.

El patrón se ha repetido. Este mismo mes, un partido de la Nations League de Croacia contra Inglaterra se disputó a puerta cerrada, bajo una sanción por conductas discriminatorias de aficionados en un duelo anterior frente a Francia. Solo se permitió la entrada de niños y adultos acompañantes.

“En lugar de disminuir, se intensifican”

Para la defensora del pueblo, lo ocurrido en Split encaja en una deriva preocupante. “Lamentablemente, en lugar de disminuir y detenerse, esos fenómenos se expanden con más libertad y se intensifican, lo cual no sorprende después de que comportamientos similares previos se encontraran con una reacción insuficiente por parte de altos cargos y organismos competentes”, advirtió Simonovic Einwalter.

El mensaje golpea más allá del resultado y del propio Hajduk. Apunta al corazón del fútbol croata y a sus estructuras de control. Porque mientras el equipo celebra un 2-1 que lo devuelve al mapa europeo, la pregunta ya no es si habrá sanciones, sino cuánto tiempo puede seguir el deporte conviviendo con estos fantasmas antes de que el precio sea algo más que un partido a puerta cerrada.