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Chelsea aplasta a un United sin respuesta en la Women's Super League

Chelsea no solo ganó. Aplastó. En su primera victoria de la temporada en la Women's Super League, el conjunto de Sonia Bompastor arrasó 0-5 a un Manchester United desdibujado en Leigh Sports Village, en una noche que deja cicatrices para el nuevo proyecto de Eva Olid.

Un monólogo desde el primer minuto

El marcador habla de una paliza. El juego, aún más. Chelsea salió a morder, a ahogar cada salida de balón rival, a encerrar al United en su propio campo. Y lo consiguió con una facilidad preocupante para las locales.

Lo paradójico: la primera ocasión fue del United. Elisabeth Terland se encontró con una oportunidad clara en el área, pero su punterazo, tímido, acabó mansamente en las manos de Hannah Hampton. Fue un espejismo. El equipo de Olid no volvió a oler portería hasta pasados 70 minutos.

Desde ahí, todo fue azul.

Con paciencia y precisión, Chelsea empezó a desmontar a un United incapaz de superar la primera línea de presión. El premio llegó en el minuto 21. Un balón largo de Lucy Bronze, aparentemente inofensivo, se convirtió en un problema mayúsculo cuando Dominique Janssen falló en el despeje. Wieke Kaptein aprovechó el regalo, levantó la cabeza y sirvió el pase de la muerte a Sjoeke Nüsken, que solo tuvo que empujarla. 0-1 y la sensación de que el partido ya estaba inclinado.

El caos del United quedó retratado incluso a balón parado. Su único córner del encuentro terminó en nada antes de empezar: una jugada ensayada mal ejecutada, Andrea Medina en fuera de juego y una oportunidad ridícula desperdiciada. Síntoma de un equipo sin sincronía.

Walsh manda y castiga

En el día de su partido número 100, Keira Walsh decidió marcar el encuentro con su sello. Justo antes del descanso, el United despejó mal y Bronze, muy viva, cazó el balón en la frontal. En lugar de optar por el disparo directo, filtró un pase sutil hacia su compañera de selección. Walsh, desde la media luna, conectó un disparo marca de la casa, seco, ajustado, imposible para Phallon Tullis-Joyce. 0-2 y sensación de control absoluto.

Chelsea había encontrado el ritmo. El United, en cambio, ni siquiera encontraba a quién pasar en corto desde el saque de puerta. Cada balón largo hacia Terland rebotaba en una defensa visitante bien plantada y saltaba por encima de las jugadoras con más criterio del equipo local. Un plan de juego sin salida.

Lesión, derrumbe y exhibición

La segunda parte empezó con el único rayo de luz del United apagándose. Andrea Medina, la jugadora más incisiva de las locales, tuvo que abandonar el campo por lesión. A partir de ahí, el desplome fue total.

El tercer gol llegó como una consecuencia lógica, casi inevitable. Lauren James, en estado de gracia, atacó el espacio tras un pase en profundidad milimétrico de Walsh, un envío recto como una flecha que rompió la zaga. James encaró, definió cruzado al segundo palo y firmó el 0-3 con una frialdad insultante.

El cuarto tanto volvió a exponer a Janssen. La central perdió de nuevo la pelota en zona prohibida y Chelsea olió sangre. Tras una primera intervención de Tullis-Joyce, el rechace cayó en los pies de Ellie Carpenter, que fusiló sin contemplaciones. 0-4 y un United hundido, sin respuestas ni rebeldía.

Quedaba el golpe final.

En el tiempo añadido, un córner mal defendido por las locales acabó en los pies de Bronze, que apareció en el área pequeña para reventar el balón al techo de la portería. 0-5. Un castigo duro, pero ajustado a lo que se había visto sobre el césped.

Un United sin colmillo, un Chelsea sin piedad

El dato es demoledor: en dos jornadas de liga, el United solo ha logrado dos tiros a puerta. Jess Park, la gran estrella ofensiva de la pasada temporada, volvió a pasar prácticamente inadvertida. El equipo se mostró partido, sin conexiones, sin mecanismos claros. Salvo uno o dos chispazos de juego combinativo, las jugadoras de Olid vivieron atrincheradas en su propio campo.

La derrota del primer fin de semana ante London City Lionesses ya había enfriado el entusiasmo en torno a la nueva era. Lo visto ante Chelsea va más allá de un tropiezo aislado: suena a aviso serio. El estilo “valiente” y ofensivo que Olid prometió en agosto está, de momento, muy lejos del césped.

Al otro lado, Chelsea respondió justo como pedía su entrenadora. Después del amargo empate en casa ante Aston Villa, donde las ‘Blues’ generaron 26 disparos sin sentenciar y acabaron pagando con un empate tras el gol inicial de James, Bompastor exigió contundencia. La tuvo. Y de sobra.

Sin una delantera centro pura en el once —Aggie Beever-Jones empezó en el banquillo—, el equipo se desató en Manchester: cinco goleadoras distintas, cinco formas distintas de marcar. Un catálogo ofensivo que habla de variedad, de recursos y de una plantilla que entiende bien los automatismos.

Chelsea ya había avisado en Europa, con seis goles en dos partidos de clasificación ante Real Sociedad en la Women's Champions League. En Leigh Sports Village dio un paso más: un recital de presión, coordinación y pegada que encaja con la ambición de recuperar el título.

Cinco goles, una portería a cero y una declaración clara: las dudas sobre su colmillo goleador quedan, por ahora, silenciadas. La pregunta es otra: ¿cuánto tardará el United de Olid en encontrar una respuesta a este nivel de exigencia?