Logotipo completo Alargue Final

Chelsea vence a Brighton en un emocionante 4-3

Chelsea sobrevive al asedio de Brighton en un 4-3 salvaje y firma el pleno de Xabi Alonso

En Stamford Bridge no hubo respiro. Ni control. Ni calma. Hubo golpes, respuestas y un Chelsea que todavía no sabe muy bien qué quiere ser con Xabi Alonso, pero sí sabe ganar.

El 4-3 ante Brighton mantiene el pleno del técnico español en la Premier League, en una noche en la que su equipo voló en ataque, se deshilachó atrás y acabó pidiendo la hora tras haber ido 3-0 arriba.

Un vendaval azul… con grietas

El partido se rompió casi desde el primer saque de esquina. Minuto 4: Romeo Lavia olió el error de Bart Verbruggen y castigó sin piedad desde el área pequeña tras un córner. Gol de oportunista, de mediocentro que llega, que huele sangre.

Chelsea olió miedo y pisó el acelerador. A los 14 minutos, Morgan Rogers, el fichaje récord, apareció por banda y puso un centro tenso que Pedro Neto convirtió en el 2-0. Dos llegadas, dos golpes. Brighton, aturdido.

El 3-0 llegó como una descarga eléctrica. Minuto 32, transición perfecta, campo abierto, camisetas azules corriendo hacia adelante. Joao Pedro, ex del Brighton, culminó un contragolpe vertiginoso y se fue directo a celebrarlo delante de la afición visitante, que le había recibido con abucheos atronadores desde que sonó su nombre por la megafonía. Silencio impuesto a base de fútbol.

Antes, a los 25 minutos, el brasileño ya había tenido una ocasión clarísima, solo dentro del área, que cruzó en exceso. Se llevó las manos a la cabeza. No tardó en redimirse.

Con 3-0 y Stamford Bridge rugiendo, el partido parecía sentenciado. Parecía.

Brighton se rebela

La respuesta fue inmediata. Minuto 35: Malick Yalcouye cazó un balón suelto en la frontal y soltó un derechazo que besó la madera antes de entrar. Un golazo. 3-1 y un mensaje claro: Brighton no venía de paseo pese a su plaga de bajas.

Sin Yasin Ayari, Georginio Rutter, Jack Hinshelwood, Kaoru Mitoma ni Yankuba Minteh, el equipo de Fabian Hurzeler se agarró al balón. Lo monopolizó. Chelsea se replegó tanto que acabó firmando el dato más llamativo de la noche: solo un 25,6% de posesión, la cifra más baja de su historia en la Premier League. Apenas 146 pases completados, también su registro más bajo en la competición.

Y sin embargo, el que sufría era el que menos tocaba la pelota, no el que la tenía.

Diego Gomez rozó el 3-2. Emiliano Martinez, debutante tras su llegada de 7,5 millones de libras desde Aston Villa, se multiplicó con varias paradas de reflejos, aunque no pudo evitar que el marcador se apretara todavía más.

Minuto 63: disparo de Pascal Gross desde la frontal, desvío infortunado de Joao Pedro y el balón se cuela en la portería de Martinez. Gol en propia puerta. 3-2. Stamford Bridge se encogió.

Brighton dominaba, mandaba, creaba. Chelsea, cada vez más hundido, jugaba “con el resultado”, como reconocería después Alonso. El 3-0 se había convertido en una losa.

Palmer, el golpe que corta la remontada

Cuando el 3-3 parecía cuestión de tiempo, apareció el jugador que más frío mantiene la cabeza en este Chelsea: Cole Palmer.

Minuto 74. Conducción por dentro, espacio justo en la frontal, un segundo para decidir. Palmer levantó la mirada y colocó un disparo seco, precioso, al rincón. 4-2. Golazo. Un mazazo psicológico para un Brighton que ya se veía empatando.

Ese tanto fue la válvula de escape que necesitaba Chelsea. No cambió la tendencia de posesión, pero sí enfrió el ánimo visitante. El equipo de Hurzeler, aun así, no dejó de empujar.

En el tramo final llegó la nota amarga para los locales: Moises Caicedo, que reaparecía con sus primeros minutos de la temporada, se marchó al túnel con gesto emocionado y molestias físicas en el minuto 81. Alonso confirmó después que la dolencia no parecía nueva y que el jugador se detuvo por precaución, a la espera de pruebas durante la semana.

Un final al límite

El desenlace mantuvo el guion del sufrimiento. Brighton colgó balones, apretó, encontró líneas de pase. Chelsea defendió como pudo, con un Martinez cada vez más exigido en su estreno.

En el 90+6, Pascal Gross coronó su gran segunda parte con un cabezazo que superó al portero argentino. 4-3. Pero el reloj ya no daba para más. El árbitro señaló el final casi de inmediato. “Demasiado tarde” se convirtió en el resumen perfecto para el esfuerzo visitante.

Hurzeler, pese a la derrota, defendió a los suyos: habló de oportunidades para los menos habituales, de carácter, de un equipo que “dominó el juego” y generó ocasiones suficientes como para empatar. Y tuvo razón en algo evidente: nadie en Stamford Bridge podía creer que aquel partido había llegado a estar 3-0 tan pronto.

Joao Pedro, entre los abucheos y el protagonismo

El nombre propio de la noche, más allá del marcador, fue Joao Pedro. Brighton le recibió con hostilidad. Él respondió con fútbol.

El brasileño, que llega a este curso con la herida abierta de su ausencia en el último Mundial con Brasil, jugó “como un nueve puro”, en palabras del analista Alan Smith. Ganó 13 duelos, la segunda cifra más alta registrada por un jugador en la Premier League esta temporada. Lideró al Chelsea en tiros, regates, toques en el área rival y faltas recibidas.

Falló una ocasión clarísima, marcó un gol, se celebró la vida delante de la grada que le pitaba y, por ironías del juego, se anotó un tanto en propia puerta. Un partido completo, intenso, con aristas. De esos que explican por qué Alonso le ha colocado en el centro de su nuevo ataque.

La paradoja de la posesión y el nuevo Chelsea de Alonso

Los números dirán que Chelsea casi no tuvo la pelota ante Brighton, como ya había pasado ante Fulham, donde se quedó en un 38% de posesión. Los marcadores dirán otra cosa: 3-2 y 4-3, dos victorias, siete goles a favor, ataque desatado.

Alonso fue claro: la posesión, sin contexto, no le dice demasiado. Su equipo ha ido por delante casi todo el tiempo en ambos partidos, obligando a los rivales a proponer. Él mira otras cosas: cómo corre su equipo, cómo castiga los errores ajenos, cómo compite.

La defensa, eso sí, le dará trabajo. Dos partidos, cinco goles encajados, fases largas de sufrimiento. Pero el frente ofensivo, con Joao Pedro, Palmer, Neto y un Rogers que ya suma gol y asistencia en dos jornadas, empieza a tener colmillo.

Todo esto, además, con un ruido de fondo importante: la ausencia de Enzo Fernandez, fuera de la convocatoria por segundo encuentro consecutivo en pleno interés de Manchester City. Alonso evitó dar certezas sobre su futuro y se limitó a insistir en que el club se prepara para “todos los escenarios” antes del cierre del mercado.

Entre un Enzo en el aire, un Caicedo tocado, un Martinez recién aterrizado y un equipo que ataca como un ciclón pero se rompe atrás, el Chelsea de Xabi Alonso se ha convertido en algo muy simple de describir y muy complejo de manejar: un equipo al que nadie querrá enfrentarse… y que todavía no sabe hasta dónde puede llegar esta temporada.