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Chelsea y Tottenham buscan redención en la Carabao Cup

Chelsea y Tottenham ya tienen marcada en rojo una fecha que, en otros tiempos, habría pasado casi de puntillas por sus calendarios. Esta temporada, la Carabao Cup no es un torneo menor: es una oportunidad. Y llega antes de lo habitual.

Las discretas décima y decimoséptima plazas en la última Premier League les han dejado fuera de Europa y les obligan a entrar en la Copa de la Liga desde la segunda ronda, un escalón antes de lo que sus hinchas estaban acostumbrados. Menos glamour, más urgencia. Para dos gigantes londinenses heridos, el trofeo que hoy luce en las vitrinas de Manchester City puede convertirse en un atajo hacia la reconciliación con su gente.

Un sorteo con sabor a arranque de temporada

El bombo de la segunda ronda se abrirá el lunes 10 de agosto de 2026, en plena previa del siempre caliente derbi de Devon entre Plymouth y Exeter, en Home Park. A eso de las 19:20, hora británica, se empezará a trazar el primer gran mapa de la temporada para 11 clubes de la Premier League que, como Chelsea y Tottenham, se asoman ya a la competición.

Sky Sports pondrá el foco televisivo: David Prutton conducirá el sorteo, con Jobi McAnuff y Jamie Mackie sacando las bolas que pueden cambiar la hoja de ruta de más de un vestuario.

El formato mantiene uno de sus clásicos rasgos: la regionalización. Norte y sur seguirán separados en primera y segunda ronda, hasta que el torneo se abra por completo a partir de la tercera. Derbis cercanos, viajes cortos y, a menudo, partidos con un punto extra de tensión.

Un calendario retocado y un aviso desde abajo

La Carabao Cup también se ha movido en el calendario. El primer tramo de la competición ha arrancado incluso antes del inicio oficial de la nueva campaña de la EFL y, esta vez, se ha jugado mayoritariamente en fin de semana, no en el habitual hueco entre semana. La razón es clara: aliviar una congestión de partidos que, en años recientes, obligaba a varios equipos a disputar hasta tres encuentros en siete días en pleno arranque de curso.

El balón echó a rodar con aviso incluido para los equipos de categorías superiores. Walsall, de cuarta división, abrió fuego firmando una sorpresa de las que marcan tendencia: 1-0 ante Bristol City, de Championship, en Ashton Gate. Antes, Crawley y Rochdale habían superado sus eliminatorias preliminares ante York y Tranmere, respectivamente. Un recordatorio temprano de que la Copa no perdona despistes.

Quién entra ahora en escena

En la segunda ronda se mezclan dos mundos: 35 supervivientes de la primera fase y 11 clubes de la Premier League que se suman al torneo.

Chelsea y Tottenham encabezan ese grupo, acompañados por Brentford, Fulham, Newcastle, Everton, Leeds y Nottingham Forest, además del trío recién ascendido a la élite: Coventry, Ipswich y Hull. Todos ellos aguardan rival y, en muchos casos, también una señal de hacia dónde puede ir su temporada.

Los tres descendidos de la última Premier —West Ham, Burnley y Wolves— ya han tenido que pasar por la primera ronda, un descenso de estatus tan simbólico como real. Para ellos, la Carabao Cup también puede convertirse en una tabla de salvación competitiva.

Mientras tanto, los pesos pesados con billete europeo miran la escena desde la distancia. El vigente campeón, Manchester City, junto a Arsenal, Manchester United, Aston Villa y Liverpool, afrontan la Champions League. Bournemouth, Sunderland y Crystal Palace disputarán la Europa League, mientras que Brighton se asoma a la Conference League. Esos nueve clubes no aparecerán en la Carabao Cup hasta la tercera ronda, el mes que viene.

Lo que viene: noches de copa en pleno agosto

Las eliminatorias de segunda ronda se disputarán en la semana que comienza el 24 de agosto, ya en un marco más reconocible: partidos entre semana, focos encendidos y muchas rotaciones… o quizá no tantas, para quienes necesitan resultados inmediatos.

Chelsea y Tottenham, alejados de los focos europeos, se encuentran ante un escenario poco habitual: un gran club sin distracciones continentales tiene menos excusas. La Carabao Cup, tantas veces tratada como torneo secundario, puede convertirse en su primer gran examen del curso.

En un calendario menos saturado y con la herida de la última liga aún abierta, la pregunta ya no es si rotarán, sino cuánto están dispuestos a arriesgar por un título que, de repente, pesa mucho más de lo que indica su lugar en el escalafón.