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Cristiano Ronaldo: Goles, Mundial y Futuro en Manchester

Cristiano Ronaldo no da señales de levantar el pie. A los 41 años, sigue marcando el paso en Oriente Medio con Al-Nassr y acaba de llevar al club al título de la Saudi Pro League en la temporada 2025-26. El reloj corre, pero él se empeña en desmentirlo a base de goles y récords.

El portugués mantiene la mira en un objetivo casi inhumano: acercarse a los 1.000 goles oficiales en su carrera. Mientras tanto, se prepara para capitanear a Portugal en el Mundial de este verano, un escenario que conoce de memoria pero que sigue tratando como si fuera el primero. No le queda mucho por conquistar, pero siempre encuentra una nueva cima que escalar.

Riad hoy, ¿Miami mañana?

En el campo, la historia todavía no ha terminado. Se habla de un posible salto a la MLS para reunirse con su eterno rival Lionel Messi en Inter Miami. Sería el último gran capítulo de una rivalidad que marcó una era, ahora trasladada al escaparate del fútbol estadounidense.

De puertas adentro, el futuro se dibuja distinto. Se manejan opciones de propiedad de club o cargos de asesoría cuando llegue, a regañadientes, el día de la retirada. Ese siguiente paso podría tener acento inglés.

El regreso que sueña Manchester

Un regreso a Inglaterra seduce a más de uno. Sus lazos con Manchester United siguen siendo profundos, y varios excompañeros lo imaginan de vuelta en Old Trafford, pero no en el banquillo, sino más arriba.

Eric Djemba-Djemba, que compartió vestuario con él en los inicios, lo ve con claridad. En declaraciones a GOAL, el camerunés apuesta por un Cristiano dirigente, no entrenador: director, no técnico. Y lo justifica con recuerdos muy concretos de aquel chico de 17 años que no se conformaba con nada.

Djemba-Djemba recuerda al joven Ronaldo que siempre pedía más, en todo: en los entrenamientos, en los partidos, en la vida diaria. Comidas juntos, tardes de televisión en casa, la presencia de la familia, el padre viajando desde Portugal a Manchester… Una rutina sencilla que ya dejaba ver una ambición desmedida. Por eso no le sorprende verlo competir con 41 años. Le sorprende menos todavía imaginarlo perdiendo la paciencia en un banquillo. Para él, Cristiano se enfadaría demasiado rápido como entrenador. Lo ve, en cambio, como un gran director.

La puerta del palco

Djemba-Djemba no está solo. Danny Simpson también ha deslizado que el portugués podría tener un papel detrás de los despachos en United. Recuerda su mentalidad, su vínculo emocional con el club y la sensación de que no le gustó nada la forma en que se produjo su última salida de Old Trafford. Intuye que Cristiano querría volver “de otra manera”, con poder de decisión, ayudando a “hacer grande otra vez” al equipo desde el ámbito estructural.

Simpson subraya otro punto: el negocio. El luso no solo ha sido un fenómeno en el césped; también ha construido un emporio fuera de él. Se rodea de un equipo sólido, maneja su imagen y sus proyectos con precisión. Ese perfil, cree, encaja con lo que necesita United en los despachos: alguien que se fija metas y las cumple.

Wes Brown va en la misma línea. Para el exdefensa, Cristiano tiene capacidad para esquivar el camino del banquillo y entrar directamente en el nivel ejecutivo. Lo ve con naturalidad. Si disfruta de ese rol, afirma, sería perfecto para él.

Quinton Fortune, otro exdiablo rojo, incluso eleva la apuesta: se lo imagina como copropietario de Manchester United. Recuerda que ha hecho cosas extraordinarias tanto en el fútbol como en el plano financiero. Sabe que ama al club, y que el club lo sigue adorando por los recuerdos que dejó. Si se abriera una opción de trabajar entre bambalinas, Fortune está convencido de que Cristiano saltaría de cabeza.

Contrato en Riad y un sueño familiar

Mientras tanto, la realidad es clara: Cristiano tiene contrato con Al-Nassr hasta el verano de 2027. Riad es su base de operaciones, su laboratorio de récords. Y allí podría cumplir otro sueño íntimo: compartir vestuario con su hijo mayor, Cristiano Jr.

El adolescente se acerca al salto definitivo desde la academia, y la idea de ver a padre e hijo juntos en un partido oficial ya no parece una fantasía lejana. Podría suceder en Arabia, con la camiseta amarilla, en una imagen destinada a dar la vuelta al mundo.

Muchos creen que CR7 puede estirar su carrera varios años más, incluso más allá de los 45. Su físico, su disciplina y su obsesión por el detalle alimentan esa teoría. Mientras siga marcando diferencias, nadie se atreverá a decirle que pare.

En Manchester, mientras tanto, la sensación es otra: pase lo que pase en Riad, en Miami o donde decida poner el último punto, la puerta de Old Trafford seguirá entreabierta. Para un ídolo eterno, para el hombre que redefinió el dorsal 7 del club. La cuestión ya no es si volverá, sino en qué piso del teatro de los sueños decidirá sentarse cuando cuelgue, por fin, esas botas que todavía se niegan a jubilarse.