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Crystal Palace busca aprovechar las dudas de un City en construcción

Manchester City llega a Selhurst Park con tres puntos en el bolsillo, pero sin la autoridad que suele imponer en los inicios de temporada. El debut liguero de Enzo Maresca dejó victoria, sí, aunque también un buen puñado de interrogantes.

Ante Bournemouth, el vigente campeón se vio por detrás en el marcador desde el minuto 26 y necesitó un final frenético para evitar el tropiezo. Marc Guéhi empató en el 84’ y Josko Gvardiol culminó la remontada en el descuento, en un 2-1 tan agónico como revelador. La chispa la encendió Rayan Cherki, que salió desde el banquillo en el 63’ y firmó las dos asistencias. Impacto inmediato, alivio para Maresca.

Guéhi, experimento y mensaje

La actuación de Guéhi fue algo más que una anécdota táctica. El exdefensa de Crystal Palace, reconvertido a mediocentro defensivo, sostuvo al equipo en una zona del campo que no es la suya. Completó 56 de 59 pases, ganó sus tres entradas y, además, marcó el gol del empate. Un partido redondo en un rol nuevo, en un escenario que le será muy familiar este fin de semana.

Ese experimento, sin embargo, también habla de una preocupación: el centro del campo de City no está cerrado. Maresca podría enfrentarse a otro rompecabezas en Selhurst Park. Elliot Anderson, el fichaje de 116 millones de libras, figura como baja por un problema de rodilla y deja un hueco importante en la sala de máquinas.

Arriba, Erling Haaland también llega con cuentas pendientes. En su partido número 200 a nivel de clubes apenas dejó huella. Poca influencia, pocos balones útiles, demasiada frustración para un delantero acostumbrado a vivir en el área rival. El noruego necesitará aparecer con más peso si City quiere evitar otro ejercicio de sufrimiento.

Palace domina… y pierde

Al otro lado, Crystal Palace aterriza en el partido con un sabor amargo. Cayó 2-0 en casa ante Everton en un encuentro que, por fases, pareció tener controlado. El equipo de Pierre Sage mandó en la posesión (58%) y se topó dos veces con la madera. Dominio estéril. Un par de errores atrás y castigo máximo.

Entre las buenas noticias, el nombre de Adam Wharton sobresale. Personalidad, criterio con balón, presencia. Eddie Nketiah también dejó destellos: se movió bien, atacó los espacios y solo una gran parada de Jordan Pickford le negó el gol. Jean-Philippe Mateta estrelló un disparo en el poste y volvió a ser una amenaza, aunque su situación extradeportiva —con un conflicto contractual abierto— sigue flotando sobre el vestuario.

El problema para Palace es que, cuando parecía encontrar ciertos automatismos, llegó un golpe duro. Chadi Riad salió en camilla con una grave lesión de rodilla y se perderá el duelo ante City. Un contratiempo serio en la zaga para medirse precisamente al ataque más temible del país.

La incertidumbre se extiende también al frente ofensivo. Ismaïla Sarr no estuvo ante Everton por las negociaciones de su posible salida a Galatasaray. Su ausencia deja aún más preguntas sobre cómo se armará el ataque de Sage frente a un rival que castiga cualquier desajuste.

Un City vulnerable, un Palace esperanzado

La historia reciente no engaña: Palace ha perdido cuatro de sus últimos seis enfrentamientos contra Manchester City en todas las competiciones. El favoritismo vuelve a caer del lado celeste, casi por inercia. Pero el contexto actual matiza esa sensación de superioridad.

City no ha dejado su portería a cero en sus últimos siete partidos. Se expone en las transiciones, concede más metros de lo habitual y ofrece ventanas de oportunidad que antes cerraba de golpe. Para un equipo como Palace, que sabe correr y tiene jugadores capaces de castigar a campo abierto, ese dato es un pequeño rayo de luz.

Selhurst Park suele oler a partido trampa para los grandes. Con un City aún ajustando piezas y un Palace herido, pero no hundido, la pregunta es clara: ¿aprovechará el conjunto de Sage la grieta que, por primera vez en mucho tiempo, muestra el campeón?