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Deniz Undav: El goleador que desafía al Bayern en Berlín

Deniz Undav, el delantero que se ha ganado a Stuttgart a base de goles y franqueza, habla de su oficio con la naturalidad de quien ha pasado horas perfeccionando un gesto que dura apenas un segundo.

“La calma delante de la portería es muy importante para los delanteros porque hace que tus disparos sean más precisos”, explicó. No lo dice como una frase hecha: lo describe casi como una rutina de laboratorio. Repetición, corrección, repetición otra vez. “Si lo entrenas cada día, te vuelves frío como el hielo. Si tuviera un poco más de eso, seguro que aprovecharía más ocasiones”. Un goleador que admite que todavía puede ser más letal. No es algo que se escuche todos los días.

Berlín, Bayern y el papel de “víctima”

El sábado, en la final de Berlín, Undav y los suyos llegan con una etiqueta que no engaña a nadie. “Somos completos perdedores contra los campeones de récord”, resume el delantero de 29 años. La frase suena cruda, pero realista. “Bayern es el claro favorito, y no tiene sentido fingir lo contrario”.

No hay complejo, hay contexto. Bayern llega con todo el peso de su historia; VfB, con el impulso de una temporada que ha devuelto orgullo y ruido al club. Y ahí se agarra Undav: “Aun así, en un solo partido puede pasar cualquier cosa. Sabemos que podemos incomodarles, descolocarles. Lo daremos todo”.

Ese es el plan: aceptar el rol de tapado y convertirlo en arma. Un equipo que no tiene nada que perder suele jugar con una libertad distinta. Más aún en una final, en Berlín, con un estadio convertido en escenario de todo o nada.

La tradición del “kebab de la victoria”

Lejos de los tópicos de champán y trajes elegantes, la celebración que imagina Undav tiene otro sabor. Literal. Después del partido, el vestuario tiene cita con un “kebab de la victoria”, una tradición que nació precisamente en la capital alemana y que el delantero quiere mantener viva.

“Si ganamos, todos se comen un kebab”, asegura, casi como una promesa colectiva. Y no será cualquier sitio. Undav ya tiene plan: “Veré unos cuantos vídeos en YouTube sobre los cinco mejores kebabs de Berlín y decidiré cuál me gusta”. Tecnología al servicio de una vieja costumbre futbolera: comer juntos después de ganar.

La imagen es potente: los jugadores, medalla al cuello, sudadera del chándal aún húmeda, sentados alrededor de una mesa improvisada, kebab en mano. Nada glamuroso. Muy de equipo.

Futuro, selección y un contrato en el aire

Cuando termine la fiesta —si llega—, el horizonte de Undav cambia de escenario. Le espera la selección de Alemania para el Mundial. Un salto enorme en su carrera, que podría llegar acompañado de otra noticia importante: un nuevo contrato con VfB.

“No hay ningún motivo para que no sea así”, afirma, sin rodeos. No se esconde: quiere seguir. “He dicho muchas veces que disfruto jugando aquí; me siento como en casa. Me siento como un nativo de Stuttgart, aunque no lo sea”. En el fútbol moderno, donde la palabra “pertenencia” se ha ido diluyendo entre traspasos y comisiones, esa frase pesa.

Las conversaciones avanzan. “No estamos lejos; son solo pequeños detalles”, admite. Detalles que, en este caso, pueden definir mucho más que un salario: pueden fijar el eje de un proyecto deportivo que ha encontrado en Undav a su referencia ofensiva y a una de sus voces más claras.

Primero, Berlín y el gigante Bayern. Después, quizá un kebab, un nuevo contrato y un Mundial por delante. Para un delantero que se entrena cada día para ser “frío como el hielo” ante el gol, el calendario que viene está todo menos congelado.