Derbi Millwall vs West Ham: un empate lleno de lecciones tácticas
El 2-2 entre Millwall y West Ham United del sábado sigue dando vueltas en la cabeza de la afición. No solo por la remontada de los visitantes tras ir 2-0 abajo en la primera parte, sino por la sensación de oportunidad perdida en un lado y de “escape” en el otro.
Orgullo y frustración en Millwall
Entre los seguidores de Millwall domina una mezcla de orgullo y enfado. Orgullo por el esfuerzo y el contexto. Enfado por las decisiones desde el banquillo.
Siddie lo resume desde el lado más optimista: con tantas bajas, el punto no se ve tan mal. Destaca a Sturge y Arconte, siempre amenazantes, y subraya que el resto del equipo también estuvo “realmente bien” hasta que el físico dijo basta. Para él, hay “muchos aspectos positivos” y la receta es clara: seguir empujando.
Andy se agarra a la misma idea de trabajo y mérito. “Se dejaron la piel, merecimos la ventaja al descanso”, apunta. Pero ahí aparece el giro del partido: el cambio táctico. Sturge, que había anulado a Jarrod Bowen, fue desplazado al centro del campo y Millwall pasó a una defensa de tres, con Baggot emparejado con Bowen. Desde la grada, ese movimiento se vio como el origen del derrumbe. Andy insiste en que los goles de West Ham no fueron culpa de los jugadores, sino de esa apuesta desde la pizarra. Confía, eso sí, en que se aprenderá la lección.
Dave va más allá y pone el foco directamente en Alex Neil. Para él, no es un error aislado: asegura que el técnico ya ha costado “nueve puntos esta temporada” por insistir en la línea de tres atrás en segundas partes en las que Millwall dominaba. La remontada de West Ham encaja en ese patrón que tanto irrita a un sector de la afición.
El resultado final, visto desde The Den, deja una sensación clara: Millwall tuvo el partido en la mano, lo controló, lo trabajó… y lo dejó escapar desde el banquillo.
West Ham: reacción desde el banquillo y alarma en el juego
En el lado de West Ham, el punto sabe a alivio, no a satisfacción. La remontada maquilla una actuación que muchos hinchas califican de floja, cuando no directamente preocupante.
Chris lo explica sin rodeos: el equipo arrancó mal pese a saber perfectamente lo que le esperaba. Demasiados pases imprecisos, circulación lenta y un Millwall agresivo en la presión que desnudó al conjunto de Nuno. La clave, para él, estuvo en las sustituciones: el técnico acertó moviendo el banquillo. La entrada de Kanté, “una gran presencia física”, cambió el tono del duelo, y Pablo, fuerte con balón, ayudó a sacar al equipo del apuro. Aun así, lo define como “una escapada afortunada”.
Simon se detiene en el patrón que empieza a repetirse. Recuerda que Fulham ya había demostrado en el último partido que, cuando se presiona alto a este West Ham, el equipo sufre y la línea defensiva no tiene la calidad suficiente para salir jugando ni para encontrar el pase adecuado. Lo que se vio ante Millwall encaja con esa preocupación: primera parte de pases erráticos y muy poca claridad.
El contexto, además, era un derbi. Y ahí Simon ve otro déficit: para él, faltó pasión. Señala directamente a Jarrod Bowen, capitán sobre el césped, al que no vio al nivel de intensidad ni de trabajo que el partido exigía en el primer tiempo. Y lanza una advertencia: uno o incluso dos posibles castigos disciplinarios podrían condicionar el avance del equipo en las próximas semanas.
Malcolm, por su parte, pone el foco en lo físico y en la estructura defensiva. Habla de un West Ham “superado físicamente”, con pases descuidados y un ritmo “muy peatonal”, sobre todo antes del descanso. La defensa, dice, estuvo “por todas partes” y sigue siendo una gran preocupación. Añade un detalle que le quema: “ni un solo centro desde la banda izquierda”. Todo, para él, fue “muy predecible”. La mejora tras el descanso la atribuye más al desgaste de Millwall que a un cambio real de nivel de West Ham. Su veredicto: queda “mucho trabajo por hacer”.
El marcador cuenta una remontada. Las voces de la grada, en cambio, hablan de un aviso serio para ambos banquillos: uno por cambiar lo que funcionaba, el otro por necesitar una reacción demasiado tarde. La próxima vez que se crucen, ¿será suficiente con el orgullo y las correcciones desde la banda o este derbi volverá a desnudar las mismas carencias?






