Dilema de Arteta: ¿Declan Rice como lateral derecho?
Mikel Arteta afronta justo lo que ningún entrenador quiere a dos semanas de jugárselo todo: un quebradero de cabeza en la alineación titular. La lesión de rodilla de Ben White en la victoria del domingo ante West Ham United ha abierto un agujero en el costado derecho de la defensa del Arsenal. Y ese agujero amenaza con alterar el plan maestro que ha sostenido toda la temporada.
Con Jurrien Timber fuera de combate desde mediados de marzo, Arteta tuvo que improvisar. Primero desplazó a Declan Rice al lateral derecho para no desarmar la estructura defensiva. Después dio entrada a Cristhian Mosquera. Fue un experimento obligado, pero también una señal de hasta qué punto el técnico confía en la capacidad de Rice para sostener al equipo desde cualquier zona del campo.
El inglés de 27 años ha sido el eje del centro del campo durante todo el curso, el metrónomo y el guardaespaldas a la vez. Desde ahí ha firmado cinco goles y 11 asistencias en 53 partidos en todas las competiciones. Números de centrocampista total, más cerca del box-to-box que del mediocentro puramente destructivo.
Rice, camino del lateral: ecos de Roy Keane
El cambio de posición no ha pasado desapercibido en Inglaterra. En el podcast The Good, The Bad and The Football, Paul Scholes y Nicky Butt tiraron de memoria para comparar el caso de Rice con el de Roy Keane en el Manchester United.
Nicky Butt recordó un detalle que muchos habían olvidado: «Roy Keane jugó de lateral derecho durante dos tercios de una temporada». No fue un parche de un par de semanas, fue una solución sostenida.
Scholes recogió el hilo: «Jugó ahí un montón porque United tenía a Bryan Robson y Paul Ince. Roy jugó ahí muchas veces y fue brillante. Declan Rice parece que encajaría jugando de lateral derecho para mí. Puede jugar ahí. No es un gran creador de juego de todos modos».
Un líder fuera de sitio… o un problema mayor
La cuestión es qué pierde y qué gana el Arsenal con Rice pegado a la cal. Desde el mediocentro, el internacional inglés ha sido el motor de la candidatura al primer título de Premier League desde 2004. Ha protegido a los centrales, ha dado salida limpia, ha llegado al área rival. Ha sido el jugador que une las dos mitades del equipo.
Sin él por dentro, el dibujo cambia. El Arsenal lidera la tabla con 79 puntos en 36 jornadas, cinco por encima del Manchester City, pero con el equipo de Pep Guardiola con un partido menos. Cada detalle pesa. Cada ajuste táctico puede inclinar la balanza en una carrera en la que un tropiezo, uno solo, puede costar un título que el club persigue desde hace dos décadas.
Ahí se entiende el dilema. Si Rice baja al lateral, el costado derecho gana físico, lectura defensiva y personalidad. Pero el centro del campo pierde a su referencia. Si Arteta apuesta por Mosquera en el lateral y mantiene a Rice en su zona habitual, la estructura es reconocible, aunque la banda quede en manos de un futbolista con menos jerarquía en un tramo de temporada sin margen de error.
Burnley, Crystal Palace… y Budapest en el horizonte
El calendario no da tregua ni permite ensayos prolongados. El lunes, el Arsenal recibe al Burnley en el Emirates. Un partido que, sobre el papel, debería servir para afianzar el liderato, pero que llega envuelto en ese ruido de fondo sobre quién ocupará el lateral derecho.
Ahí Arteta tendrá que decidir si se la juega con Mosquera desde el inicio o si fija a Rice en la línea de cuatro. No hay tiempo para medias tintas: lo que funcione ante el Burnley será la base para el cierre de la Premier.
Después quedará la visita a Selhurst Park para medirse al Crystal Palace en la última jornada liguera. Dos partidos para intentar cerrar el campeonato mirando de reojo lo que haga el Manchester City. Dos partidos en los que cada elección de Arteta será diseccionada al milímetro.
Y cuando la liga baje el telón, llegará el viaje a Budapest. El 30 de mayo espera Paris Saint-Germain, vigente campeón, en la final de la Champions League. Un escenario mayúsculo que exige estabilidad, automatismos, jugadores en su mejor posición posible.
Ahí está el nudo de la cuestión: ¿convierte Arteta a Rice en su nuevo Keane de emergencia o protege al hombre que le ha sostenido el centro del campo todo el año? La temporada del Arsenal puede definirse en esa decisión. Y el tiempo para dudar se ha acabado.






