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Dimisión de Carlos Cordeiro en la FIFA por venta de participaciones del Mundial

Carlos Cordeiro, asesor sénior del presidente de la FIFA Gianni Infantino, ha presentado su dimisión en señal de protesta ante los planes del organismo de abrir una consulta para vender participaciones de una nueva entidad comercial vinculada al Mundial a inversores privados.

El estadounidense, exbanquero y expresidente de la federación de su país, rompió con la línea oficial en un comunicado contundente remitido a Sky News. “Como asesor sénior del presidente de la FIFA, exbanquero y aficionado al fútbol de toda la vida, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA se plantea vender una participación en la Copa del Mundo”, afirmó. Y remató: “No tuve ninguna implicación en esta propuesta y me opongo de forma inequívoca. Es un mal negocio para las asociaciones miembro de la FIFA, un mal negocio para el fútbol y un mal negocio para el futuro a largo plazo del juego”.

Su salida llega en pleno incendio político.

Un plan que levanta a medio mundo del fútbol

En la madrugada del viernes, la FIFA intentó contener la tormenta con un comunicado desde Zúrich. El mensaje central era claro: “Nadie está vendiendo el fútbol. Esto no es algo que la FIFA contemplaría jamás”. El organismo defendió la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE) como un vehículo para que todas las asociaciones miembro puedan “tomar una participación significativa en la oportunidad comercial del fútbol en sus respectivos países”, sin sacrificar “el espíritu ni la gobernanza de la FIFA o del propio fútbol”.

Pero no dio marcha atrás. Al contrario: anunció que seguirá adelante con el periodo de consulta, alegando que el proceso se había visto “interrumpido por informaciones incorrectas en los medios” y que cada asociación nacional debe poder votar “basándose en hechos”.

La respuesta del resto del mundo fue un portazo.

Las 55 asociaciones de UEFA anunciaron el jueves que no participarán en ningún torneo de la FIFA mientras el proyecto siga vivo. Lo calificaron de forma “unánime y inequívoca” como inaceptable y lanzaron una amenaza sin matices: “Ninguna selección nacional de UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vivas, salvo que se abandone en su totalidad y se den garantías vinculantes de que la FIFA no volverá a abrir su gobernanza o sus competiciones a la propiedad privada”.

CONCACAF, que agrupa a 41 países de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, también se alineó contra el plan y declaró que “rechazaba la propuesta”. A ese frente se sumó la Asian Football Confederation (AFC), con 47 naciones, tradicionalmente cercana a Infantino, pero que ahora ha pedido a la FIFA “una revisión urgente de su gobernanza”.

La cuenta es demoledora: confederaciones que representan a 143 de las 211 asociaciones miembro de la FIFA han expresado ya su oposición.

El corazón del conflicto: dinero, poder y el Mundial

En el centro de la polémica está FFE, la nueva entidad comercial que la FIFA quiere crear y en la que un grupo inversor, liderado por Thrive Eternal —fundado por Joshua Kushner, cuñado político del expresidente de Estados Unidos Donald Trump—, espera hacerse con una participación minoritaria.

Infantino ha respaldado públicamente el proyecto. El discurso oficial promete retornos millonarios para las federaciones nacionales si la operación sale adelante. Pero hay un problema obvio: esas proyecciones se derrumbarían si los Mundiales masculino y femenino se disputaran sin selecciones europeas, y con el boicot de otras confederaciones importantes.

Ligas europeas y mundiales también han levantado la voz. Temen que la lógica comercial empuje a la FIFA a organizar torneos más grandes y más frecuentes, devorando aún más el calendario doméstico y recargando a los futbolistas.

El choque ya no es solo económico. Es existencial. ¿Quién controla el futuro del Mundial? ¿Las asociaciones miembro o los fondos de inversión?

La rebelión de Asia y el golpe a la autoridad de Infantino

La intervención de la AFC marca un punto de inflexión. Hasta ahora, el bloque asiático había sido uno de los grandes apoyos de Infantino en los congresos de la FIFA. Su presidente, Sheikh Salman, perdió precisamente contra el suizo en las elecciones de 2016. Hoy, el tono ha cambiado.

“La AFC cree que este momento debe convertirse en un catalizador para reforzar la reforma institucional”, señaló el organismo asiático. Su mensaje fue un dardo directo a la cúpula de Zúrich: la democracia en la FIFA, dijo, no se mide solo por el derecho a votar, sino por una “gobernanza transparente, consultas en tiempo oportuno, deliberación informada y participación genuina durante todo el proceso de toma de decisiones”.

El texto culmina con una petición clara: una revisión urgente del marco de gobernanza y de toma de decisiones de la FIFA para garantizar que las propuestas “de importancia global” se desarrollen con la supervisión adecuada de los órganos estatutarios.

En otras palabras: piden que el poder de la presidencia deje de actuar como un rodillo.

“Está en un agujero y tiene que dejar de cavar”

Mientras el fuego político se extiende, la figura de Infantino queda más expuesta que nunca. Desde Sky Sports News, Kaveh Solhekol describió el comunicado nocturno de la FIFA como “desesperado” y “sordo al contexto”, destacando incluso que no mencionaba al presidente por su nombre.

Para el analista, el texto refleja más la posición personal de Infantino que la del conjunto del organismo. Y lanza una advertencia: el presidente de la FIFA “está en un agujero y tiene que dejar de cavar”. Debe “empezar a leer la sala”, asumir que su poder “empieza a menguar” y, sobre todo, “pedir perdón al fútbol, a los aficionados de todo el mundo, a las confederaciones y a los presidentes de las 211 asociaciones miembro”.

Solhekol también criticó la fijación de Infantino con culpar a los medios, comparándola con la estrategia política de Donald Trump. Defendió que las investigaciones publicadas esta semana por medios como The Times y Financial Times han sido “completamente precisas” y que, sin ellas, el actual escándalo ni siquiera habría salido a la luz.

Su conclusión es tajante: Infantino debe cambiar de rumbo si quiere salvar su puesto.

¿Hasta dónde llega la crisis?

El presidente de la FIFA ha salido de situaciones comprometidas en el pasado. Ha sobrevivido a denuncias, críticas y guerras políticas internas. Pero esta vez el frente abierto es mucho más amplio.

Según Solhekol, se trata de “la mayor crisis” a la que se ha enfrentado, “y es enteramente de su propia cosecha”. Infantino parece confiar en presentar todo como un mero ejercicio democrático: un proceso de consulta en el que las 211 federaciones decidirán si seguir o no con el plan. Si lo tumban, dirá que no ha pasado nada, que fue “una tormenta en un vaso de agua”.

Otras voces, en cambio, le recomendarían dar un paso atrás: disculparse, bajar el perfil, dejar que el tiempo enfríe el ambiente y aspirar incluso a ser reelegido el próximo marzo sin oposición. Pero esa no es la ruta que está tomando.

La pregunta es cuánto puede estirar la cuerda. Con UEFA en bloque, CONCACAF y la AFC ya en contra, y con ligas y asociaciones nacionales alarmadas por la deriva comercial, Infantino se asoma a un escenario impensable hace solo unos años: un Mundial fracturado, una presidencia debilitada y un debate de fondo sobre si el fútbol mundial está en venta o no.

Por ahora, Cordeiro ha sido el primero en abandonar el barco desde dentro. Falta por ver cuántos más están dispuestos a seguirle antes de que la consulta sobre FFE se convierta en un plebiscito sobre el propio futuro del presidente de la FIFA.

Dimisión de Carlos Cordeiro en la FIFA por venta de participaciones del Mundial