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Dominik Szoboszlai brilla en el empate de Liverpool en St James’ Park

Liverpool salió vivo de St James’ Park casi de milagro. Un penalti en los últimos minutos, ejecutado con una frialdad demoledora por Dominik Szoboszlai, rescató un punto en un partido que el equipo de Andoni Iraola dominó en volumen ofensivo, pero no en control emocional.

El húngaro, ya sin Mohamed Salah en la plantilla, agarró el balón, miró al portero y la mandó a la escuadra. Imparable. Un lanzamiento que no solo selló el 2-2, también abrió un debate inmediato: ¿ha nacido el nuevo especialista desde los once metros en Anfield?

Szoboszlai manda en la pelota parada

Szoboszlai no solo se quedó con el penalti. Se adueñó de todas las acciones a balón parado: córners, faltas laterales, cualquier balón quieto fue suyo. Y respondió.

“I was practising a lot in the pre-season…”, recordó después, agradeciendo a los porteros suplentes por las sesiones de entrenamiento. El golpeo lo confirmó: potente, arriba, lejos del alcance de Lukas Hornicek.

Iraola, preguntado por la jerarquía de lanzadores, abrió el abanico: habló de Szoboszlai, de Alexander Isak, de Alexis Mac Allister, de Cody Gakpo. “Dom mostró el nivel. Es un penalti casi imposible de parar”, admitió. La frase pesa. El gesto en el campo, más todavía.

Antes del empate, Gakpo ya había encendido la tarde con un disparo seco desde fuera del área, ajustado abajo, que abrió el marcador de Liverpool. El neerlandés terminó el encuentro con seis remates, la cifra más alta de la Gameweek 1 hasta el momento, y alcanzó el umbral de contribución defensiva para cerrar con 12 puntos en términos de rendimiento global. Una actuación completa, con balón y sin él.

Isak y Wirtz, por debajo del cartel

El regreso de Alexander Isak a St James’ Park pedía una noche grande. No lo fue. El sueco participó en cinco acciones de tiro, entre remates propios y ocasiones generadas, pero nunca pareció cómodo.

Se topó con un cabezazo bloqueado, mandó otro intento por encima del larguero desde dentro del área y se fue diluyendo entre el ruido de la grada y la intensidad de Liverpool. Iraola defendió a su delantero: habló de esfuerzo, de posiciones útiles con balón, de un “buen paso” para ser el primer partido. Pero faltó lo esencial: claridad en el área.

A su lado, Florian Wirtz tampoco encontró el ritmo. Formó parte de un doble punta con Isak, pero apenas inquietó. Dispuso de una buena ocasión que Hornicek desvió con una parada solvente y terminó sustituido poco después de la hora de juego. El talento está, la influencia todavía no.

En Liverpool también hubo sombras. Los laterales ofrecieron poco en ambas áreas y Rio Ngumoha sufrió abiertamente en el costado derecho. Nervioso, impreciso, nunca terminó de asentarse. Su relevo, Victor Muñoz, cambió el tono: encaró, atacó espacios y provocó el penalti que Szoboszlai convirtió.

Atrás, la sensación general no fue de seguridad. El bloque concedió transiciones y espacios, aunque Jeremy Jacquet dejó detalles interesantes hasta su sustitución en el minuto 70. Iraola explicó que el central no había completado una pretemporada plena, así que su cambio estaba más o menos previsto. “Todos los suplentes nos dieron energía”, subrayó el técnico, consciente de que su plan de juego exige piernas frescas.

Wissa, líder y puñal

Al otro lado, el Newcastle de Matthias Jaissle dejó una impresión muy distinta al resultado final. El 2-2 sabe a poco después de ir por delante y rozar el triunfo, pero el rendimiento ofrece motivos para el optimismo.

Anthony Elanga y Joe Willock firmaron los goles, aunque el foco se lo llevó otro nombre: Yoane Wissa. Actuó como mediapunta, por detrás de Will Osula, y fue un problema constante para Liverpool. Se movió entre líneas, atacó espacios, combinó con criterio y, cuando aceleró, rompió el partido.

Erró un par de ocasiones claras, sí, pero su conducción para asistir a Willock en el segundo tanto fue una declaración de intenciones. Potencia, decisión, lectura. Wissa explicó después que Jaissle le ha dado un rol de líder: ganar balones, empujar al equipo hacia adelante, “ir a matar” cuando toca y templar cuando el partido lo exige. Se le vio cómodo en ese papel.

Con este nivel, su duelo de la próxima jornada ante Tottenham promete. Los dos goles de Newcastle llegaron en transiciones veloces, con rupturas a la espalda de la defensa. Un aviso directo para un Spurs que suele vivir al límite en campo rival.

Hornicek y Amar Dedic sostuvieron bien la estructura defensiva, sin alardes pero sin grietas graves. En el centro del campo, Lewis Miley sorprendió por su madurez, sobre todo teniendo en cuenta su pretemporada limitada. Movió al equipo con criterio y ofreció líneas de pase constantes.

Parte médico y dudas en el horizonte

La nota amarga para Newcastle llegó incluso antes del pitido inicial. Dan Burn, capitán y referencia atrás, se perderá las próximas semanas por una lesión de tobillo sufrida en un entrenamiento. Llegó al estadio con muletas y una bota protectora, imagen preocupante para un vestuario que pierde liderazgo y centímetros en defensa.

Osula también dejó una incógnita. Se llevó un golpe, aguantó como pudo hasta el minuto 56 y acabó sustituido. De momento no hay parte oficial, aunque el duelo de EFL Cup ante West Bromwich Albion a mitad de semana debería aclarar el panorama en la rueda de prensa de Jaissle.

Entre bajas, ajustes tácticos y nuevas jerarquías —como la de Szoboszlai en los penaltis—, el arranque de temporada deja una pregunta clara: ¿quién sabrá transformar antes estas sacudidas en una ventaja real en la tabla?