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Eddie Howe y el futuro de Bruno Guimarães en Newcastle

Eddie Howe se agarra a Bruno Guimarães… pero no promete nada

El verano en Newcastle late al ritmo de un nombre: Bruno Guimarães. Capitán, referencia emocional y faro futbolístico de un proyecto que ha perdido demasiado talento en apenas un año. Eddie Howe lo sabe, lo siente y lo repite. Pero no puede garantizar que el brasileño vaya a seguir.

Después del 1-1 ante Gateshead en el primer amistoso de pretemporada, el técnico fue tan sincero como prudente.

“He tenido conversaciones realmente buenas con él antes del Mundial, durante el Mundial y después del Mundial”, explicó. Hasta ahí, calma. A partir de ahí, incertidumbre. “No sé qué va a pasar con el futuro de Bruno. Eso es para que otros lo especulen. Son conversaciones de las que yo no formo parte”.

El ruido viene de Londres. Según informó esta semana BBC Sport, Arsenal prepara una oferta de 70 millones de libras por el centrocampista de Brasil. En St James’ Park no quieren ni oír hablar de perder a su talismán, pero el mercado aprieta y la Premier no perdona debilidades.

Bruno, mientras tanto, apura sus vacaciones familiares tras la eliminación de Brasil en octavos de final del Mundial ante Noruega. Tiene fecha de regreso: el viernes debe reincorporarse al Newcastle y viajar con la expedición a la concentración de pretemporada en España. Hasta que se suba a ese avión, cada día será un ejercicio de resistencia para la afición.

El precedente de Isak y el miedo a otro golpe

En el club aún escuece lo ocurrido con Alexander Isak el verano pasado. Liverpool apretó, el delantero quiso marcharse y acabó forzando la salida. La comparación es inevitable, pero Howe intenta cortar el paralelismo de raíz.

“No hay nada que diga que Bruno no vaya a volver a entrenar con nosotros”, lanzó el entrenador, firme, cuando se le recordó el caso del sueco. “Hay que mirar esto por sí mismo. Bruno es el capitán de nuestro club. Ha sido un jugador y una persona increíbles todo el tiempo que hemos trabajado juntos. Hablo en nombre de todos en el club: lo queremos absolutamente y, por supuesto, todos queremos que se quede”.

El mensaje es claro: Guimarães es el pilar sobre el que se sostiene un vestuario que ya ha perdido a Isak, Sandro Tonali y Anthony Gordon en los últimos doce meses. Demasiado talento marchándose por la puerta de salida como para permitirse otra sacudida.

Un centro del campo desarmado y un riesgo calculado

La marcha de Tonali a Tottenham, en una operación que puede alcanzar los 100 millones de libras, dejó un hueco enorme en el centro del campo. Para rellenarlo, Newcastle ha cambiado de plan. Menos fichaje consagrado, más apuesta de futuro.

Han llegado Sean Steur desde Ajax y Aladji Bamba desde Monaco. Dos centrocampistas muy jóvenes, dos proyectos, no soluciones inmediatas. Bamba, cuyo fichaje se anunció el viernes, aún no debutó. Steur, en cambio, jugó los 90 minutos ante Gateshead y dejó una primera impresión interesante.

“Ha jugado realmente bien hoy”, valoró Howe. “Puede estar muy satisfecho con su actuación y con su primera aparición con nuestros colores”.

No es habitual que Ajax deje salir a un canterano de 18 años por una cantidad que puede alcanzar los 23 millones de libras. Newcastle lo ha hecho porque sabe que, si espera a que explote en Países Bajos, será inalcanzable. Es un riesgo, pero también la única manera de competir en un mercado inflacionado.

Steur llega con cartel. Willem Weijs, que lo dirigió en Jong Ajax, lo definió como “uno de los jugadores mejor valorados” de la academia neerlandesa. Ante Gateshead se vieron destellos: buena técnica, calma en la circulación, visión para encontrar líneas de pase incluso en un contexto físico y directo como el de la National League.

Pero la Premier es otra cosa. Y Howe lo sabe.

Un plan a largo plazo que necesita a su capitán

El propio Weijs ya había señalado las dos caras del joven centrocampista: “Es sobresaliente en el primer toque y en la creación de líneas de pase en un juego de posesión. Escanea muy bien, está muy cómodo con el balón, es muy bueno en espacios reducidos. Es un típico centrocampista neerlandés, pero tiene que centrarse en su desarrollo defensivo. Debe competir mejor en los duelos, pasar mucho más tiempo en el gimnasio. Sé que está trabajando en ello, pero puede mejorar y tiene que mejorar”.

Justo ahí entra la nueva estrategia del Newcastle. Este verano el club se ha volcado en un perfil muy concreto: jugadores de 20 años o menos, formados en el fútbol continental, con margen de crecimiento y, si todo sale bien, con una futura plusvalía enorme. A Steur y Bamba se suman Ewen Jaouen y Bazoumana Toure. Cuatro apuestas, cuatro incógnitas.

No es un plan para mañana. Es un plan para dentro de dos, tres, cuatro temporadas. Y por eso la figura de Bruno Guimarães se vuelve todavía más imprescindible. Mientras los jóvenes aprenden el oficio, el brasileño es el que sostiene la estructura, el que marca el ritmo, el que pone orden cuando el partido se rompe.

Howe lo tiene muy claro: “Todos tenemos que ser muy comprensivos con los jugadores que han llegado. No creo que podamos poner demasiada presión sobre ellos. Forma parte de mi trabajo intentar quitarles presión, permitirles desarrollarse y disfrutar de su tiempo aquí”.

El entrenador pide paciencia para los nuevos. Pero no oculta su deseo de estabilidad para los que ya están. Si Newcastle quiere que este giro hacia el talento joven no se convierta en una transición eterna, necesita un ancla en el centro del campo. Y ese ancla, hoy, se llama Bruno Guimarães.

La cuestión es sencilla y, al mismo tiempo, brutal: ¿podrá el club retener a su capitán justo cuando más falta hace?