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Gasperini responde a Mourinho tras la derrota de Roma ante el Madrid

Roma pasó de la euforia al estupor en diez minutos fatales. Dominó, mandó, intimidó al Real Madrid durante buena parte de la noche… y acabó desplomándose a balón parado. El 3-1 que parecía sentencia se convirtió en una pesadilla a base de saques de esquina. El resultado dolió. Pero a Gian Piero Gasperini le dolió todavía más escuchar el diagnóstico de José Mourinho.

“Con el 3-1 pensaron que el partido estaba muerto, pero en realidad los jugadores de Roma estaban muertos”.

Respuesta inmediata al dardo de Mourinho

Gasperini, que había visto a su equipo superar al Madrid en juego y ritmo durante largos tramos, no dejó pasar la oportunidad de replicar. Su lectura del partido fue radicalmente opuesta.

“Yo no lo creo. Me parece que si había alguien que no podía más, eran ellos”, respondió el técnico de Roma, visiblemente molesto. “Podríamos haber marcado algún gol más. Fueron superados en todos los aspectos. Marcaron los goles, y eso cuenta con toda justicia, estuvieron bien usando su físico. Pero por lo demás, desde luego no estuvieron a la altura”.

El contraste era brutal: en el césped, un Madrid letal en las áreas en el tramo final; en la sala de prensa, un Gasperini convencido de que su Roma había sido superior “en todo” salvo en la ejecución de esas jugadas a balón parado que lo cambiaron todo.

De 80 minutos de control al colapso en los córners

El golpe deportivo fue especialmente cruel por la forma en que llegó. Roma manejó el tempo del duelo durante 80 minutos, controló las transiciones y redujo al Madrid a ráfagas aisladas. Hasta que se apagó la luz.

En los últimos minutos, el equipo italiano se quedó “paralizado” en defensa, incapaz de gestionar las segundas jugadas y la avalancha de centímetros que el conjunto español volcó sobre el área. Tres goles encajados en acciones de córner dibujaron un final de pesadilla para el Olímpico.

“Nos quedamos clavados en la línea de meta, paralizados, y sin embargo en la primera parte ya habían tenido córners y no habíamos mostrado esta fragilidad”, lamentó Gasperini en Sky Sport Italia. “Marcaron los goles con demasiada facilidad; en un partido así, estos episodios no tendrían que haberse producido. Es difícil levantarse después de una derrota como esta. Debemos volver a empezar desde el partido hasta el momento en que llegaron los goles, tenemos que reaccionar, de lo contrario todo lo bueno que hemos hecho queda anulado”.

La noche dejó una sensación doble: por un lado, un plan de partido que había maniatado al Madrid; por otro, una vulnerabilidad recurrente en el juego aéreo que volvió a costar muy caro.

Lesiones y personalidad: más problemas en el tramo final

Como si la remontada no fuera suficiente castigo, Roma salió del choque con dos piezas clave tocadas: Manu Koné y Paulo Dybala tuvieron que abandonar el campo por problemas físicos.

“Para Koné es un problema muscular, mientras que Dybala sintió que se le cargaba un poco el gemelo. Lo de Koné parece un poco más serio”, explicó Gasperini. “En estos partidos de alta intensidad, las pequeñas lesiones son inevitables, pero vamos a reaccionar con fuerza a este contratiempo”.

El técnico no escondió que, más allá del físico, el derrumbe también tuvo un componente mental. Los últimos diez minutos dejaron al descubierto una Roma sin la calma necesaria para cerrar una gran noche.

“Quizá faltó personalidad y no entendimos que el momento era crucial. Esto forma parte del fútbol, aunque sea algo inusual”, admitió. “Tenemos que encontrar la fuerza para volver a empezar desde esos 80 buenos minutos y responder”.

Una debilidad conocida ante la potencia física

Gasperini fue transparente al analizar el tipo de rival que más daño le hace a su equipo. Cuando el adversario llena el área de cuerpos y centímetros, Roma sufre.

“Algunos equipos simplemente lanzan hombres hacia adelante. Somos vulnerables en esas situaciones”, reconoció. “Pasa contra estos equipos con una gran fisicidad, y es una situación en la que debemos mejorar”.

No hubo excusas sobre los goles encajados. Sí una línea roja clara: Roma no puede permitirse repetir este patrón si quiere competir con los gigantes de Europa en eliminatorias de máximo nivel.

“Fuimos mejores que el Real”

Pese al desenlace, Gasperini se aferró a la idea de que el rendimiento general sitúa a Roma en el escalón de los grandes. Ni rastro, en su discurso, de un equipo “muerto” como había descrito Mourinho.

“No fue una caída física porque incluso con el 3-1 seguimos jugando y podríamos haber terminado mejor algunas jugadas”, defendió. “Los goles llegaron en esas acciones a balón parado, que es mérito de ellos. Nos vamos decepcionados, pero fuimos mejores que el Real. Ellos solo tenían esa arma. Pasamos de la euforia a la decepción, y hay que digerirlo rápido”.

El marcador dirá que ganó el Madrid. El relato de Gasperini cuenta otra historia: la de un Roma que dominó, se desplomó en su punto más débil y ahora está obligado a demostrar si aquellos 80 minutos de superioridad eran un espejismo… o el verdadero techo de este equipo.

Gasperini responde a Mourinho tras la derrota de Roma ante el Madrid