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El gran error de Liverpool tras la salida de Salah

En Liverpool llevan semanas repitiendo el mismo mensaje: reemplazar a Mohamed Salah es imposible. Pero la sensación que se instala alrededor de Anfield es otra. No solo puede pasarles factura no haber firmado un sustituto específico para el egipcio en la banda derecha. También hay quien cree que el verdadero error del verano está en otro nombre y en otra oportunidad perdida: Antoine Semenyo.

El club volcó su gran inversión en Bradley Barcola, fichado en el penúltimo día de mercado por unos 123 millones de euros, una cifra cercana al récord histórico del club. El francés aterriza con una misión casi descomunal: acercarse, como mínimo, al impacto demoledor de Salah en goles y asistencias, el hombre que se ha disparado hasta el tercer puesto en la tabla de máximos goleadores de la historia del Liverpool.

Hay un matiz clave. Barcola se siente más cómodo atacando desde la izquierda, una zona en la que el Liverpool ya acumula alternativas de peso. La derecha, el territorio que Salah ha hecho suyo durante años, sigue sin un heredero natural.

Warnock avisa: “Les puede costar”

Stephen Warnock no se anda con rodeos. El exdefensa, en declaraciones a TEAMtalk en asociación con Gambler Media, ve un riesgo claro en la planificación de los de Anfield.

“En última instancia, sí, podría costarles”, advierte. Y enseguida pone el dedo en la llaga que condiciona todo el debate: “¿Había un sustituto adecuado que pensaran que podía replicar lo que hacía Salah? No creo que exista un reemplazo adecuado, porque lo de Salah fue fenomenal”.

El argumento económico también pesa. “Liverpool tendrá una valoración para los jugadores hasta donde está dispuesto a llegar, y me pareció bastante extraño que decidieran ir a por Ismaila Sarr tan tarde en la ventana, con su edad y su precio”, apunta Warnock. “Se entiende por qué no apretaron demasiado por él, probablemente por la postura del Crystal Palace, pero también por su edad”.

El club tanteó a Sarr en los últimos compases del mercado y vio rechazadas dos ofertas por Yankuba Minteh. Ninguno llegó. La banda derecha quedó huérfana de un especialista.

Minteh, la opción que puede volver en enero

El nombre de Yankuba Minteh no desaparece del radar. Con 22 años, siete menos que Sarr y un techo teóricamente más alto, el gambiano aparece como una apuesta de futuro, pero también como una incógnita inmediata.

“Yankuba Minteh es un caso interesante porque te preguntas si realmente habrían apretado por ese fichaje si hubiera estado totalmente en forma”, reflexiona Warnock.

Ahí surge la crítica más dura a la planificación deportiva. “Lo gracioso es que han sabido durante tanto tiempo que Salah se iba, pero aún no han encontrado un reemplazo”, dispara. “Siempre pienso que deberías mirar dos o tres temporadas por delante; con lesiones, bajones de forma… siempre tienes que pensar quién es el siguiente en la fila”.

Y remata: “Siento que el Liverpool no ha rectificado esa situación, y me parece absolutamente increíble, para ser sincero. Creo que posiblemente volverán a por Minteh en enero, pero puede que aparezca alguien más en el radar de aquí a entonces…”.

Semenyo, la oportunidad de 62,5 millones que se escapó

El fichaje de Barcola pone fin a una persecución de casi un año por el ex del PSG. Pero no era el primer plan. Antes, el Liverpool había apuntado a Antoine Semenyo en enero, solo para ver cómo el Manchester City se adelantaba con una oferta de 62,5 millones de euros.

Warnock todavía no entiende cómo el club de Anfield no apretó más por él.

“Me pareció realmente extraño en su momento que no compraran a Semenyo”, confiesa. “Por el precio al que estaba, y sí, estaba inflado, pero es un jugador probado en la Premier League, un auténtico portento físico que marca goles, fiable, resistente… marca todas y cada una de las casillas”.

El rendimiento inmediato del atacante bajo las órdenes de Pep Guardiola refuerza esa sensación de error. “No pensé que haría lo que ha hecho en el Man City tan rápido; creía que le llevaría tiempo asentarse, pero creo que el Liverpool dejó escapar uno muy bueno ahí”, reconoce Warnock.

La comparación duele en Anfield: mientras Salah se marcha y la derecha queda sin dueño claro, Semenyo se consolida como un arma ofensiva en el máximo rival directo por la Premier.

Diomande, el debate del precio

Yan Diomande fue otra de las grandes obsesiones de los primeros compases del verano. El Liverpool lo siguió de cerca, lo valoró, lo estudió. Pero el coste estimado, en torno a los 100 millones, acabó siendo una barrera difícil de justificar.

“Yan Diomande era otro que querían”, recuerda Warnock. “Pero habiéndolo visto en el Mundial, no estoy del todo seguro de que fuera la pieza adecuada por 100 millones. Creo que 50-60 millones habría sido un valor realista para él, pero ahora todo el mundo trabaja sobre el potencial y piensa en lo que podrían ser capaces de hacer dentro de 10 años”.

La reflexión resume bien el mercado del Liverpool: un club que intenta equilibrar gasto, proyección y rendimiento inmediato en un contexto en el que los precios se disparan y las certezas escasean.

Barcola, el peso de un fichaje gigante

Mientras tanto, toda esa presión se posa sobre Bradley Barcola. El francés llega con un coste enorme, una expectativa brutal y la sombra alargada de Salah proyectada sobre su espalda. Jamie Carragher necesitó solo 14 palabras en un tuit para encender a la afición y convertir al atacante en tema de conversación viral.

Barcola no es Salah. No juega en la misma banda, no tiene el mismo perfil, no ha escrito todavía ninguna página en la historia del club. Pero el Liverpool ha apostado por él como gran bandera de la nueva etapa.

La pregunta es evidente y ya se escucha en los alrededores de Anfield: ¿bastará con el talento de Barcola y los parches internos para tapar el agujero que deja Salah, o este verano quedará marcado como el momento en que el Liverpool dejó escapar al heredero que necesitaba?