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Los grandes fichajes que la Premier League dejó escapar

Hubo un tiempo en que la Premier League pudo ser aún más grande. Más mítica. Una realidad alternativa en la que algunos de los mejores futbolistas de la historia habrían cambiado por completo el mapa del fútbol inglés. Lo que sigue no es ciencia ficción: son los grandes fichajes que estuvieron a un paso de hacerse… y nunca ocurrieron.

El Blackburn que pudo cambiar la historia

Todo arranca en Lancashire, con un club que hoy parece un recuerdo lejano en la élite, pero que en los 90 coqueteó con moldear el futuro del fútbol europeo.

En 1993, Roy Keane ya había dado su palabra a Blackburn Rovers. Apretón de manos con Sir Kenny Dalglish, contrato prácticamente cerrado, el mediocentro irlandés listo para mudarse desde Nottingham Forest. Se fue a Irlanda tranquilo… hasta que sonó el teléfono. Era Manchester United. El “error”, como lo llama el propio Keane, fue decir que también firmaría con ellos. Lo demás es historia: siete títulos de Premier League, cuatro como capitán, y una era de dominio que quizá nunca habría existido si hubiera vestido de azul y blanco.

Blackburn quiso ir todavía más lejos. En 1995, recién coronado campeón de la Premier, Dalglish buscó a un joven mediapunta francés de Bordeaux: Zinedine Zidane. Él y su compañero Christophe Dugarry visitaron el campo de entrenamiento, hablaron con Jack Walker, el dueño. Y entonces cayó la frase que se convirtió en leyenda: “¿Para qué quieres fichar a Zidane si ya tenemos a Tim Sherwood?”. Walker vetó la operación. Tres años después, Zidane levantaba el Mundial y el Balón de Oro.

La ironía no acaba ahí. En 2010, Blackburn tenía prácticamente atado a Robert Lewandowski tras negociar con Lech Poznan. Solo quedaba que el delantero volara a Inglaterra para rematar el acuerdo. Pero el volcán Eyjafjallajokull entró en erupción, paralizó el tráfico aéreo en Europa y el viaje nunca se produjo. Lewandowski terminó en Borussia Dortmund, luego Bayern Munich y Barcelona, y se convirtió en uno de los goleadores más devastadores de la historia de la Champions. Un volcán cambió el destino de un club… y quizá de una liga.

Arsenal, el club de los “casi”

Pocas historias de “casi fichajes” son tan dolorosas como las de Arsenal bajo el mando de Arsène Wenger. El técnico francés vio antes que nadie a varios gigantes del fútbol moderno. No siempre logró retenerlos.

Zlatan Ibrahimovic llegó a Londres con 17 años, procedente de Malmo, con todo preparado para convertirse en el nuevo ‘9’ de los Gunners. Posó con la camiseta, con su nombre y el dorsal en la espalda. Pero Wenger quiso verlo a prueba. Zlatan no aceptó: “Zlatan no hace audiciones”. Dio media vuelta. No pisaría la Premier League hasta 16 años más tarde, ya como estrella mundial, en Manchester United.

El caso de Yaya Touré fue distinto, pero igual de frustrante. A los 20 años, con Beveren, disputó un amistoso de pretemporada con Arsenal ante Barnet en 2003. Había acuerdo, Wenger lo quería, pero el mediocentro se cansó de esperar el permiso de trabajo y eligió Metalurh Donetsk, donde no lo necesitaba. Años después, se convertiría en pieza clave del Manchester City tricampeón de la Premier.

Y luego está el gran lamento de Wenger: Cristiano Ronaldo. En 2003, Arsenal invitó al joven de 17 años y a su madre a las instalaciones del club. Almuerzo, visita, camiseta con su nombre. Todo preparado para cerrar el fichaje desde Sporting. Pero el coste del traspaso se disparó y apareció Manchester United. Ronaldo acabó en Old Trafford, ganó tres Premier League y cinco Balones de Oro. Wenger lo resumió años después como su mayor arrepentimiento.

El último capítulo de esta colección de oportunidades perdidas lo protagoniza Kylian Mbappé. En 2016, aún sin contrato profesional en Monaco, Wenger voló al sur de Francia para reunirse con él y su familia en su casa. Quiso convencerles cara a cara. No bastó. Un año más tarde, Jurgen Klopp intentó lo mismo para Liverpool, incluso con una reunión en un jet privado. Mbappé eligió Paris Saint-Germain, ganó el Mundial con Francia y solo entonces dio el salto a Real Madrid. La Premier se quedó sin su meteoro.

Manchester United: gigantes que se escaparon

El club más laureado de la era Premier también acumula fantasmas en el mercado. Algunos de ellos pudieron reescribir su presente reciente.

En 1996, Alan Shearer se sentó el mismo día con Sir Alex Ferguson y con Kevin Keegan. El máximo goleador histórico de la Premier estuvo, según sus propias palabras, “al 90%” cerca de fichar por Manchester United. Pero la llamada insistente de Keegan y el peso de Newcastle United, su club de infancia, inclinaron la balanza. Shearer eligió St James’ Park, donde marcó 148 goles de liga. Ferguson ganó títulos sin él, pero la imagen de Shearer rematando centros en Old Trafford sigue siendo una de las grandes ucronías del fútbol inglés.

En 2003, otro genio brasileño rozó la camiseta roja: Ronaldinho. Tras anunciar su salida de Paris Saint-Germain, todo apuntaba a que su siguiente parada sería Old Trafford. Ferguson llegó a decir que estaban “muy cerca”. En 48 horas todo cambió: Sandro Rosell le prometió Barcelona si llegaba a la presidencia y el brasileño aceptó. Ronaldinho se marchó al Camp Nou, ganó el Balón de Oro y la Champions, y encendió la mecha del mejor Barça de la historia.

Más reciente es la cadena de decisiones que alejaron a Manchester United de dos fenómenos generacionales: Erling Haaland y Jude Bellingham. En 2019, Ole Gunnar Solskjaer voló a Austria para convencer a Haaland, al que ya había entrenado en Molde y recomendado al club un año y medio antes. La dirección deportiva no se movió a tiempo. Cuando el noruego empezó a marcar con Red Bull Salzburg, ya estaba media Europa detrás de él. Eligió Borussia Dortmund. Después, llegó a Manchester… pero al lado celeste.

Bellingham también estuvo en Carrington. En 2020, con 17 años y aún en Birmingham City, visitó la ciudad deportiva junto a su familia. Le esperaban Solskjaer, Sir Alex Ferguson, Bryan Robson y Eric Cantona. Todos hablaron con él, todos creyeron haberle convencido. Robson llegó a admitir que salieron de la reunión seguros de que ficharía. Sin embargo, el centrocampista escogió Borussia Dortmund primero y Real Madrid después. Otro tren que pasó de largo.

Gerrard, el “no” que marcó una era

Pocas decisiones personales pesan tanto como la que tomó Steven Gerrard en el verano de 2005. Venía de liderar la remontada épica de Liverpool en la final de la Champions en Estambul y tenía a José Mourinho llamando a su puerta.

El técnico de Chelsea imaginaba un centro del campo con Claude Makelele, Gerrard y Frank Lampard. Lo dijo años después sin rodeos: era su sueño. Gerrard llegó a presentar un transfer request. En su autobiografía admite que la idea de jugar para Mourinho le seducía, que le “giró la cabeza”. El traspaso parecía cuestión de tiempo.

Pero la familia, el peso emocional de Anfield y el vínculo con su club de infancia pudieron más. Firmó un nuevo contrato por cuatro años y permaneció diez temporadas más en Liverpool. La Premier nunca vio a Gerrard de azul, y la rivalidad entre ambos clubes se cargó de una tensión que habría sido muy distinta con él en Stamford Bridge.

Leyendas que rozaron la Premier… y se fueron a otro lado

No solo los ingleses dejaron escapar joyas. La liga estuvo cerca de abrazar a grandes nombres ya consagrados, con giros tan sorprendentes como frustrantes.

Andriy Shevchenko, por ejemplo, probó suerte con West Ham United en 1999, mucho antes de su fichaje por Chelsea. Harry Redknapp organizó un amistoso con el filial de Barnet y el ucraniano marcó dos goles. Costaba alrededor de un millón de libras. Redknapp y Frank Lampard Sr. lo consideraron demasiado para un chico de 17 años. West Ham pasó. Años después, Shevchenko sería Balón de Oro y uno de los mejores delanteros de su generación.

Rivaldo, campeón del mundo con Brasil en 2002 y Balón de Oro en 1999, llegó a tener un acuerdo económico con Bolton Wanderers en 2004. El entonces presidente Phil Gartside lo confirmó: había recibido un fax del jugador aceptando la oferta. Rivaldo, libre y con 32 años, hablaba de llevar al club por primera vez a Europa. Parecía un sueño imposible… y lo fue. El fichaje se cayó antes de la firma y el brasileño terminó en Olympiacos. La imagen de Rivaldo en el Reebok Stadium quedó como una fantasía.

Otro “casi” de altos vuelos fue el de Aaron Ramsey. Manchester United anunció en su web un acuerdo con Cardiff City por el joven centrocampista galés, al que definió como uno de los mayores talentos de su país. Diez días después, Ramsey firmaba por Arsenal. Wenger, en plena cobertura de la Eurocopa, se tomó unas horas libres, voló para comer con él y le expuso su proyecto. El jugador sintió que el francés lo quería de verdad. Once años y tres FA Cup después, la elección habla por sí sola.

La Premier que nunca veremos

Cada mercado de fichajes deja historias de negociaciones rotas, vuelos cancelados, permisos de trabajo eternos o decisiones familiares que cambian carreras. Pero pocas ligas acumulan tantas “realidades paralelas” como la Premier League.

Roy Keane mandando en el centro del campo de Blackburn. Zidane y Lewandowski en Ewood Park. Cristiano y Mbappé con la camiseta de Arsenal. Ronaldinho, Shearer, Haaland y Bellingham en Old Trafford. Gerrard en el mediocampo de Mourinho. Rivaldo en Bolton. Shevchenko creciendo en West Ham.

La historia del fútbol inglés se escribió sin ellos. La pregunta, inevitable, queda flotando: ¿cómo serían hoy la Premier y el mapa europeo si todos estos fichajes que casi ocurrieron hubieran cruzado la línea de meta?