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LASK busca remontar ante Celtic en la UEFA Champions League

La noche del martes, a las 20:00 BST, el Raiffeisen Arena de Linz se prepara para una cita límite. LASK Linz arranca el partido con una losa de tres goles tras el 3-0 encajado en Glasgow, pero con la sensación de que, al menos, llega con todo lo que tiene disponible. No hay margen para el cálculo: o se desata o se despide de la UEFA Champions League en pleno agosto.

LASK: estabilidad, fe y un plan agresivo

Dietmar Kühbauer afronta el duelo con una noticia clave: ningún contratiempo nuevo después del intenso primer asalto en Celtic Park. El técnico austríaco puede tirar de su bloque más fuerte, algo imprescindible cuando se necesita una remontada casi perfecta.

La gran ausencia sigue siendo la misma y pesa: Ramiz Harakaté continúa fuera por una rotura de ligamento cruzado y no estará en el horizonte cercano. Sin su delantero, LASK se ve obligado a exprimir al máximo a los hombres disponibles.

Kühbauer no piensa traicionar su idea de base. Todo apunta a que repetirá el 3-5-2 estructurado, con una línea de tres centrales formada por Xavier Mbuyamba, Alemão y Andrés Andrade, diseñada para ahogar a los extremos de Celtic y evitar que el partido se rompa demasiado pronto.

Pero el guion no acaba ahí. Desde dentro del vestuario se desliza que el plan cambia si el marcador no se mueve a favor. Si LASK necesita goles rápidos en la segunda parte, el equipo se volcará: más atacantes, menos red de seguridad. Es una apuesta clara. O se abre la eliminatoria o se asume el golpe.

El once previsto refleja ese equilibrio inicial entre orden y ambición: Jungwirth bajo palos; Mbuyamba, Alemao y Andrade atrás; carriles y mediocampo con Jorgensen, Danek, Ljubicic, Horvath y Bello; y arriba Usor junto a Adeniran, encargados de convertir la urgencia en goles.

Celtic: dudas atrás, autoridad en el marcador

Martin O’Neill viaja a Linz con la eliminatoria encarrilada, pero no con todos los problemas resueltos. El técnico lidia con decisiones de última hora en defensa. Auston Trusty se perdió la última sesión de entrenamiento por un problema estomacal y deja una incógnita en el eje de la zaga. Si no llega, Liam Scales está listo para acompañar a Cameron Carter-Vickers en el centro de la defensa.

Los laterales también llegan tocados de efectivos. Alistair Johnston, dueño habitual del costado derecho, no volverá hasta octubre por una lesión en los isquiotibiales. Eso obliga a que Colby Donovan vuelva a asumir el rol de lateral derecho, en una línea de cuatro que también contará con Kieran Tierney para darle algo de jerarquía a una retaguardia remendada.

En el medio y arriba, Celtic tampoco se libra de ausencias importantes. Alex Oxlade-Chamberlain está sancionado y no podrá participar, mientras que Jota continúa su larga recuperación de una grave lesión de ligamento cruzado. Dos bajas que restan creatividad y desequilibrio, pero que no han frenado hasta ahora el impulso del equipo.

Todo indica que Viljami Sinisalo será el guardián de la portería, protegido por una defensa improvisada con Donovan, Carter-Vickers, Scales y Tierney. Por delante, un centro del campo con Nygren, McGregor y Baur, y un tridente ofensivo formado por Duran, Hogh y Hyun-Jun, suficiente dinamita para castigar cualquier concesión austríaca.

Dinámica opuesta: dominio local en liga, tiranía escocesa en Europa

LASK llega herido en Europa, pero en racha en casa. Ha ganado sus cuatro partidos oficiales domésticos. En la Bundesliga austríaca se ha mostrado contundente: 3-0 a Grazer AK, 2-0 a Austria Wien y 4-1 a SV Ried. A eso se suma un 7-0 aplastante en Copa. Un inicio de temporada impecable que solo se ha visto manchado por el golpe de realidad en Glasgow.

Ese 3-0 ante Celtic frenó en seco la euforia. El desafío ahora es mental tanto como futbolístico: ¿puede el LASK de la liga trasladar esa versión dominante a un escenario europeo con la soga al cuello?

Celtic, por su parte, camina con paso firme bajo el mando de O’Neill. Cuatro partidos oficiales, cuatro victorias, trece goles a favor y solo uno en contra. Números de equipo que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.

En la Premiership, superó a Dundee FC por 1-0 y arrolló a Kilmarnock con un 5-1. En la League Cup, destrozó a Dundee United por 4-0. Y en la ida de este play-off, firmó un 3-0 autoritario frente a LASK. La eliminatoria no está sentenciada por reglamento, pero el marcador habla claro.

Lo que se juega en Linz

No hay espacio para cálculos conservadores. LASK necesita al menos tres goles para igualar la serie y forzar la prórroga, sin encajar ninguno. Un solo tanto de Celtic obligaría a los austríacos a marcar cuatro. La línea entre la épica y el adiós es finísima.

El contexto invita a un guion nítido: un LASK agresivo, empujado por su estadio y por su buen momento doméstico, contra un Celtic que llega con ventaja, pero con una defensa remendada y la obligación de mantener la calma.

El once proyectado de Celtic resume esa mezcla de confianza y prudencia: Sinisalo; Donovan, Carter-Vickers, Scales, Tierney; Nygren, McGregor, Baur; Duran, Hogh y Hyun-Jun. Un equipo capaz de sufrir atrás y matar a la contra si LASK se desboca.

El encuentro se podrá ver en directo en el Reino Unido, en exclusiva, a través de Amazon Prime Video. Desde Linz, la pregunta es otra: ¿será esta noche recordada como la remontada imposible de LASK o como una nueva demostración de poder de un Celtic que parece decidido a entrar en la fase de grupos sin titubeos?