Harry Kane y su legado: ¿Puede llegar al próximo Mundial?
Harry Kane vive en una frontera curiosa: ya pertenece a la historia, pero todavía se le exige que siga escribiéndola. Capitán de una Inglaterra que firmó un meritorio tercer puesto en el Mundial de 2026 y referente absoluto de la selección, el plan parece claro: liderar a los Three Lions hasta la Eurocopa de 2028 en casa. Más allá de eso, el futuro se vuelve mucho más difuso.
Para entonces, si nada se tuerce, Kane habrá seguido agrandando su leyenda. Ya es el máximo goleador de la historia de Inglaterra, con 85 tantos, y se encuentra a solo cuatro partidos de igualar el récord absoluto de Peter Shilton, con 125 internacionalidades. Cada vez que se pone la camiseta blanca, pisa territorio de récord.
En el día a día, Thomas Tuchel sigue mirándole como la brújula ofensiva de Bayern Munich. No es solo una cuestión de jerarquía: en el puesto de delantero centro puro hay pocas alternativas reales a su altura. Pero el calendario no se detiene. Kane acaba de cumplir 33 años y ni siquiera los goleadores más voraces pueden desafiar para siempre al tiempo.
El fútbol reciente ofrece dos espejos tentadores. Cristiano Ronaldo jugó el último Mundial con 41 años; Lionel Messi, con 39. Dos gigantes que han alargado su carrera hasta límites casi irreales. La pregunta, inevitable, aparece sola: ¿puede Kane seguir ese mismo camino y sostenerse en la élite hasta otro Mundial?
“Estar en forma es un tesoro. Hay jugadores que se desarrollan y mejoran con la edad. Algunos lo encuentran más fácil. No fácil, pero sí llevadero”
Chris Waddle, exinternacional inglés, lo ve con matices. En declaraciones a GOAL, en colaboración con BetBrain, dejó una reflexión que va al corazón del debate: la gestión del cuerpo, de las piernas, del orgullo.
Waddle subraya una ventaja clave del delantero de Bayern: “Harry es un chico en forma, lo sabemos. No depende de la velocidad. Tiene una gran cabeza para el fútbol”. Es un matiz importante. Kane nunca ha vivido de correr más que nadie, sino de pensar antes que todos. Ese tipo de jugador, en teoría, puede estirar su vida útil en la élite más que un atacante basado en el físico.
Pero el exjugador no se engaña. Ha visto demasiados torneos, demasiados finales de ciclo. “A veces ves jugadores en grandes competiciones y piensas: ‘Se le están yendo las piernas’”, recordó. Y ahí sacó a relucir un ejemplo mayúsculo: “Miro a Ronaldo como referencia. Vi a Portugal en el Mundial y, para mí, sus piernas ya no daban para ese nivel de fútbol”.
Con Messi, el análisis fue distinto, pero igual de revelador: “Lionel Messi todavía tenía destellos de brillantez, hasta que el resto de sus compañeros decidió intentar patear a todo el mundo fuera del país”. El genio argentino seguía marcando diferencias a fogonazos, aunque rodeado de un contexto menos amable.
A partir de ahí, Waddle dibuja el mapa del final de carrera para las grandes estrellas: bajar un peldaño, no rendirse, pero aceptar otra velocidad. “Llega un momento en el que tienes que pensar: ‘Sí, todavía puedo jugar, y puedo hacerlo como Messi en Miami, un buen nivel para él’. Ronaldo en Arabia Saudí también puede manejarlo”.
La pregunta que flota en el aire es obvia: ¿qué pasa con Kane cuando la Bundesliga empiece a ir demasiado rápido? “Harry, al final, llegará a un punto en el que pienses que la Bundesliga es demasiado rápida. ¿Adónde vas desde ahí?”, lanza Waddle, sin respuesta fácil.
El siguiente Mundial aparece entonces como una montaña empinada. “El próximo Mundial es un gran reto para él, creo, para jugar ese torneo”, admite el exinternacional. No se trata de si Kane seguirá siendo futbolista, sino de si seguirá siendo futbolista de ese nivel. “Algunos de estos jugadores pueden pensar: ‘Sí, sigo jugando, pero ese nivel ya está fuera de mi alcance, y lo he disfrutado’”.
En ese punto, el riesgo no es solo físico, sino de legado. Waddle lo resume con crudeza: “Creo que algunos intentan jugar demasiado tiempo y no se ve bien en ellos”. Nadie quiere ver a un mito arrastrarse en un gran escenario que antes dominaba.
En el caso de Kane, la confianza del exjugador se apoya en la inteligencia del propio delantero: “Estoy seguro de que Harry sabrá cuándo es el momento adecuado para decir: ‘No, ya no puedo jugar para Inglaterra’”.
Hasta entonces, el reloj seguirá corriendo, pero también los goles. La Eurocopa de 2028 en suelo inglés se perfila como la gran obra final de su etapa con la selección. La cuestión es si se atreverá a pedir un bis en el Mundial… o si preferirá irse, todavía en lo alto, antes de que las piernas le contradigan.






