Inglaterra, Portugal y el circo mediático: el ruido tapa el fútbol
La previa de un torneo grande siempre deja espacio para el disparate. Y pocas selecciones generan tanto material como Inglaterra y Portugal, con una prensa dispuesta a exprimir cualquier detalle hasta convertirlo en drama nacional.
Esta vez el foco va desde una defensa soñada e imposible para Inglaterra, pasando por un supuesto “ataque brutal” a Cristiano Ronaldo, hasta una “regla no escrita” de Match of the Day que, al parecer, se ha roto de la forma más inocua imaginable.
Inglaterra y la defensa de ciencia ficción
En The Sun, Charlie Wyett se lanza a un ejercicio de fantasía: si Thomas Tuchel pudiera alinear la zaga del Arsenal —Jurrien Timber, William Saliba, Gabriel y Riccardo Calafiori— con el resto del equipo inglés, Inglaterra ganaría el Mundial. Tal cual.
Si la puerta a la imaginación está abierta, cuesta entender por qué se cierra tan pronto. Si se trata de construir un once imposible, siempre se puede ir un paso más allá: cambiar también de portero, meter a David Raya, y ya que estamos, repartir minutos de revulsivo entre Kylian Mbappé, Lionel Messi y Djed Spence. Total, sobre el papel todo cuadra.
En su columna, Wyett celebra ver a una Inglaterra “sin freno de mano”, pero vuelve una y otra vez al mismo temor: la defensa. Sobre todo, los laterales.
“Es un lío la situación de los laterales”, escribe. Y apunta que el problema “podría haberse corregido parcialmente” sustituyendo al lesionado Tino Livramento por un recambio “como por como”.
La cuestión es sencilla: Livramento, en condiciones normales, habría tenido un papel residual. Cambiarlo por otro jugador que apenas pisará el césped difícilmente convierte la lista en “un lío”. Es el jugador número 25 o 26 del grupo. No es ahí donde se deciden los torneos.
Wyett remata: Tuchel ha llevado a Trevoh Chalobah, un central, y por tanto “Inglaterra no tiene un lateral natural que esté en forma y al cien por cien físicamente”.
Para sostener esa frase hay que hilar muy fino, obviar matices de forma interesada y pasar de puntillas por los dos laterales que sí jugaron en la victoria ante Croacia. La condición física de Reece James puede generar debate, pero lo demás se cae por su propio peso.
El ejemplo más llamativo es Nico O’Reilly. “Ha estado jugando bien, pero es un centrocampista al que encajan a presión en la defensa”, sostiene Wyett.
La realidad es otra: O’Reilly es el lateral izquierdo titular del Manchester City. Pep Guardiola lo ve ahí, lo trabaja ahí y lo alinea ahí. Si al técnico que ha redefinido el uso del lateral en la última década le encaja, quizá no sea tan dramático.
Y si el argumento es la pureza del “lateral natural”, la defensa idealizada de Timber, Saliba, Gabriel y Calafiori incluye exactamente cero especialistas puros de banda. Ni uno.
Luke Shaw, “omisión ridícula” que deja de serlo en la siguiente frase
Wyett también dispara contra la ausencia de Luke Shaw:
“Fue ridículo que Tuchel no lo incluyera en la lista tras una buena temporada como lateral izquierdo en el Manchester United, pero no juega con la selección desde la final de la Euro 2024. Así que su omisión no fue una sorpresa”.
El propio texto se desmiente. Si no es una sorpresa, difícil sostener que sea “ridículo”. Falta de consenso, quizá. Decisión discutible, también. Pero el adjetivo elegido choca de frente con la explicación que viene después.
Cristiano Ronaldo y un “ataque brutal” que no existe
El otro gran gancho mediático del día llega desde Portugal. Titulares contundentes en la web de The Sun:
- “JUST ANOTHER PLAYER: Portugal World Cup star sparks storm with brutal comments on Ronaldo”
- “‘He’s just another player’ – Cristiano Ronaldo blasted by Portugal World Cup team-mate after DR Congo horror show”
Uno lee eso y se prepara para un ajuste de cuentas público. Bruno Fernandes llamando egoísta a Cristiano, quizá. Algún veterano harto de vivir a su sombra. Un terremoto de vestuario.
Nada de eso.
Las declaraciones reales de Joao Neves son estas:
“Sabemos lo que Cristiano ha hecho por nosotros, por nuestra selección y por el mundo del fútbol. Pero en este momento, él y nosotros sabemos que no es diferente. Es solo otro jugador aquí para ayudar. No es diferente de los demás. Está aquí para contribuir, como todos nosotros”.
No hay dinamita. Hay respeto, contexto y una idea muy clara: dentro del grupo, todos cuentan. Se rebaja la figura del mito para reforzar el colectivo, algo habitual en vestuarios de alto nivel.
Convertir eso en un “ataque brutal” o en que Ronaldo ha sido “blasted” por un compañero es estirar el lenguaje hasta deformarlo. Y llamar “tormenta” a un puñado de cuentas de fans indignados en redes sociales dice más de la necesidad de clics que del supuesto conflicto en Portugal.
Cole Palmer, “humilde” en Jet2… a diferencia de Sterling
Otro ejemplo de cómo se construye un relato a medida: Cole Palmer es descrito como “humilde” por volar con la aerolínea Jet2.
El contraste con el tratamiento previo a Raheem Sterling es evidente. Al delantero se le etiquetó como “penny pinching” y se habló de que “se rebajaba” al usar la aerolínea de bajo coste EasyJet, todo ello subrayado con mayúsculas y recordando que “gana 200.000 libras a la semana”.
Mismo gesto —viajar en una aerolínea barata—, lectura completamente opuesta. Uno es un ejemplo de sencillez, el otro, objeto de burla. La diferencia no está en el billete de avión.
Mark Chapman y la “regla no escrita” de Match of the Day
La búsqueda de drama alcanza el terreno del absurdo con otro titular:
“BBC host Mark Chapman makes feelings perfectly clear after World Cup clash as he breaks unwritten MOTD rule”.
La imaginación vuela: un exabrupto en directo, una falta de respeto, un comentario político fuera de lugar. Nada de eso.
Tras el empate entre Czechia y Sudáfrica, Chapman cerró así el programa:
“Sometimes a game does not deserve a really clever closing link. Goodbye.”
Según la versión publicada, en la BBC existe una “regla no escrita” que dicta que siempre debe haber un cierre ingenioso al final de la cobertura de un partido. Chapman habría osado romper esa tradición.
Más allá de que “buenas prácticas de emisión” difícilmente puedan considerarse una regla secreta, la frase del presentador es, en sí misma, un cierre ingenioso. Se ríe de la necesidad de adornarlo todo cuando el partido no da para tanto. Es televisión deportiva, no teatro clásico.
Emma Hayes, una pizarra pequeña y una polémica sobredimensionada
El nombre de Emma Hayes también entra en el carrusel. La entrenadora, ahora analista, aparece en un set televisivo con una pizarra pequeña para explicar sus ideas tácticas.
La web de The Sun lo presenta así: “Hayes se vio obligada a hacer su análisis táctico en una diminuta pizarra en un plató que parecía una pequeña cocina, lo que desató indignación en las redes”.
La palabra clave es “obligada”. Como si hubiera sido una humillación pública, una falta de respeto institucional. Todo gira en torno a la pizarra, a su tamaño, al decorado. No al contenido.
La escena recuerda más a una anécdota de producción que a un agravio. La comparación implícita con el famoso televisor minúsculo de Michael Scott en la ficción subraya el tono casi paródico de la crítica.
Entre alineaciones imposibles, titulares inflamados y reglas “no escritas” que nadie había oído antes, el ruido vuelve a ganar terreno al juego. Y mientras se discute el tamaño de una pizarra o se fuerza un conflicto inexistente en el vestuario de Portugal, la pelota sigue esperando a que alguien hable de ella con la misma pasión que se dedica a la exageración.






